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Gabriel Rufián: "Nadie ha dejado de ser independentista en Cataluña porque se haya metido a Junqueras en la cárcel"

Se reivindica tímido en la vida privada. Le gusta escribir. Reconoce que ha atemperado su imagen de destroyer. El Congreso de los Diputados le parece “la Champions del parlamentarismo”. Y dice que las coaliciones serán lo normal en política, porque ya no va a haber mayorías absolutas. -¿Su director espiritual le tiene prohibido pasar inadvertido? "Mi directora espiritual quizá sería mi madre"

Gabriel Rufián: "Nadie ha dejado de ser independentista en Cataluña porque se haya metido a Junqueras en la cárcel"

José Luis Roca

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-¿Ha perdido pelo de la dehesa en los últimos tiempos? Le noto menos asilvestrado y chulito.

Creo que desde que asumí el papel de portavoz, hace ya tres años, asumí lo que conlleva ese cargo, otras responsabilidades. También hay una evolución personal, normal y lógica.

-¿Se está haciendo mayor?

Yo creo que es normal. Y creo que los políticos y políticas tenemos que decir sin tapujos que la hemeroteca muchas veces es simplemente una mordaza y que nos tenemos que adaptar a la realidad.

-No quiere saber nada de enseñar impresoras en el escaño o llevar determinadas camisetas. Pero en julio estaba sacando unas balas en la tribuna del Congreso. ¿Es una regresión?

No. Apareció una compañera brasileña con una bolsa con material recogido en la zona de Melilla donde se asesinó a 37 personas. Decidimos hacer esto porque nadie se refería a ello. Yo soy muy consciente, después de seis años, de que, si saco las balas, la burbuja mediática va a hablar mucho de ellas. Pero estoy convencido de que la gente con sensibilidad progresista se pregunta qué ha pasado con esas personas.

-¿Su director espiritual le tiene prohibido pasar inadvertido?

Mi directora espiritual quizá sería mi madre. La verdad es que en mi vida privada la gente que me conoce sabe que tiendo a ser tímido y discreto. Es cierto que me ha tocado adoptar un rol. Somos muy pequeñitos en un sitio muy grande y es difícil a veces asomar la cabeza.

-¿Por qué no quiere ser español?

Yo no renuncio a mi infancia, a mi cultura, desde escuchar a Alejandro Sanz, a Rosalía ahora, a Machado, a Lorca, unas sevillanas. En Santa Coloma de Gramanet estaba rodeado de gente como yo, hijos o nietos de gallegos, andaluces, extremeños. No hay confrontación. Simplemente, desde mi posición de izquierdas a mí me enseñaron que el derecho a la autodeterminación era sagrado. Y el diálogo, la negociación.

-¿Fue conocer a Oriol Junqueras y ver la luz del independentismo?

Niego la mayor. Muchas veces nos preguntan esto como si lo de ser independentista fuera un virus zombi. Junqueras tiene un liderazgo que ha evolucionado en gente muy diferente, y el grupo parlamentario que yo tengo la suerte de liderar lo demuestra: Desde personas que vienen de Uniò, como Joan Capdevila, a comunistas como Nuet. Muchos probamos un movimiento federalista o confederalista. Pero el cepillado del Estatut -primero enorme ilusión, luego la enorme decepción que supuso Zapatero, al cual respeto muchísimo-, explica muchas de las cosas que luego sucedieron.

-¿Y esas bendiciones del Padre Ángel que tiene en la pared?

Siempre he tenido mucha admiración por la teología de la liberación, por una Iglesia de barrio que ayude al prójimo, por un cristianismo real. Si te pones a pensar, el de los panes y los peces fue el primer experimento socialista de verdad. Y me siento muy orgulloso de que el Padre Ángel y yo nos escribamos de tanto en tanto. Yo vengo de Santa Coloma, cuyo primer alcalde fue un cura comunista.

-Llama al PSOE “la izquierda de caviar”. ¿Usted qué sería, la izquierda del pa amb tomaca?

Pues mira, no me gusta el tomate [ríe]. Me gusta el pan con aceite, y si es de Jaén, que es donde lo compro, mejor. El PSOE es un partido que, sobre todo en Cataluña, tuvo unas siglas gloriosas, pero que ahora deja mucho que desear, sobre todo para la vía dialogada, incluso para el idioma.

Gabriel Rufián en el Congreso de los Diputados.

/ José Luis Roca

-Reparte carnés de izquierda hasta al presidente del Gobierno. ¿No va un poco de perdonavidas?

Pues te reconozco que quizás sí. Porque creo que quienes venimos de una izquierda muy ortodoxa tendemos a eso. Pero, en este caso, al PSOE es fácil achacarle cierta deriva.

-¿El Tribunal Supremo y los indultos han sido mano de santo para bajar el suflé del procès?

Creo que no, porque nadie ha dejado de ser independentista en Cataluña porque se haya metido a Junqueras en la cárcel. Yo entiendo perfectamente a la gente que hace tres o cuatro años dijo la cárcel. Habéis incumplido la ley, habéis quebrantado la Constitución. Pero incluso quienes defendían eso, si hacen un ejercicio de habilidad política ven que no ha funcionado, que no ha habido nadie que haya dejado de votar independentismo por esto, al revés. Pues vamos a intentar otra vía.

-¿Esto de que en fútbol sea del Espanyol no le acarrea problemas de credibilidad?

Jajaja, no. Además, es muy divertido. Lo fácil es ser del Barça o del Madrid. Pero como yo siempre he ido con el pequeño y con el que perdía, me parece natural ser del Espanyol, simpatizar con el Rayo. El Barça y el Madrid no necesitan más apoyos. Igual que el PP y el PSOE. No necesitan más votantes. Vamos a repartirnos.

-“Todo lo que sé de política lo he aprendido de El Padrino”. Ahora se entiende.

Ahora se entiende más, ¿no? Yo he estado ya en tres comisiones de investigación y a veces he salido con un sentimiento de pena absoluta por cierta gente que creyó que este país era suyo. Y con prácticas mafiosas. Porque El Padrino tenía, como los Soprano, un halo, un flow, son guapos. Pero cuando ves a García Castaño o a Villarejo dices: Madre mía, si encima no érais Vito Corleone, érais Torrente.

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-¿Sabe lo que le digo? Que no es tan malote. No sé si le ofendo.

Nooo. Para nada. Mejor. Igual, mejor.