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'Vengo de ese miedo', de Miguel Ángel Oeste: el peso del maltrato

El escritor y realizador de cine Miguel Ángel Oeste hace frente a sus demonios en una obra catártica que a pesar de relatar su sórdida infancia resulta muy luminosa

’Vengo de ese miedo’ es la nueva propuesta de Miguel Ángel Oeste.

’Vengo de ese miedo’ es la nueva propuesta de Miguel Ángel Oeste. / ARCHIVO

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Marta Marné

"Quiero matar a mi padre". Esta es la frase con la que abre el nuevo libro de Miguel Ángel Oeste Vengo de ese miedo (Tusquets, 2022). No importa cuánto sepas acerca de lo que vas a leer en las páginas que vienen a continuación: esta es una de esas obras que te horadan las entrañas y te hieren hasta la hemorragia. El narrador sufrió maltrato durante su infancia y adolescencia, y a través de una serie de investigaciones y entrevistas, habla con familiares y amigos para tratar de conocer mejor a su padre. Con ello no busca ni la comprensión ni el perdón, tal vez porque hay personas que no son dignas de ellos. Miguel Ángel Oeste es licenciado en Historia y en Comunicación, ha escrito tres novelas y múltiples cuentos. Colabora en diversos medios, es director y guionista de varios documentales, y forma parte del Comité de Dirección del Festival de Cine de Málaga y de la Semana de Cine de Melilla. Es la prueba de que es posible crecer en un ambiente por completo desestructurado, sin recibir cuidados ni cariño, y aun así salir adelante. Sin embargo, en esta obra podemos contemplar atónitos el precio que ha tenido que pagar.

En Vengo de ese miedo encontramos dos tipos de textos. Por un lado, la crónica más o menos ordenada, más o menos cronológica, de la vida de sus padres. Cómo se conocieron, su enfermiza relación de necesidad y deseo; el influjo de sus familias, la llegada de los hijos, las noches de drogas y alcohol. Por el otro, un cuaderno de bitácora sobre cómo el autor afronta la escritura de este libro. En qué año surge la idea, los parones y los periodos más fértiles, el dolor al llegar a determinados puntos de la historia y cómo eso se enfrenta a la realidad que vive en esos momentos. Uno de los puntos más interesantes son las reflexiones sobre el lenguaje y cómo la elección de las palabras puede construir realidades. 

Que a la ausencia la denominemos como relación, que al temor lo etiquetemos como amor, que el hogar sea un fuerte en lugar de un refugio, que escojamos la palabra padre para calificar un vínculo en el que no existe el afecto, el respeto ni la admiración.

En el formato escogido para contar esta historia priman la desorganización y el caos. Algo que conecta de forma directa con los procesos mentales que se encuentran muy lejos del orden y el equilibrio. A pesar de haber conversaciones, no hay diálogos directos. El cambio de la primera persona del narrador a la segunda de los testimonios -dentro del mismo párrafo o incluso de la misma frase- está ejecutado con maestría y precisión. Y a lo largo de todo el texto se utilizan herramientas de anticipación para preparar al lector -y diría también que para armarse de valor el autor- sobre algunos de los acontecimientos expuestos. Esta introducción del futuro busca generar desasosiego e incomodidad, rechazo ante algo que sabemos que ha sucedido y que no queremos que nos sea desvelado.

A pesar de todo, creo con firmeza que Vengo de ese miedo es una obra luminosa. Deja abierta una ventana a la esperanza, a la redención y al perdón. Eso sí, a uno mismo. Un canto a la superación, al amor propio y al deseo de ser todo lo feliz que se pueda llevando a cuestas algo tan pesado como es el miedo.

'Vengo de ese miedo'

Miguel Ángel Oeste

Tusquets

304 páginas | 19 euros

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