ELECCIONES CASTILLA Y LEÓN

Zozobra en el PP por el fallo en las expectativas en Castilla y León

Los populares admiten que se equivocaron al salir con la promesa de que iban a rozar los 40 escaños y lamentan haber planteado una campaña “demasiado nacional”

El candidato del PP a la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y el líder del PP, Pablo Casado.

El candidato del PP a la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y el líder del PP, Pablo Casado. / EP

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Al PP la campaña de las elecciones de Castilla y León se le está haciendo larga. La tendencia de las encuestas publicadas y los datos de los sondeos privados que manejan los populares es negativa para ellos y los colaboradores del candidato a la presidencia, Alfonso Fernández Mañueco, ya han detectado varios errores. El primero que señalan es la "mala gestión de las expectativas".

Empezaron la precampaña con la polémica de las macro-granjas, diciendo que iban a a poder hacer como Isabel Díaz Ayuso y gobernar en solitario, aseguraron que iban a rozar los 40 escaños (la mayoría absoluta se sitúa en los 41), pero van a llegar al mitin de cierre firmando que sacan 32. Y a ese fallo en el planteamiento general, los populares suman dos nombres que han ayudado a engordar las buenas expectativas de Vox, con el que compiten por el electorado de derechas: José María Aznar y Alberto Casero, el diputado que facilitó la aprobación de la reforma laboral al equivocarse en el voto.

Las palabras del expresidente del Gobierno en Valladolid el sábado 29 de enero (el primer fin de semana de campaña) supusieron un jarro de agua fría para Pablo Casado y, de rebote, para el propio Mañueco. Aznar insinuó en un mitin que, si Vox le quita votantes al PP, es porque no hay un liderazgo con cara y ojos. El expresidente intentó arreglar la pulla dos días después dando una entrevista en una radio, pero el daño ya estaba hecho, afirman quienes han visto los sondeos diarios que se manejan en el cuartel general de Mañueco.

Las acusaciones de "pucherazo" por la votación en el Congreso activó el voto desde "la víscera" que gana la ultraderecha

Pese a todo, en aquellas fechas, la campaña contra el ministro de Consumo, Alberto Garzón, por sus dudas sobre la calidad de de la carne que se produce en España, todavía ocupaba la mayoría de los discursos de los dirigentes populares que hacían campaña. Muchos llegaban desde Madrid. "Y con discursos impostados y los zapatos de ante", apunta con retintín un procurador conservador de las Cortes.

El objetivo de Abascal

En el cuartel general de Mañueco, se ve ahora como un error haber planteado una campaña "demasiado nacional". "No ha podido frenar a Génova en ese desembarco. No es [Alberto Núñez] Feijóo, que en las campañas siempre pide una intervención mínima del resto de España y pide centrarse en los temas gallegos", añade un parlamentario del PP. Y se hizo así porque, romper el Gobierno de coalición con Ciudadanos y adelantar las elecciones, fue algo pactado con Casado, deseoso de difuminar el triunfo arrebatador de la presidenta de Madrid el pasado mayo.

"Casado quería un 'Ayusazo' y le ha salido mal. Cambiar a Ciudadanos por Vox, con el que parece que tendrá que pactar la investidura, no es una operación brillante", analizan en la Puerta del Sol. En Génova ya dan por hecho que Santiago Abascal hará todo el daño que pueda al líder del PP y, por ahora, no tienen claro si ese objetivo lo podría lograr mejor desde fuera del Gobierno regional o desde dentro, reclamando carteras.

Y, después del episodio de Aznar, llegó el jueves, día 4, la caótica votación de la reforma laboral en el Congreso. El barullo en el hemiciclo y las acusaciones de "pucherazo" que el propio Casado lanzó durante varios días también beneficiaron a Vox, como comprobó el equipo de Mañueco en los sondeos internos. "Abascal nos quita ese voto que se hace desde la víscera, del cabreo, del pensar que todos los políticos engañan y trampean...", explica el parlamentario popular.

El próximo viernes, en la Feria de Valladolid, Casado y todos los barones que gobiernan autonomías (Feijóo, Ayuso y el murciano Fernando López Miras) arroparán a Mañueco, que este miércoles se ha enfrentado al último y decisivo debate con el resto de candidatos. Cualquier nuevo error del PP antes de que se abran las urnas puede seguir hundiendo el ánimo de los conservadores al que, pese a los errores de estrategia, todas las encuestas (menos la del CIS) dan como ganadores. En 2019, el partido que sacó más escaños, en cambio, fue el PSOE (35), aunque no logró convencer a Ciudadanos (13) para formar Gobierno, algo que sí hizo Mañueco (29).

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