INVESTIGACIÓN POLICIAL

El traficante de arte que cayó por fotografiarse la mano: "Con esas imágenes le sacamos las huellas"

  • La policía científica cazó a un traficante que vendía por internet estatuillas precolombinas con solo imágenes de su mano

  • La fotografía forense abre un campo nuevo ante los tribunales por la proliferación de móviles inteligentes

Las huellas permitieron identificar a un traficante.

Las huellas permitieron identificar a un traficante. / Isabel M. Ruiz

4
Se lee en minutos

El pasado mes de mayo, la policía de Merseyside, en el Reino Unido, difundió una investigación excepcional. Había capturado a un narco llamado Carl Stewart gracias a que en un descuido había colgado una foto de su mano. A Stewart le gustaba el queso azul Stilton y publicó en instagram una foto en la que sujetaba un trozo recién comprado. Eso le situaba en el lugar del crimen. Solo se le veía la palma pero bastó para identificar las huellas dactilares.

El caso dio la vuelta al mundo y salió en toda la prensa internacional. Pero hubo quien alzó las cejas. Uno de ellos fue Luis Monje, biólogo y profesor de fotografía científica. Eso le sonaba de sobra. En España, años antes había habido un caso parecido.

El pasado mayo, Carl Stewart fue detenido en Reino Unido por una foto de su mano.

/ EPE

En septiembre de 2014, la policía científica recibió un requerimiento de la Brigada de Patrimonio Histórico. Habían descubierto una subasta online de piezas precolombinas protegidas. Eran figuritas pequeñas, así que el traficante que las vendía las fotografió mientras las sujetaba en la palma de su mano. Era un selfi más. Con una mano mantenía el móvil y fotografiaba la estatuilla de la otra. La policía solo tenía esas fotos y la brigada de Patrimonio probó suerte con sus compañeros de la Científica.

Samuel Miralles, especialista de Tecnología de la Imagen de la policía científica, recuerda el caso y la técnica aplicada. “La función de la sección de tecnología de la imagen es hacer que aflore información que no podemos ver a simple vista, mejorar la imagen con propósitos forenses, mejorar los bits que contiene el archivo”.

La foto que permitió detener al traficante,

/ Forensic Science International.

Miralles explica los detalles en una sala en el complejo policial de Canillas, en Madrid, junto a los compañeros que participaron en el caso. Al subir una foto a la web pierde calidad y la policía científica revierte en la medida de lo posible ese proceso. Una vez mejorada la imagen, afinada en contraste y nitidez, pasa a la sección de identificación. “Vamos peinando la huella para que gane contraste y resolución”, explica Juan Cuadrado.

Con la huella peinada, buscaron los puntos que identifican a cada persona y si coincidía en alguna base de datos policial. “De las 10 fotos, lo identificamos en siete de ellas. En tres de ellas no había puntos necesarios”, añade la agente Elena Ruiz Mediavilla

El traficante era un hombre de 41 años con antecedentes por delito contra el patrimonio

En la identificación estándar, la policía necesita doce puntos de coincidencia en la huella. Al final lo tenían para tres dedos distintos de la mano izquierda. Esa era la mano con la que el vendedor sostenía las figuritas mientras fotografiaba con la mano derecha. El traficante era un hombre de 41 años con antecedentes por delito contra el patrimonio.

El caso siguió su curso y en julio de 2021, Miralles, Mediavilla, Cuadrado y Juan Carlos Jara publicaron la investigación en la revista científica ‘Forensic Science International’Ana García, jefa de servicio de la Unidad Central de Identificación, ironiza que estuvo a punto de mover el caso en la prensa internacional al ver la repercusión que había tenido el caso británico.

Monje explica que la técnica es relativamente nueva y que no tiene más de cuatro años y que es solo uno de los campos de la fotografía forense. “Lo anterior es sólo algo mínimo y anecdótico dentro del gran campo de la fotografía forense, que abarca cada vez más especialidades: fotografía visible, IR, UV, termográfica, fluoresecencia, luminol, resalte de huellas dactilares, de calzado, vehículos, documentoscopia, autentificación de falsificaciones, análisis de imágenes de móviles…”.

De una foto de la mano se pueden identificar las huellas. Pero no solo eso. “Además de la principal (la información dactiloscópica), podemos deducir muchas profesiones (por las marcas y callos típicos de las mismas). Anillos, relojes, manchas…, aportan también mucha información”, señala Monje.

Estudio de la policía científica sobre las huellas.

/ EPE

Vivimos rodeados de cámaras y cada vez más, la policía se encuentra con imágenes que necesita ampliar, tratar y mejorar para identificar matrículas, por ejemplo. “¿Hace 10 años cuántas personas con cámara veía usted por la calle que no fuesen turistas? Seguro que menos del 0,1%. Ahora son el 99% el que lleva encima un smartphone con cámara automática y la gente fotografía y graba cualquier suceso que ve. Esto se traduce en miles de pruebas gráficas que inundan los juzgados”. 

La comisaria de la Unidad Central de Identificación, Begoña Sánchez, señala que no es complicado que los jueces acepten esas pruebas. “Trabajamos con normas de calidad para defenderlas en un juicio”. Los especialistas de Policía Científica no tratan apenas con los que les mandan.

Tratamos de enseñar a los jueces a detectar y rechazar de forma sencilla cualquier foto dudosa

Que todo el mundo lleve una cámara encima da más trabajo a la policía, pero no solo porque hay más pruebas. “También hay cada vez más gente que sabe editar esas fotos y las puede falsificar con suficiente calidad como para engañar al juez”, explica Monje. Este preside la Asociación Española de Imagen Científica y Forense que ha formado un grupo de autentificación digital: “Tratamos de enseñar a los jueces a detectar y rechazar de forma sencilla cualquier foto dudosa y si es importante, entramos nosotros en acción para analizarla y detectar desde el móvil con que se hizo, las zonas que fueron falsificadas…”. Las fotos dejan su huella.

Noticias relacionadas