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La pintura apocalíptica de Margaret Marley Modlin sale a subasta

’El empalao’ de Valverde de la Vera y su ’Cirineo’ (1981), un tríptico de Margaret Modlin.

’El empalao’ de Valverde de la Vera y su ’Cirineo’ (1981), un tríptico de Margaret Modlin.

Gracias al azar y a la labor investigadora del fotógrafo Paco Gómez, los Modlin consiguieron después de muertos el reconocimiento como artistas que persiguieron en vida: la personalísima obra de Margaret Marley Modlin, matriarca de la familia, sale ahora

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Eduardo Bravo

El próximo 20 de julio a las 18 horas, la Sala Retiro de Madrid acogerá una subasta presencial dedicada en su totalidad a la obra de Margaret Marley Modlin, pintora nacida en Carolina del Norte, formada en la Facultad de Bellas Artes de Chapel Hill y fallecida en Madrid, ciudad en la que se había asentado en la década de los 60 junto a su esposo Elmer y su hijo Nelson.

"Los tres Modlin murieron en un periodo muy corto de tiempo. La madre en 1998, el hijo en el 2002 y el padre en el 2003. Nelson se había casado dos o tres veces, pero se había divorciado otras tantas, así que, cuando murió con 49 años, no dejó herederos y todo fue a parar a su padre. Cuando él fallece, la herencia llegó a manos de una hermana que tiene en Carolina del Norte", explica el fotógrafo Paco Gómez, cuyo trabajo ha sido clave para dar a conocer la fascinante vida de esta familia y la obra artística de Margaret.

"Cuando falleció Elmer, la familia americana vino a España a deshacer el piso. Es ahí cuando tiraron un montón de fotografías y efectos personales en un contenedor que estaba colocado en la calle del Pez", comenta Virginia Bauzá, responsable de Malvin Gallery, representante de la obra de Margaret en España y organizadora de la subasta. Quiso el azar que Paco Gómez pasase delante de ese contenedor justo cuando el archivo fotográfico de los Modlin había sido arrojado en él. Intrigado por ese interesante material, decidió llevárselo a casa y, poco a poco, se propuso reconstruir la vida de esa enigmática familia. El resultado fue Los Modlin, un libro autoeditado que está a punto de lanzar la sexta edición, en el que Gómez narra, entre otras cosas, la llegada de Margaret y Elmer a España, siguiendo a su hijo Nelson, que había abandonado Estados Unidos para evitar ser reclutado para ir a combatir a la Guerra de Vietnam.

Afincados en Madrid, Margaret se dedicaría a desarrollar una obra pictórica de inspiración surrealista, cuyo motivo principal es Apocalipsis de San Juan y para la que no dudó en emplear como modelo a su hijo y su marido, a los que fotografiaba en diferentes poses para, posteriormente, utilizar las imágenes como referencia. En 1978, parte de esa obra fue mostrada en una exposición en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, que convirtió a Margaret en la primera artista extranjera en exponer en esa institución. No obstante, y a pesar de esos prometedores comienzos, Margaret no consiguió la atención y el reconocimiento como artista que ella y Elmer creían que merecía.

"Margaret tenía un marchante, Carlos Postigo, que no consiguió vender ni un cuadro. Como no tenía necesidad de desprenderse de ellos para sobrevivir en el día a día, como sí les sucede a otros artistas, ella estableció un precio de un millón de dólares por cada cuadro, una decisión que hizo que todo fuera un poquito complicado", explica Virginia Bauzá, que entró en contacto con la obra de Margaret a través del propio Postigo. "Primero leí el artículo sobre Los Modlin que se publicó en El País Semanal en 2004, más tarde, el libro de Paco Gómez y, finalmente, acudí a una exposición que organizó Postigo en 2008 en la galería que tenía cerca del Palacio de Liria". Fascinada por esa obra tan personal, cuando en 2016 Bauzá decidió abrir su propia galería, se puso en contacto con el albacea de Los Modlin, Miguel Cervantes, para que la primera exposición de Malvin Gallery fuera de Margaret Marley Modlin.

"Mi intención siempre fue poner en valor, no solo el aspecto romántico que tenía toda la historia de los Modlin que había contado Paco Gómez, sino la obra pictórica de Margaret. Para ello le encargué una crítica a Carlos García Osuna, director de la revista Tendencias del mercado del arte y uno de los críticos más conocidos de España, que hizo un texto maravilloso sobre la paleta de colores de Margaret, sobre la influencia surrealista, sobre su forma de firmar los lienzos en referencia a los años lunares y sobre el tema del Apocalipsis", explica Virginia Bauzá. "A partir de ahí, organizamos dos exposiciones como ella habría deseado: con unos precios que, si bien no eran el millón de dólares sí eran elevados —no porque su obra no lo valiese, sino porque no tenía marcada una cotización en el mercado que justificara esas cantidades—, y con la intención de que la obra se vendiera en su conjunto, para que la colección no se dividiera, pero fue muy difícil".

Los Modlin. 

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Un final lógico

A punto de cumplirse dos décadas del fallecimiento de Elmer Modlin, su hermana y única heredera aceptó la propuesta de Virginia Bauzá de rebajar los precios e intentar que la obra de Margaret llegase finalmente a los coleccionistas y al público interesado en la vida de los Modlin.

"Ella ya está muy mayor y solo tiene a una sobrina a la que le gustaría dejar algo en herencia. Por eso, le propusimos hacer una subasta con unos precios de salida realmente atractivos para incentivar la puja. Desde 100 euros es posible hacerse con un dibujo y, uno de los retratos de Henry Miller, el que tiene la firma autógrafa del escritor certificada por dos cartas que Miller le envió a Margaret, sale ahora en 25.000 euros, cuando en la galería tenía un precio de 90.000. Es un retrato magnífico en un momento único, del que tenemos también la fotografía de Margaret pintando a Miller en su estudio", comenta Bauzá.

"La idea de la subasta me da un poco de pena porque supone que la colección se desmembrará, cuando la idea de Los Modlin era que acabase toda en una Fundación. Por otra parte, creo que es el destino lógico de todo esto, e incluso el más realista", confiesa Paco Gómez al que, puestos a soñar, le gustaría que alguna institución pública, como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que acaba de reordenar su colección y ha dado mayor relevancia a propuestas heterodoxas, comprase alguna de las piezas.

"Creo que encajaría perfectamente en la colección, más aún contextualizándolo con las las fotografías y los estudios previos de los cuadros en los que aparecen Nelson y Elmer. Además, es una inversión mínima para un museo de esas características y, en mi opinión, más interesante que muchas adquisiciones de arte contemporáneo que no se sabe cómo van a evolucionar, porque es imposible conocer cómo será la carrera del autor. Las obras de Margaret, sin embargo, ya han experimentado el paso del tiempo", explica con entusiasmo Gómez que, si bien considera que entrar en la colección de un museo sí que sería un fin honroso para los Modlin, no deja de ser realista: "en todo caso, yo no soy el director del Reina Sofía".

La pintora Margaret Marley Modlin pintando a Henry Miller. 

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"He trabajado mucho en subastas y siempre dejábamos un par de sitios reservados en primera fila por si venía el Estado", recuerda al respecto Virginia Bauzá. "Cuando estabas haciendo la subasta y, de repente, levantaba la mano la persona que venía en representación del Estado y ejercía el derecho de tanteo, era siempre una alegría porque suponía que esa obra iba a ser disfrutada por todo el mundo y no solo por el que la compra. Por eso, estaríamos encantados de que el Museo Reina Sofía viniera a la primera fila de la sala y pujara por un par de obras. Por ejemplo, el retrato de Henry Miller y el Apocalipsis, un tríptico en tonos fucsia de más de tres metros del que Paco recuperó las fotos en las que Margaret hizo posar a su familia para utilizarlos como modelos".

'Los Modlin'

Autor: Paco Gómez

Editorial: Fracaso Books

288 páginas. 22 euros.

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