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Las empresas, actores clave en la transición hacia un modelo sostenible

'El Periódico de España' organiza, con el patrocinio de Banco Sabadell, un panel de expertas para analizar el papel que las empresas están llamadas a desempeñar en este proceso de transformación económica

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Víctor Núñez

Una economía sostenible busca satisfacer las necesidades actuales de la sociedad sin comprometer los recursos y las posibilidades de las futuras generaciones. De ahí que cada empresa deba hacerse responsable de que sus actividades tengan el menor impacto ambiental posible. Para analizar los avances y desafíos en esta tarea, El Periódico de España ha reunido a cuatro expertas en un encuentro bajo el título “Transición de las empresas hacia una economía sostenible”, patrocinado por Banco Sabadell, en el que quedó claro que hoy por hoy la sostenibilidad no es una opción sino una obligación y, al tiempo, una oportunidad.

La mesa redonda contó con la participación de Teresa Royo, directora de Sostenibilidad y Buen Gobierno de KPMG; Elena Carrera, directora de Sostenibilidad de Banco Sabadell; Cristina Aparicio, directora general de Economía Circular de la Comunidad de Madrid, y Mónica Melle, profesora titular de Economía Financiera de la Universidad Complutense y consejera de la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid.

"Las empresas son el motor para conseguir la transformación hacia la sostenibilidad", aseguró Elena Carrera al definir el papel que asumen las empresas en este proceso transformador. En la misma línea se pronunció Mónica Melle, que señaló que "el cambio se llevará a cabo si las empresas participan. Es un desafío y una oportunidad al mismo tiempo para ser más competitivas, puesto que supone además un ahorro de costes". Teresa Royo, por su parte, recordó que los inversores institucionales llevan veinte años apostando por proyectos más responsables y que esta realidad "presiona a las empresas para que sean más competitivas y sostenibles". Cristina Aparicio abundó en esta idea al afirmar que la apuesta por la sostenibilidad "no es una moda; está en juego la reputación corporativa. Hay muy poco margen para hacer greenwashing".

De izq. a dcha., Teresa Royo (KPMG), Elena Carrera (Banco Sabadell), Cristina Aparicio (Comunidad de Madrid) y Mónica Melle (Universidad Complutense)

/ Alba Vigaray

Mónica Melle, profesora de Economía Financiera en la Universidad Complutense de Madrid, aseguró que, por fortuna, las entidades privadas son cada vez más conscientes de la necesidad de fomentar la conservación del planeta. “Ocuparse de este aspecto -dijo- contribuye a consolidar la competitividad, la imagen y la reputación de una empresa, algo que también se traduce en beneficios económicos y atrae inversores”. Este proceso "debe ser impulsado a medio y largo plazo por la Administración Pública con dinero, reglamentación y monitorización”, añadió Melle.

En el camino hacia la sostenibilidad es fundamental contar con financiación. Tal vez una entidad pretenda reemplazar el plástico, otra prefiera utilizar empaquetados biodegradables y una tercera se decante por el uso de vehículos eléctricos para reducir las emisiones. “En Banco Sabadell ayudamos a las empresas en su transición y les asesoramos en línea a su sector de actividad vinculando financiación sostenible a KPI's ESG relacionados con su transformación”, destacó Elena Carrera, directora de Sostenibilidad de la entidad financiera.   

En la última década se han producido avances considerables. “Las compañías están cada vez más sujetas al escrutinio público y por eso son cada vez más responsables. También son más trasparentes en sus proyectos, en la utilización de los datos que poseen y en la medición de sus impactos. Eso es algo que nos beneficia todos”, señaló Teresa Royo, directora de Sostenibilidad y Buen Gobierno de KPMG en España. “Pero iniciarse en un camino como este exige ir de forma paulatina, concentrarse en dos o tres objetivos muy específicos y luego ir avanzando poco a poco en la gestión del cambio”, recomendó.

Cristina Aparicio, directora general de Economía Circular de la Comunidad de Madrid, estuvo de acuerdo en que la sostenibilidad empresarial no es una moda pasajera y que las empresas deben informar sobre lo que hacen para involucrar a toda la sociedad. “Y esto incumbe a todas las firmas, no sólo a las más grandes o conocidas. Una startup pequeña que haya surgido este año, por ejemplo, sabe que la sostenibilidad ha de estar en sus planes de crecimiento porque de lo contrario puede que deje de existir”, subrayó.

La sostenibilidad va de la mano de una economía circular, es decir, de un modelo de producción y consumo que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar y reciclar materiales y productos todas las veces que sea posible. “Es un gran reto porque llevamos mucho tiempo acostumbrados a usar y tirar. Pero el impacto ambiental de ese sistema le está costando muy caro al medio ambiente", agregó Aparicio.

Las cuatro expertas coincidieron en que los fondos Next Generation del Plan de Recuperación de la Unión Europea -140.000 millones de euros para España, entre transferencias directas y créditos- representan una de las mayores oportunidades de los últimos tiempos para el avance integral de una empresa. “No obstante -matizó Cristina Aparicio- esos fondos son complicados de gestionar y a día de hoy todavía hace falta ser más claros y trasparentes en los criterios de reparto. Están llegando a cuenta gotas y no sabemos con exactitud cuáles son los proyectos empresariales elegibles.” En principio, para que un proyecto sea tomado en cuenta, “hay que recibir formación ecológica, financiera y legal”, puntualizó Teresa Royo

Elena Carrera considera, por su parte, que “el principal reto es cambiar el modelo productivo y buscar soluciones medioambientales innovadoras en colaboración con la propia cadena de valor.” Desde su punto de vista, “la digitalización ayuda a reducir las emisiones en los procesos, en la movilización y además medir ámbitos tan complejos como los riesgos climáticos”.

El gerente de El Periódico de España, Jesús Javier Prado, introdujo la mesa redonda, que fue moderada por Armando Huerta, director de Comunicación de Prensa Ibérica.

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