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ANTICANCIÓN DEL VERANO (II)

'The Other Side Of Summer', de Elvis Costello

Un homenaje sonoro a The Beach Boys que no es lo que parece y que desliza imágenes apocalípticas del mundo moderno, aludiendo a las desigualdades sociales y las paranoias colectivas

Elvis Costello, en 1991.

Elvis Costello, en 1991. / ARCHIVO

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A primera vista puede parecer un tributo a The Beach Boys con su estribillo soleado, sus coros y sus giros juguetones, pero The Other Side Of Summer inyectó una refinada dosis de bilis al verano de 1991. Especialidad del autor, Elvis Costello, que nos advierte desde la primera estrofa: "El sol pugna por imponer otro bonito día / y me siento feliz a mi sospechosa manera".

¿Cómo de sospechosa? Lo suficiente como para convertir una esbelta dinámica pop en un recitado de infortunios que arrasan toda noción poética del verano, con "bosques en llamas en colinas de moqueta artificial" y "adolescentes que lloran por no tener aspecto de un millón de dólares". Y muros que separan chabolas y palacios, y asesinos caprichosos, y ciudades de cartón, y cumpleaños no deseados, y bailes "desesperados" y músicas "que son peor".

Tortazo a Lennon

Costello siembra el caos en su enmienda al mundo moderno mientras canturrea con desenfado yeah y el coro le responde yeah. No hay que perderse el video, donde lo acompañan y besuquean un grupo de chicas californianas que parecen salidas de un episodio de Melrose Place, y que a medida que avanza se va poniendo feo hasta desembocar con una serie de imágenes de choque: las olas y los surferos de Malibú frente los homeless que muestran carteles de cartón pidiendo ayuda. A todo esto, sin que se sepa muy bien a cuento de qué, reciben un gracioso tortazo John Lennon y Roger Waters en cierta rima venenosa: "¿Era un millonario el que dijo imagina que no hay posesiones? / ¿Y un pobre colegial, el que dijo no necesitamos lecciones?".

Es este un Costello que hace honor a su reputación de letrista cáustico y que casa estos pensamientos tirando a apocalípticos con un estribillo pop radiante que consigue engañar. Ese contraste plástico hace que no todo sea negro, después de todo: "hay malicia y hay magia en cada estación", hace saber envuelto en una construcción musical opulenta, con capas de instrumentos dignas del muro de sonido a lo Phil Spector (diversos órganos, armonio, corneta). Le arropa una élite de operarios con, entre otros, el productor Mitchell Froom, el teclista-bajista Larry Knechtel (de la Wrecking Crew, flor y nata de músicos de sesión de Los Ángeles) o el también teclista Benmont Tench (Tom Petty And The Heartbreakers).

The Other Side Of Summer puede resultar demasiado ácida, sobreactuada incluso, en su recitado de calamidades, pero su tonada sigue siendo suficientemente pegadiza como para acompañarnos 31 veranos después.

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