Fiebre por las renovables

El capital riesgo intenta seducir a las energéticas en la carrera por el hidrógeno verde

Repsol ha presentado un ‘megaproyecto’ para invertir más de 3.200 millones en esta tecnología en un consorcio con 33 entidades

Tanques para guardar hidrógeno.

Tanques para guardar hidrógeno. / ACCIONA ENERGÍA

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Las renovables se han convertido en uno de los negocios más apreciados por los inversores de todo el mundo, que han visto en la descarbonización de la economía una de las mejores estrategias para obtener grandes plusvalías. Frente al 'boom' de tecnologías como la eólica o la fotovoltaica, el hidrógeno todavía es un nicho a explorar y desarrollar, pero ya ha despertado el interés de diferentes inversores que prevén que se convierta en una de las tecnologías verdes del futuro.

Según han indicado diferentes fuentes financieras a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, un perfil amplio de inversores de capital riesgo están llamando a la puerta de las grandes energéticas nacionales para aliarse con ellas para desarrollar diferentes iniciativas relacionadas con el hidrógeno verde.

Por el momento, ninguno de estos acercamientos ha fructificado en un acuerdo formal, pero las mismas fuentes indican que las grandes compañías cada vez están más dispuestas a participar en esta nueva aventura junto a un inversor financiero que les proporcione recursos económicos para esta carrera por el hidrógeno.

En este sentido, el perfil más frecuente es el de fondos especializados en el negocio de las infraestructuras, con un enfoque de inversión a largo plazo y retornos más modestos que los fondos tradicionales de capital riesgo. En la actualidad, numerosas compañías energéticas españolas ya están respaldadas por inversores financieros, como Cepsa (Carlyle), Naturgy (IFM, CVC y GIC), Iberdrola (QIA y BlackRock), Exolum (CVC, Macquarie, Omers…), entre otros.

Extender estas alianzas a proyectos concretos de desarrollo del hidrógeno en España puede ser algo muy beneficioso para el país, según señalan las fuentes consultadas, pues las energéticas tendrían una vía nueva para acometer importantes inversiones a la vez que reparten los riesgos junto a otro socio especializado en este negocio. De hecho, el desarrollo de la eólica y la fotovoltaica en el país ha dado un auténtico salto cuantitativo y cualitativo gracias a la llegada del capital riesgo, que ha conseguido crear auténticas plataformas para impulsar la energía verde en España en los últimos años.

El ‘megaproyecto’ de Repsol

En esta carrera por el hidrógeno, Repsol dio ayer un golpe en la mesa con la presentación de su proyecto Spanish Hydrogen Network (Shyne), el mayor consorcio nacional hasta la fecha para el desarrollo de esta tecnología verde, en el que participa junto a otras 32 empresas y contempla inversiones superiores a los 3.200 millones de euros. Entre los objetivos del consorcio destaca la ambición de alcanzar una capacidad instalada de 500 MW en 2025 y de 2 GW en 2030, lo que supone la mitad del objetivo marcado en la Hoja de Ruta del Hidrógeno publicada por el Gobierno, que contempla llegar a los 4 GW de capacidad en ocho años.

“La puesta en marcha de esta iniciativa energética ofrece a España la oportunidad de jugar un rol muy relevante en el ámbito europeo. Tenemos tecnología y una industria preparada para convertirnos en uno de los países de referencia en el hidrógeno verde”, destacó el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, que avanzó que han identificado proyectos que desarrollarán en diez comunidades autónomas y generarán más de 13.000 empleos “industriales, que son estables, mejor pagados, de mejor calidad y que generan ecosistemas tecnológicos”. “El hidrógeno ahora no es competitivo, pero hace poco otras renovables no lo eran y ahora lo son. Por eso, la colaboración público privada es esencial”, añadió Imaz.

"La puesta en marcha de esta iniciativa energética ofrece a España la oportunidad de jugar un rol muy relevante en el ámbito europeo en el hidrógeno verde", destacó Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol.

En concreto, esta iniciativa supondrá una inversión de 2.250 millones de euros para Repsol, casi el 90% del capex de la energética española para hidrógeno verde hasta 2030. La compañía ha realizado un esfuerzo titánico en los últimos tiempos para transformar su estrategia por completo, pasando de ser una petrolera al uso hasta avanzar en la apuesta por las nuevas energías limpias, a través de adquisiciones o desarrollos propios. “Para alcanzar la neutralidad climática no hay solo un camino, hay muchas vías y el hidrógeno renovable aparece como una vía clara, la mejor solución en un futuro para el transporte pesado y la industria”, completó el consejero delegado de Repsol.

En el proyecto Shyne participan otras conocidas compañías como Alsa, Enagás, Talgo, Bosch, Celsa Group, Scania, Iberia, Navantia, Sidenor, Pymar, Sepi o Tubacex, entre otras. Esta iniciativa pretende generar un ecosistema que conecte las grandes iniciativas regionales en torno al hidrógeno que ya se están poniendo en marcha, como el Corredor Vasco del Hidrógeno (BH2C), el Valle del Hidrógeno de Cataluña y el Valle del Hidrógeno de la Región de Murcia. Además, SHYNE promoverá la creación de dos nuevos hub de innovación en Castilla-La Mancha y Madrid.

Además, también se creará un centro de gestión del conocimiento en la capital, que coordinará las actuaciones transversales y posicionará a los centros tecnológicos y a las universidades como centros de referencia en Europa. Para el secretario general de Industria y Pyme, Raúl Blanco, “España tiene una oportunidad única y toda la capacidad para liderar la cadena de valor industrial del hidrógeno en Europa. Para ello, el proyecto SHYNE es un gran ejemplo”.  

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