INVESTIGACIÓN

Sanz Roldán negó dos veces ante el juez los trabajos de Villarejo para el CNI que ahora admite fiscalía

  • Miguel Serrano reconoció en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional que el comisario colaboró con el espionaje español en una de sus actuaciones sobre Guinea Ecuatorial

  • Sanz Roldán envió una carta a la Audiencia Nacional en 2018 en la que informaba al instructor que Villarejo no tenía ni había tenido una relación laboral, administrativa o contractual con el CNI

El general Félix Sanz Roldán (d)

El general Félix Sanz Roldán (d) / EPE

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La decisión del fiscal encargado del caso Villarejo Miguel Serrano de reconocer en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional que José Manuel Villarejo colaboró con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha dado un vuelco al conocido como caso Tándem. El fiscal desmiente al que fuera director del espionaje español durante una década (2009-2019), Félix Sanz Roldán, quien defendió por escrito en una carta de 2018 dirigida al juez y en una declaración judicial como testigo que el comisario nunca había colaborado con el espionaje español. Es decir, que iba por libre con la mera intención de ganar dinero aprovechándose de su condición de agente del Cuerpo Nacional de Policía (CNP).

Cuando el fiscal dijo a la Sala que le juzga que lo relevante para su acusación no era si el comisario había participado o no en las actividades del CNI, sino que utilizaba su condición de policía para lucrarse, Serrano desautorizaba directamente al director del espionaje, quien tanto por escrito como en su declaración como testigo en el juicio por calumnias contra Villarejo negó que el servicio de inteligencia hubiera tenido cualquier vínculo profesional con el comisario: "Eso es así, no tenía ninguna relación, pero cuando ocurrió lo que ocurrió, tomé las medidas para que siguiera sin haberla", espetó en su testimonio Sanz Roldán ante el juez.

Sin embargo, Serrano ha desacreditado a este general, que ahora trabaja como asesor de Iberdrola, una de cuyas filiales está investigada en el caso, ya que de forma literal, aseguró al tribunal: "Nosotros no negamos que el señor Villarejo sea espía o exespía, que colabora externa, aleatoriamente o estructuralmente con los servicios secretos españoles. Lo que nos interesa es que, si lo hace, y parece ser que aquí lo haría, aprovecha esa función, naturalmente autorizada y conocida por sus mandos, incluida su colaboración con el CNI, para lucrarse, eso es lo que es absolutamente intolerable y reprochable. Y eso es lo que parece evidenciar, lejos de la intención exculpatoria de estos correos, la actuación delictiva del señor Villarejo".

"Es la esencia de la acusación"

Serrano utilizaba contra el propio comisario su propia estrategia, pues no le negaba su condición de policía e incluso la de espía, -lo que supone el eje de la defensa del abogado Antonio García Cabrera-, sino que defendía que los correos electrónicos que Villarejo había aportado a la Sala para confirmar que colaboraba con el CNI, en realidad evidenciaban su 'modus operandi' delictivo: "Porque tiene un cliente, el señor Rubio, a quien factura millones de euros, que luego hace transitar al extranjero para introducirlos luego, bien oscurecidos, con respecto a su origen en España. [Lo que supone un] delito de blanqueo de capitales y ese cliente lo pone a disposición del CNI. Ni lo negamos ni lo afirmamos, no nos interesa, o puede ser al revés", relató el fiscal, quien consideró que la actuación de Villarejo con el espionaje español en relación a Guinea Ecuatorial "es el mismo proyecto King, que él factura a Menéndez Rubio por el que recibe millones de euros, y que es un informe que él también hace a los servicios secretos españoles. Pero es que esta es la esencia de la acusación del ministerio fiscal".

Serrano fue más específico en otro momento de su intervención, que se dirigió al tribunal dirigido por la magistrada Ángela Murillo, quien deberá juzgar la participación de Villarejo en los denominados proyecto "Iron", "Land" y "Pintor", que correspondían a encargos privados, para los que el presunto cabecilla del clan policial mafioso utilizaba a otros agentes en ejercicio, y aseveró: "¿Que el señor Villarejo participa directamente contratado o subcontratado en esa actuación de los servicios de inteligencia? Aceptado. ¿Incluso que recibiera fondos reservados? Aceptado. Hay un correo que habla de adelantar los fondos para cuando vengan los pagos del Banco de España. Evidentemente, los fondos reservados se pagan desde una cuenta del Banco de España", dijo.

Sin embargo, en el sumario de la pieza principal del caso Tándem, también conocido Proyecto King sobre Guinea Ecuatorial, consta un escrito de 16 de octubre de 2018 firmado por Félix Sanz Roldán, en el que general contestaba un requerimiento del juez. Y ahí decía lo contrario a lo que defiende ahora el fiscal Miguel Serrano, pues de forma literal, especifica el general: "Se informa que este Centro no tiene ni ha tenido relación laboral ni relación administrativa con el señor José Villarejo Pérez. Asimismo se informa de que este Centro tampoco tiene ni ha tenido relación contractual, de cualquier naturaleza, ni por medio de convenio, público o privado, ni con el citado ni con ninguna de las empresas mencionadas en su oficio".

"No conocía la actuación de Villarejo"

En el mismo sentido, en el juicio contra Villarejo por calumnias contra Sanz Roldán, en el que el comisario fue exonerado, el director del CNI restó importancia a las reuniones que varios de sus subordinados tuvieron con el ex mando policial. Una de ellas aparece señalada por el propio comisario en las agendas que fueron intervenidas por el fiscal Ignacio Stampa: "Yo no conocía la actuación de Villarejo y tengo serias dudas de que se diera. Yo nunca supe, en absoluto, que tenía relación alguna con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) por sus actividades. Nunca. Y cuando pude intuir por estos hechos que hoy juzgamos que podía haber alguna relación tomé las medidas para que no la hubiera", defendió el general como testigo.

En su diario, Villarejo escribió el 6 de octubre de 2015 que el también comisario José Luis Olivera, quien desde enero de ese año se encontraba al frente del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), le propuso "una comida con el CNI", que se habría prolongado "hasta las 20 horas". Y unas líneas más abajo se puede leer: "Comida con Rafael y Esperanza, (ahora en CITCO, antes Secret. General del CNI, destinada en Panamá antes)". Y como es costumbre, el ex mando policial apunta sus conclusiones de la reunión: "Bastante tensión al principio. Dicen que no hay grabación del encuentro del Troll [este era el apodo que utilizaba Villarejo para referirse a Sanz Roldán] y Corinna porque interfirieron electrónicamente para impedir la grabación".

Una reunión con Corinna Larsen

Y una línea más abajo, en alusión a Juan Villalonga, quien le había presentado a Larsen, la examante de Juan Carlos I, escribe: Llamó porque hoy estaba en Madrid. Propone vernos en breve con Corinna [Larsen]". Un día después, el 7 de octubre de 2015, Villarejo vuelve a anotar junto José Luis Olivera le dijo que "Rafa-CNI" había recibido una "bronca por comer conmigo y que ya me dará detales".

Precisamente, el propio Sanz Roldán defendió que este tipo de reuniones con Villarejo, que según la ahora secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro, solo tuvieron lugar en dos ocasiones, "no eran habituales", aunque el exdirector del CNI sí se vio obligado a reconocer que "como todas son personas y pueden tener sus amistades, pues a lo mejor en algún momento, a lo mejor alguien pudo verlo. Pero si esa relación existió, no fue como consecuencia del servicio, sino como consecuencia de que las personas se relacionan, y de haberlo sabido, lo hubiera prohibido", dijo el oficial, que justificó el cortafuegos que había puesto con el comisario porque "no había ninguna causa dentro de las funciones del CNI que permitiera que esa relación se mantuviera".

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