TRIBUNALES

El falso dentista de Barcelona: curas simuladas, lesiones en la boca y 80 pacientes estafados

El acusado, condenado a seis años y cuatro mes de prisión, actuó durante 18 años sin titulación desde un centro en la calle Espronceda y destrozó la boca a varios pacientes

Imagen de la consulta del falso dentista detenido por los Mossos d’Esquadra.

Imagen de la consulta del falso dentista detenido por los Mossos d’Esquadra. / MOSSOS

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"Estafador", "que te pudras en la cárcel", "mala persona". Estos fueron alguno de los insultos lazados a Javier G. A. por una parte de sus víctimas en la puerta de la sala de la Audiencia de Barcelona donde se le juzgo este lunes por intrusismo, estafa y lesiones graves. El acusado actuó durante 18 años como dentista cuando no tenía titulo y destrozó la boca a unas 80 personas que pagaron por someterse a un tratamiento. Había tantas pruebas contra él que el falso odontólogo admitió ante el tribunal las imputaciones y aceptó la pena de seis años y cuatro meses de prisión, lo que comporta su ingreso en un centro penitenciario. Los magistrados dictaron sentencia 'in voce' y comunicaron al encausado que este viernes se le dará la sentencia escrita y tendrá 10 días para entrar en la cárcel. Pidió hacerlo en León, donde reside su madre enferma.

La vista duró solo unos minutos. Los justos para que la fiscalía, que había llegado a un acuerdo previo con la las acusaciones particulares y la defensa, rebajara la petición de pena de 10 años de prisión a seis años y cuatro meses (16 meses por el intrusismo y cinco años por la estafa), diversas multas y el pago de indemnizaciones a las 80 víctimas que acudieron en su día a la clínica que el falso dentista había montado en la calle Espronceda de Barcelona y a las que estafó alrededor de 400.000 euros. Los Mossos detuvieron a Javier G. A., de unos 60 años y vecino de Sant Boi de Llobregat, en abril del 2018 y descubrieron un local en un estado precario, sin demasiadas medidas higiénicas y destartalado.

El falso dentista, este lunes en el banquillo de los acusados. / Jesús Albalat

La detención y desmantelamiento de la clínica se produjo después varias denuncias. Los Mossos se presentaron en el local de la calle de Espronceda y encontraron dos trabajadores y tres pacientes. El acusado, que dijo ser el responsable, confesó a la policía que no tenía ningún tipo de título para hacer de dentista. Los pacientes explicaron que las situaciones que habían padecido. Los agentes recopilaron otros testigos, hasta llegar a los 80 afectados por la estafa. Muchos de ellos se personaron como acusación particular y aceptaron este lunes antes de la vista la propuesta de la fiscalía de rebajar los años de condena. Fuentes jurídicas aseguraron que es difícil que el imputado pague las indemnizaciones pues es insolvente.

Diagnósticos y tratamientos

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La fiscalía sostiene que Javier G. A. no sólo carecía de "cualquier titulación como odontólogo y estomatólogo", sino también como título de médico "expedido o reconocido" en España. A su entender, el acusado, "con ánimo de enriquecimiento patrimonial ilícito" y al menos desde el 2010, actuó como dentista, "aprovechándose de la creencia generalizada" de los clientes de que podía hacerlo al tener titulación. El falso odontólogo realizó a los pacientes diagnósticos, tratamientos, prescripción de recetas y, en algunos casos, simulaba curas inexistentes. En concreto, desde el 2014 y hasta el 17 de abril del 2018 regentaba un establecimiento que se publicitaba en la entrada del inmueble como "Centro Dental Esprodent".

La acusación subraya que Javier G. A. no solo cobraba por labores que, en realidad no efectuaba, sino que también, en algunos casos, "no actuó conforme a la lex artis, con tratamientos incompletos, obsoletos y mal realizados". A consecuencia de esas deficiencias, hay pacientes que sufrieron lesiones en la boca y en los huesos y en un supuesto provocó que una persona tuviera problemas al masticar, "limitando la alimentación y nutrición", según la fiscalía . Por esta razón, se le condena por delitos de lesiones graves, que suponen una multa. Otros clientes pagaron determinadas cantidades de dinero sin que se les realizara nada, por lo que se le atribuye la estafa. Una de las víctimas pagó hasta 14.000 euros por unos servicios que resultaron "defectuosos e incompletos".