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El Tinder hecho por y para cristianos: "En la iglesia puede ser un poco difícil encontrar a un chico con el que casarte"

SALT, la app de citas entre cristianos.

SALT, la app de citas entre cristianos. / EPE

  • SALT fue creada en 2018 en Reino Unido para marcar "la diferencia para los cristianos de todo el mundo"

  • Actualmente, cuenta con 500.000 usuarios y está presente en 24 países. A España llegó en febrero y ya ha sumado 15.000 adeptos

  • Desde la empresa aseguran que les "encantaría" que los usuarios de la app "encontraran una pareja ideal y, con suerte, el matrimonio"

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"Modesto funcionario del Estado, soltero, católico, de 43 años, con derecho a pensión, quiere contraer matrimonio con una muchacha católica, que sepa cocinar y a ser posible coser, con patrimonio". Joseph buscaba con este escueto anuncio escrito en 1920 en el diario católico alemán Altoettinger Liebfrauenbote (Correo de Nuestra Señora de Altotting) encontrar a una esposa. Como su mensaje no obtuvo respuesta, a los cuatro meses añadió que era un "funcionario medio". Fue entonces cuando Maria, cocinera, se puso en contacto con él.

El noviazgo fugaz acabó en boda ese mismo año y, de ese matrimonio, nacieron sus tres hijos: en 1921 llegó su primogénita Maria, que falleció en 1991; después, Georg y Joseph. Este último, Joseph Ratzinger, fue elegido Papa en 2005.

Los métodos de conquista han cambiado mucho desde el momento en el que se conocieron los padres del expontífice Benedicto XVI, también para los cristianos. También ha mutado con el tiempo la forma en la que las personas viven su fe.

Ese anuncio en el Altoettinger Liebfrauenbot es lo más parecido en este siglo a un perfil para buscar pareja en una app de citas. Unos seis millones de españoles (el 12,83%, según datos de Statista) cuentan en sus móviles con alguna de estas aplicaciones.

Sin embargo, estas celestinas del siglo XXI no siempre llevan a los solteros a encontrar el amor duradero que buscan muchos cristianos. Con la premisa de asistir a los solteros religiosos que buscan "una relación para toda la vida y, con suerte, el matrimonio", nació SALT, una app de citas exclusiva para cristianos de todas las confesiones. Aunque, apuntan, los usuarios "tienen que explorar eso a su propio ritmo y sin presiones innecesarias".

Ligar en una discoteca, en Tinder o conquistar a un amigo de un amigo no siempre sale bien. Y "en la iglesia puede ser un poco difícil, incómodo e intenso encontrar a un chico con el que casarte", expresa para EL PERIÓDICO DE ESPAÑA Sarah Paxton, directora de Operaciones de SALT.

Paul Rider, que antes trabajó como consultor en Deloitte y como asesor comercial en Innovate Finance, y Erti-Chris Eelmaa, que fue ingeniero de programación de Viagogo, crearon esta app en 2018 en Reino Unido y ya cuenta con más de 500.000 usuarios en todo el mundo.

De las islas británicas, se trasladó a Australia y actualmente está presente en 24 países, entre ellos Alemania, Sudáfrica, Brasil, México o Francia. Desde que llegó a España, en febrero de este año, ha atraído ya a 15.000 solteros, según datos proporcionados por la empresa a este periódico.

Paul Rider conoció a su mujer a través de citas online. Se encontró entonces con "una serie de problemas" con las opciones que ofrecían las aplicaciones móviles de encuentros amorosos para las personas con creencias religiosas. "Muchas parecían muy anticuadas, pasadas de moda, y simplemente no eran relevantes", asegura. Al fundar SALT, esperaba que eso "pudiera cambiar" y quería que su app "marcase la diferencia para los cristianos de todo el mundo".

Como afirman en su propia web, SALT es una app ideada "por cristianos y para cristianos". "La mayoría del equipo de SALT tiene fe y somos una mezcla de denominaciones", añade Paxton, que incide además en que casi todos los trabajadores de la start-up son creyentes "devotos y practicantes". 

"En la app, lo importante es que la gente se considere cristiana y que la fe sea algo esencial para ellos", afirma la directora de Operaciones. Esta aplicación está concebida como un "espacio seguro" para los cristianos, un lugar en el que pueden "compartir discursos y conversaciones" con la gente a la que van a conocer. 

SALT limita el número de personas que puedes ver cada día para evitar la mercantilización de los demás"

Todo lo que aparece en SALT tiene tintes religiosos. Cuando un usuario desliza todos los perfiles que puede ver en un día -que son muchos menos que los que ofrecen otras apps como Tinder-, aparecen ilustraciones con devociones bíblicas como "he can move mountains" (él puede mover montañas)". SALT limita los perfiles que se pueden consultar cada día "para evitar la mercantilización de los demás", afirman desde la app.

En el momento en el que los solteros se disponen a rellenar su perfil, en lugar de indicar cuál es su signo del zodiaco o con qué frecuencia van al gimnasio, como ocurre por ejemplo en Tinder, en SALT deben especificar cuál es su confesión religiosa, a quiénes consideran que son sus "héroes de la fe" o qué es lo que más les gusta de su iglesia.

Eso sí, SALT da pie a que se establezcan relaciones homosexuales en la app, ya que permite elegir, independientemente del género del usuario, si buscan hombres o mujeres.

SALT tiene un canal de YouTube y una cuenta de TikTok con conversaciones, discursos y consejos "para animar y entretener a los usuarios en todo su viaje de relación", desde la soltería a la relación. Los trabajadores de SALT que presentan esos contenidos salen incluso a las calles para saber si los jóvenes no cristianos estarían dispuestos a tener citas con alguien con fe.

Encuentros sexuales vs. relaciones duraderas

Rosalía canta en Hentai que "lo segundo es chingarte y lo primero es Dios". Aunque en la época actual no es siempre tan habitual que se dé un sitio prioritario en las conversaciones amorosas a Dios, SALT potencia que se cree entre los usuarios una relación duradera basada en la fe en lugar de los encuentros sexuales esporádicos tan habituales en las relaciones nacidas en otras apps.

Para David, un protestante de 33 años que lleva dos semanas usando esta app para cristianos, las mujeres que encuentra en esta aplicación "tienen valores diferentes" a las que se unen a Tinder, Badoo o Grindr. En SALT, los usuarios "buscan otro tipo de relaciones, las conversaciones son más respetuosas y no están sexualizadas", sostiene.

En SALT, los usuarios buscan otro tipo de relaciones, las conversaciones son más respetuosas y no están sexualizadas"

David, 33 años, protestante

"En los ámbitos en los que estoy yo no hay chicas cristianas, porque mi entorno no es religioso. Entonces, dije: 'Como esta app es un tanto diferente, voy a probarla'", confiesa Mario (nombre ficticio), un cristiano de 28 años. Él empezó a utilizar SALT hace una semana, después de que un compañero de trabajo se la enseñase en tono de "mofa". 

"A mí me pareció interesante, porque era una aplicación distinta a la típica, que es Tinder", afirma. La mayoría de usuarios de SALT con los que ha contactado EL PERIÓDICO DE ESPAÑA se decantan por esta app para cristianos, porque en otras aplicaciones de citas "es más difícil encontrar el tipo de la relación que deseo", señala Javi, un católico de 33 años.

Para los solteros cristianos, a veces "resulta complicado encontrar personas que tengan esa vida interior", señala una usuaria de 34 años que prefiere que no trascienda su nombre fuera de la app.

Javi, que busca una relación duradera, cuenta que ha tenido dos relaciones estables en las que su pareja era atea y de ideología contraria. "Eso no ha sido óbice para el buen funcionamiento de la relación. De hecho, me ha resultado muy enriquecedor", expresa.

Pero, a la larga, los planes vitales de cada uno de los miembros de la pareja acaban con la relación. Él quería formar una familia en "algún momento de mi vida"; ella, no. Ese fue "el motivo de la ruptura".

Pasada la treintena, a los cristianos se les complica encontrar una pareja en los círculos de la Iglesia. "A mi edad, 33 años, las mujeres suelen estar casadas o comprometidas", dice David.

Desde la app reiteran que consideran que SALT es una "gran oportunidad" para ayudar a que los solteros cristianos de España "se conozcan, se emparejen, establezcan relaciones y se casen".

Intrusos en la app

A pesar de que Javi estima que "hay muchas similitudes en las conversaciones" de SALT con respecto a las que puede mantener en otras apps de citas, en muchas ocasiones los solteros centran la charla en "hablar sobre cómo vive la fe cada uno" o "qué importancia le da [a la religión] en su día a día".

Es por ello más sencillo distinguir qué personas ateas o agnósticas han entrado en la app para otear el terreno. "Si una persona no está muy puesta" en asuntos religiosos, asegura Javi que "aquí en cero coma, en una conversación aleatoria, se le pilla".

"En las pocas conversaciones que he tenido, por la jerga, sabes más o menos el nivel de la gente", agrega.

Sergio, un usuario de SALT de 33 años, entró en la app "por curiosear un poco, por ver qué había ahí". "Tampoco lo hice muy en serio", confiesa.

Dice que "la gente escribe más que en Tinder". A Sergio le sorprendió que una de las usuarias con las que hablaba le propuso quedar en persona y, antes de conocerse en persona, le pidió una foto en la que apareciese sonriendo. Esta petición dista mucho de las que se hacen en otras apps, en las que la conversación en ocasiones deriva en intercambios de fotos subidas de tono.

Como la aplicación no permite enviar imágenes, aunque sí audios, él le planteó que le siguiese en Instagram. Al pedirle su número, "se cortó la conversación".

"No hay garantías. Hay que hablar con una persona y, poco a poco, ir conociéndose. Esperamos que todos los usuarios de SALT encuentren a su pareja ideal, pero no pasa siempre", advierte Sarah Paxton. 

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