COMICIOS AUTONÓMICOS

Las claves andaluzas

Las elecciones en Andalucía, por su posición en el calendario y debido a la coyuntura política, influirán en el desarrollo de lo que resta de legislatura

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El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el secretario general del PSOE de Andalucía y candidato a la presidencia de la Junta, Juan Espadas, en su llegada a un acto público en Cuevas de Almanzora este domingo.

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el secretario general del PSOE de Andalucía y candidato a la presidencia de la Junta, Juan Espadas, en su llegada a un acto público en Cuevas de Almanzora este domingo. / Rafael González / Europa Press

Andalucía acaba de pasar su primer fin de semana de una campaña electoral que, en la práctica, lleva ya varios meses desarrollándose y que, por su posición en el calendario y en la coyuntura, influirá en el desarrollo de los acontecimientos políticos hasta el fin de la legislatura.

La comunidad andaluza ha ido mejorando en la etapa democrática sus indicadores de desarrollo y bienestar a un ritmo semejante al promedio de nuestro país, aunque sin perder la cola de la lista, que comparte sistemáticamente con Extremadura y Canarias. Quiere decirse que el modelo autonómico no le ha proporcionado una mejora de su posición relativa, déficit que habría que imputar sobre todo al PSOE, que ha gobernado allí desde la preautonomía y hasta que perdió el poder tras las elecciones de diciembre de 2018. Aunque ganó en votos y escaños, tuvo que entregar el poder al popular Moreno Bonilla, quien, desde el segundo puesto, logró la investidura gracias a un pacto con Ciudadanos y al apoyo de Vox, partido que consiguió en aquella consulta el cuarto lugar y el ímpetu que ha acreditado después, como tercera fuerza en España tras el hundimiento de Ciudadanos.

En esta ocasión, el PSOE está encabezado por Juan Espadas, exalcalde de Sevilla y persona de la confianza de Pedro Sánchez, quien se ha desembarazado definitivamente de la sombra de Susana Díaz en la región. Moreno, por su parte, podría beneficiarse de un cierto efecto Feijóo, ya que todo indica que el PP gana respaldo con el cambio en la cúpula. Pero esta vez no es probable que Ciudadanos, que solo recoge apoyos anémicos en las encuestas, pueda servirle de muleta y, puesto que Moreno Bonilla ya ha dicho que probablemente convocaría nuevas elecciones antes que pactar con Vox si fuera necesario, tan solo tendría el camino allanado hacia la continuidad incondicional si obtuviera él solo más votos que toda la izquierda, que va esta vez a las urnas dividida y en conflicto; en este caso, Vox no tendría más remedio que dejarle gobernar sin contrapartidas. De momento, las encuestas mantienen los habituales márgenes de ambigüedad.

Un mal resultado del PSOE tras el descalabro de Madrid, obligaría a Sánchez a insuflar oxígeno a su partido"

Estas elecciones se celebran a un año vista de las municipales y autonómicas de mayo del año que viene, seis meses antes de las generales si no se produce un adelanto. Por ello, los analistas afirman que el 19 de junio se juega el primer tiempo de las generales. Un mal resultado del PSOE en ellas, tras el descalabro de Madrid, obligaría a Pedro Sánchez a insuflar oxígeno a su partido y al gobierno y a impulsar la operación Sumar que patrocina la ministra de Trabajo para recuperar el espíritu unitario de Unidas Podemos. Asimismo, un saldo decepcionante para Sánchez obligaría quizá un cambio de gobierno ya que el actual, resultado de prescindir de algunas personalidades del anterior y de sustituirlas por otras demasiado bisoñas e invisibles, está flojeando ostensiblemente. Como siempre, el futuro depende del presente y el 19 despejaremos incógnitas.