ECONOMÍA

Urge una estrategia energética estable

El anuncio de otra rebaja del IVA en la factura eléctrica suscita dudas: es limitada en el tiempo, con efecto mínimo y sin priorizar a los más afectados

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Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, en el Congreso de los Diputados.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, en el Congreso de los Diputados. / José Luis Roca

Detrás de la aprobación de la "excepción ibérica" hubo una buena negociación en las instituciones europeas, pero el arranque de su puesta en práctica ha sido prácticamente invisible para los consumidores. Y para el Gobierno también ha sido un jarro de agua fría el más que discreto efecto sobre la factura de la luz de la aplicación, en sus primeros días, del límite del precio del gas.

El Ejecutivo achaca a razones meteorológicas puntuales el hecho de que no se note apenas en el recibo –estimaba un descenso del 15% en lo que pagan los abonados a la tarifa regulada, cuando en la práctica ronda el 5%– y pide más tiempo para que esta medida estrella se pueda valorar en toda su extensión. Sin embargo, ni el mismo Gobierno parece darse el margen que pide a terceros, puesto que no ha esperado ni 10 días para hacer otro anuncio: la rebaja del IVA de la luz, del 10% al 5%.

No es la primera vez. En julio del año pasado ya lo hizo del 21% al 10%. Y también actuó en otros gravámenes del recibo de la luz, como el impuesto especial sobre la electricidad (IEE), que desde septiembre está en el 0,5%, el mínimo permitido por normativa europea. Además, dejó en suspenso el impuesto que grava con un 7% el valor de la producción de la energía eléctrica (IVPEE).

Este puñado de acciones no ha logrado evitar que la luz siga en niveles insostenibles para muchos consumidores, lo que evidencia que en España urge una estrategia energética global y estable -a poder ser acordada entre los principales partidos políticos- más que un conjunto de reacciones temporales conforme la situación se va endureciendo. La subvención de 20 céntimos por litro de carburante también fue otra medida que se hubo de improvisar en una coyuntura complicada por la guerra en Ucrania (que no mejora) y que sigue siendo insuficiente para los consumidores que más necesitan ayuda: es posible que se reformule el próximo sábado.

Otra iniciativa que podría ser añadida al nuevo paquete anticrisis, según parece, es un potencial abono de transporte público. En las próximas horas se irá conociendo todo el abanico. En cuanto a la rebaja del IVA de la factura de la luz al 5%, no se prevé muy balsámica (para un gasto medio de unos 60 euros mensuales será de apenas unos 2,70 euros) y tendrá una duración limitada de solo tres meses, pese a que todo apunta a que la inflación seguirá bastante tiempo y a que el gran temor es lo que ocurrirá tras el verano.

Las rebajas en el IVA, al ser generalistas, no se focalizan en las rentas más bajas. Cabe destacar que el propio Gobierno la desdeñó hace unas semanas, cuando fue el PP el que la propuso. ¿Entonces? El cambio de criterio sería bienvenido si responde a la intención de acordar, con el principal partido de la oposición, un plan global sobre energía para beneficiar a los españoles, y no a salvar la presión política del momento. Pero la cercanía de las elecciones andaluzas no ayuda a ser bienpensado a este respecto. Veremos.

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