EMPLEO

Portugal, la nueva patria de los nómadas digitales

El clima, los precios asequibles y los incentivos del Gobierno han convertido el país en el paraíso del trabajo a distancia

Un hombre con un ordenador en una calle de Madeira (Portugal).

Un hombre con un ordenador en una calle de Madeira (Portugal).

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El edificio residencial del número 1 de la calle de Pedras Negras, en pleno centro de Lisboa, es uno de los muchos que con el paso del tiempo se han vaciado de vecinos para convertirse en oficinas. En el primer piso, un dibujo en la pared da la bienvenida al Impact Hub, uno de los múltiples espacios de coworking que en los últimos años han proliferado en la ciudad ante la imparable llegada de nómadas digitales, jóvenes trabajadores a distancia que recorren el mundo con su ordenador portátil a cuestas.  

Una de ellas es Kate Shifman, una joven estadounidense especializada en marketing digital que decidió instalarse en Portugal tras pasar unas vacaciones en el país con una amiga. "Me enamoré de la luz de Lisboa, el azul del cielo… colores que no se ven en la costa este de Estados Unidos", explica, entre sorbo y sorbo de té. "Después vi las playas y los acantilados y pensé: 'Tengo que vivir aquí'. Un año después dejé mi trabajo en Nueva York y me instalé en Portugal". 

"La población extranjera se ha multiplicado casi por dos en cinco años"

Lisboa y Oporto  

Una rápida visita al portal nomadlist.com es suficiente para comprobar que Portugal es uno de los destinos favoritos a nivel mundial para los nómadas digitales. Las dos principales ciudades del país, Lisboa y Oporto, se encuentran entre los cinco mejores lugares del mundo para instalarse, según esta página especializada, debido al coste de vida asequible, a una amplia oferta de ocio, a la seguridad y al buen nivel de inglés de la población, entre otros motivos.

A Ericeira, a 35 kilómetros de Lisboa, peregrinan los nativos digitales enganchados al surf

Otra ciudad destacada es Ericeira, una pequeña localidad costera a 35 kilómetros de la capital, que se ha convertido en el sitio ideal para los trabajadores a distancia y amantes del surf. El aumento del número de extranjeros residentes en este municipio ha llevado a Shifman a iniciar ArtHouse, su propio proyecto de 'coliving', mientras que en otros destinos, como Madeira, crecen las colaboraciones entre las administraciones públicas y las empresas privadas para atraer a más potenciales residentes.

Apuesta por Madeira

Gonçalo Hall, cofundador de la compañía NomadX, es el principal impulsor de la que ha sido considerada la primera aldea para nómadas digitales de Europa, situada en Ponta do Sol, en la principal isla del archipiélago. Gracias a un acuerdo con el Gobierno autónomo de Madeira, más de 5.000 trabajadores a distancia de todo el mundo han pasado por esta localidad y por otros proyectos posteriores en varios municipios de las islas en el último año. Las autoridades locales han habilitado espacios gratuitos para trabajar y una oferta de ocio. Algo que, según Hall, ha contribuido al éxito del proyecto.

5.000 teletrabajadores han pasado por Madeira en el último año

"Desde el inicio del proyecto pensamos en crear una comunidad, para atraer a más personas. No gastamos dinero en marketing, es más efectivo el boca a boca", asegura Hall, que añade que la organización de actividades deportivas y de charlas sobre negocios y emprendimiento son un incentivo que se suma a las particularidades de Madeira como destino turístico. El impulsor del proyecto sostiene que estas iniciativas son positivas para la economía local y destaca la colaboración del Gobierno regional para hacerlo posible. "Los poderes locales y nacionales han tenido un papel facilitador que ha ayudado a crear esta comunidad más rápido".

Coworking en Lisboa.

Políticas públicas  

A nivel nacional, Portugal está trabajando desde hace una década para convertirse en el Silicon Valley europeo. La llegada en 2015 del Web Summit, una de las ferias de tecnología e innovación más importantes del mundo, ha dado al país –y especialmente a Lisboa– un impulso en la captación de inversiones y en la creación de empresas emergentes. En la capital lusa, la incubadora Startup Lisboa ha permitido desarrollar 400 nuevas empresas y generar cerca de 4.500 puestos de trabajo desde su nacimiento hace 10 años, según la organización.

Incentivos fiscales 

A esta apuesta se suman los incentivos fiscales aprobados poco después de la crisis de 2008, que estipulan una retención fija del 20% en el IRPF durante 10 años para los trabajadores extranjeros que se instalen en Portugal para trabajar en determinados sectores, como el informático o el del diseño. Una medida muy criticada por los partidos de izquierdas, pero que el actual Gobierno socialista pretende ampliar aún más para dar cabida a nómadas digitales con profesiones que, por ahora, no pueden beneficiarse de este régimen. 

La Administración ofrece una retención fija del 20% en el IRPF durante 10 años a ‘techies’ y diseñadores

Estas políticas han contribuido al aumento exponencial de residentes extranjeros en los últimos años. Según datos del Servicio de Extranjeros y Fronteras (SEF), la población extranjera en el país se ha duplicado entre 2015 y 2020, con cada vez más protagonismo de los ciudadanos europeos, especialmente británicos, franceses e italianos. Un fenómeno que la socióloga y especialista en políticas de vivienda Sandra Marquês Pereira atribuye al concepto de geoarbitraje, que consiste en obtener ingresos de países con rentas medias o altas y gastarlo en otros lugares donde el coste de la vida es inferior. 

"El objetivo de los nómadas digitales es capitalizar al máximo sus ingresos en lugares con una buena calidad de vida –explica Marquês Pereira, profesora del Instituto Universitario de Lisboa–. Al hecho de que los precios de la vivienda todavía no sean prohibitivos para muchos de ellos, se suman los beneficios en el estilo de vida, relacionados con el clima, la oferta de ocio o la ubicación geográfica". Según la socióloga, las restricciones de viajes durante la pandemia provocaron que algunas personas renunciaran a instalarse en regiones muy alejadas de sus países de origen, como el sudeste asiático, y optaran por destinos como Portugal.  

El precio a pagar

Pereira admite que todavía no hay datos suficientes para valorar el impacto que esta situación puede tener en el precio de los alquileres, ya de por sí elevados en la capital lusa por el fuerte crecimiento del turismo en los años previos a la pandemia, pero reconoce que los nómadas digitales tienden a concentrarse en las zonas de la ciudad con una alta oferta de alojamientos turísticos y especialmente castigadas por la gentrificación.

El portal checo Flatio publicita 4.000 pisos de alquiler para nómadas digitales desde 2020

A estos alojamientos se suma la proliferación de los portales de alquiler de viviendas a medio plazo, entre ellos el de la compañía checa Flatio, que se instaló en Portugal en 2020 y que cuenta con más de 4.000 anuncios publicados por cerca de 2.000 propietarios. "Hemos hecho una buena inversión; en 2021 tuvimos miles de reservas de nómadas digitales a través de nuestro portal y batimos los récords que habíamos registrado en la República Checa", asegura el presidente de la compañía, Radim Rezec.

Rezec sostiene que las estancias a medio plazo tienen un impacto mucho menor en el mercado del alquiler que el de los apartamentos turísticos y afirma que, al mismo tiempo, pueden contribuir a mejorar los ingresos de los propietarios y repercutir positivamente en la economía local. Pereira coincide en que el impacto no es comparable, pero advierte de que la falta de justicia fiscal y los bajos salarios colocan a la población local en una situación de desigualdad difícilmente corregible.

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