Una visita agitada

El rey Felipe VI mostrará hoy hasta qué punto quiere marcar distancias con Juan Carlos I

El Monarca debe decidir si hace pública la fotografía del reencuentro o circunscribe la relación con su padre solo al ámbito familiar, sin peso institucional

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Felipe VI censuró públicamente a su padre, Juan Carlos I, en marzo de 2020, cuando hizo saber que renunciará a la herencia que pueda tocarle cuando este muera y le retiró la asignación que recibía a cargo de las arcas públicas. Después, la salida del emérito de España, pactada y negociada entre ambos y el Gobierno, reveló la gravedad de la crisis que vivía la institución monárquica por las informaciones sobre su fortuna oculta y la necesidad que el actual Rey tenía de romper con su padre. Ahora, con el primer viaje del exjefe de Estado tras su autoexilio de casi dos años, se ha demostrado que la relación pasa por otro momento de gran dificultad, ya que la visita ha discurrido de una manera muy diferente a lo que había sugerido la Casa del Rey en los contactos establecidos con Juan Carlos I y sus interlocutores las semanas previas.

La Zarzuela informó el miércoles de que, este lunes, el emérito viajará a Madrid "para estar" con Felipe VI, la reina Sofía "y demás miembros de su familia", sin concretar si asistirán la reina Letizia; la Heredera, Leonor, que estudia en Gales; o las hijas, Cristina y Elena. Felipe VI mostrará en esta jornada trascendental para él hasta qué punto quiere mantener distancias con su padre, una vez que ha visto que les ha echado un pulso a él y al Gobierno (que le ha pedido, sin éxito, que dé explicaciones a los españoles por los delitos cometidos). El Rey ha comprobado que la primera visita se ha convertido en un 'show' en un entorno lúdico (la regata de Sanxenxo, Pontevedra) y Juan Carlos I ya ha hecho saber que quiere volver el 10 de junio para otra competición de vela.

La importancia de los "gestos"

El Rey, que se manifiesta y comunica a través de "gestos", como señalan en numerosas ocasiones sus asesores, debe decidir los que quiere hacer este lunes. ¿Habrá organizado el Monarca un almuerzo para hablar con calma o será una breve visita? ¿Se verá la foto del reencuentro? Se daba por hecho que la Zarzuela haría pública la imagen, como en otras ocasiones familiares importantes (la última, el 80º aniversario de Juan Carlos I, en 2018), pero un portavoz avisó el viernes de que es "poco probable" que se dé a conocer. La ausencia de esa fotografía oficial enviaría el mensaje de que Felipe VI circunscribe la relación con su padre a algo estrictamente familiar, sin peso institucional de ningún tipo. No obstante, se trata del encuentro entre dos monarcas porque podría haberle retirado el título de rey y no lo ha hecho.

Son detalles de organización que adquieren una relevancia inusitada por la complicada relación entre un jefe de Estado que tiene como misión preservar el trono y un rey emérito que se ha convertido en el principal lastre de la institución. Y este lunes, en la puerta de entrada al recinto de la jefatura del Estado, que se encuentra a mucha distancia del Palacio de la Zarzuela, se verá la misma expectación que en Sanxenxo, con decenas de cámaras e información en directo en los medios.

Avión privado

Después de la visita a la familia, Juan Carlos I volverá a Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos), donde reside en una casa cedida por Mohamed bin Zayed Al Naan, que desde hace unos días es el presidente del país. Los traslados en avión privado estos días es otro foco de problemas, ya que vulnera las normas que su hijo impuso a la familia real, por las que se prohíbe aceptar regalos que superen "los usos sociales" o de "cortesía".

Una docena de amigos le tuvieron que dejar 4,3 millones de euros para que hiciera la segunda regularización ante Hacienda precisamente por los viajes que le pagó hasta 2018 su primo Álvaro de Orleans.

Las respuestas a la prensa

Este domingo, el emérito pasó su último día de regatas y volvió a recibir decenas de preguntas de la prensa que le esperaba a la salida del domicilio de su amigo Pedro Campos, donde se ha alojado estos días, y en el puerto de Sanxenxo. Por la mañana, en el club náutico, una periodista se interesó por saber si tenía ganas de ver a su familia y respondió: "Pregunta, pregunta tú. Yo estoy aquí en Sanxenxo". Y dejó el bastón e hizo la señal de la victoria. La respuesta, en la que se podría ver cierto desaire, fue horas después más concreta. Al abandonar el club aseguró que tiene "muchas" ganas de viajar a Madrid para recibir "muchos abrazos y ver a la familia". Felipe VI decidirá si comparte la estampa.

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