LIBROS

Las ciudades en que fuimos

La literatura convierte muchas urbes en personajes protagonistas

Ilustración: Pablo García.

Ilustración: Pablo García. / ARCHIVO

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Aloma Rodríguez

"Nos parecemos a las ciudades en las que vivimos más de lo que creemos y más de lo que nos gustaría parecernos", escribe Julio José Ordovás en El peatón sentimental (Xordica, 2022), un volumen que reúne textos en los que camina Zaragoza, la ciudad en la que vive, y con la cabeza levantada, la mira atento a los personajes que la pueblan, desde el pato del Puente de Piedra a Erik, un vagabundo, o las gaviotas que sobrevuelan el río. Eso lo hace más en la primera parte del libro, en la segunda se mira más hacia dentro y entonces la ciudad se llena de fantasmas: de primeras novias, aparece Goya, pasea con su hijo por las calles que frecuentó de joven y hay una mezcla de melancolía y temor a que la paradoja espacio temporal se produzca aquí y se cruce con su yo del pasado. No sucede, pero siguen los fantasmas y otras apariciones, como se llama ese segmento del libro.

'El peatón sentimental'

Autor: Julio José Ordovás

Editorial: Xordica

108 páginas. 11,95 euros


Me he acordado de este libro de Ordovás salido hace unos meses al leer otro libro-artefacto: el que firman Alba G. Mora y Jorge de Cascante, un dos en uno. Han creado el sello, Paloma, que inauguran con Chamberí/La Florida, un volumen en el que sus textos y sus fotos, o sea sus historias, convergen. No se siguen ni se cruzan: como están en espejo, si se empieza por la de él, se llega al final de la de ella y al revés. 

Empecé por la de él, Chamberí, porque vivía en ese barrio hasta junio de 2020. Pero no buscaba mi infancia en la de Cascante: no fui una niña madrileña, pero reconozco las calles y me gusta asomarme con él de la mano, como si me llevara a su casa a comer ganchitos y me pusiera películas VHS. "Nací en julio de 1983. Mi primer recuerdo del barrio de Chamberí es caminar por la calle Cea Bermúdez de la mano de mi abuela para ir a comprar el periódico en el kiosco de don Emilio", escribe. Hay un fragmento, Chamillionaire, que me gusta mucho. Cuenta Cascante que vio un billete de mil pesetas en el suelo, previsiblemente se le había caído a la madre que empujaba el carrito de su bebé. Cascante lo pisó. "Arrastré ese billete calle abajo sin separar la suela de la calzada hasta que pude doblar la esquina y salir corriendo. En mi cabeza imaginaba que alguien me había disparado en la pierna. Todos mirando menos tú. Me lo gasté en chuches y luego estuve malo durante dos días, no me arrepiento".

Alba G. Mora cuenta La Florida, su barrio hospitalense. Ella encontró una bici junto a los contenedores: "La bicicleta era más pequeña que yo y estaba tan usada que la pintura caía con cada pedalada, dejando un rastro tras de sí". Cascante y Mora, por diferentes razones, son niños sin padre pero con madre y familia y abuelas. Aun así, me los imagino como una versión urbana de los niños perdidos de Peter Pan. Hablan de sus barrios pero en realidad hablan de crecer y por el camino, comparten algunas verdades sobre la vida, como esto que explica Mora sobre lo que sucedió el día de su comunión: "Miguel Ángel, que era el chico más guapo del Castillo II, invitó a bailar a una de las amigas de mi prima Rocío, que ese año había dejado de utilizar sujetadores deportivos".

Dos hombres que caminan (Menguantes, 2022), de Marc Caellas y Esteban Feune de Colombi, tiene algo de libro escrito caminando: el parque, el tren, el fin del mundo o una obra de teatro en Berlín y Barcelona, son algunos de los epígrafes que se caminan. El libro, entre la amistad y el paseo, surge precisamente del montaje de una pieza de teatro homenaje a Walser: El paseo de Robert Walser.

Después de leer Algo mejores (Debate, 2021), de Montserrat Roig, busco en librerías de segunda mano libros descatalogados de Roig. Dime que me quieres aunque sea mentira (Península, 1992) reúne textos sobre la propia escritura. El último texto del libro se llama Barcelona, una geografía literaria. Escribe Roig: "Para escribir tenemos que sentirnos, alguna vez, expulsados. Y la ciudad actual, como todas las ciudades actuales, expulsa a quien las narra. Y eso es bueno: porque regresas luego a ellas de otra manera. Entonces sí, entonces puedes construir una ciudad, diferente y parecida a la vida, que es la ciudad literaria. Una ciudad inacabada, como inacabadas son todas las geografías literarias hechas de memoria y olvido". 

'Algo mejores'

Autora: Montserrat Roig

Editorial: Debate

256 páginas. 19,90 euros

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