La decisión, en mes y medio

El PSOE duda entre la delegada del Gobierno en Madrid o un fichaje estrella para competir contra Almeida

El batacazo en las andaluzas y el desgaste del alcalde han hecho que el partido se replantee su estrategia de cara a las municipales de 2023 | La delegada, Mercedes González, fue aupada por Sánchez. Ella es una opción, pero también podría abrirse la vía de una figura de relieve. Vuelven a circular los nombres de Robles o Marlaska

La delegada del Gobierno en Madrid y secretaria general del PSOE en la capital, Mercedes González.

La delegada del Gobierno en Madrid y secretaria general del PSOE en la capital, Mercedes González.

10
Se lee en minutos

La onda expansiva de las elecciones andaluzas sigue siendo muy amplia. Alcanza hasta el planteamiento estratégico del PSOE para las elecciones municipales y autonómicas en Madrid. La magnitud de la derrota fue tan contundente, la digestión tan pesada, que ya nada es como antes. Ni las previsiones que parecían más afianzadas se mantienen intactas. El camino estaba allanado para que la actual delegada del Gobierno en la comunidad y secretaria general de los socialistas en la ciudad, Mercedes González, concurriera como candidata a la alcaldía de la capital, haciendo tándem con el líder regional del partido, Juan Lobato.

Pero esa planificación ya no está tan segura. El PSOE duda a escasamente mes y medio de que se ponga en marcha el procedimiento de primarias para elegir a los cabezas de lista. Puede optar por González, sí, pero también se plantea recurrir otra vez a una fórmula mil veces usada y, hasta ahora, nunca exitosa: proyectar un fichaje estrella, una figura "solvente", reconocible, "de peso", capaz de arrebatar (o al menos disputar) el cetro del ayuntamiento al popular José Luis Martínez-Almeida, precisamente ahora que el regidor está en sus horas más bajas. ¿Quién? Imposible saberlo a estas alturas porque la decisión última recaerá en Pedro Sánchez, aunque vuelven a circular nombres como los de los ministros Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska.

Tras la debacle de 2021, Ferraz decidió dejar manos libres al PSOE-M. La federación eligió por primarias a Juan Lobato como nuevo líder y a Mercedes González como jefa de los socialistas de la ciudad

El hecho de que ahora los socialistas, en Ferraz, en la Moncloa y en la cúpula autonómica, valoren distintas alternativas ya es en sí mismo una novedad. Tras las elecciones madrileñas del 4 de mayo de 2021, cuya campaña estuvo teledirigida desde la Presidencia del Gobierno, la dirección federal convino que había que aprender la lección del pasado y dejar manos libres a la federación, sin demasiadas interferencias.

El PSOE-M eligió como secretario general, por primarias, a Juan Lobato Gandarias (Madrid, 1984), técnico de Hacienda y exalcalde de Soto del Real. Y después se dio vida, por primera vez, a la agrupación de Madrid ciudad, con la idea de armar un liderazgo capitalino potente, por encima de las 23 agrupaciones locales. Al frente de ella se situó por consenso a Mercedes González Fernández (Madrid, 1975), una mujer muy conectada con Sánchez y el ministro Félix Bolaños y ahijada política del veterano Rafael Simancas, jefe del PSM entre 2000 y 2007. El presidente ya había dado muestras de que quería auparla como candidata un año antes, en marzo de 2021, cuando la nombró delegada del Gobierno en Madrid, por lo que ella tuvo que entregar el acta de concejala que había conseguido por primera vez en 2015.

En los últimos meses, cuando se preguntaba al aparato de Ferraz, la respuesta siempre era la misma: ambos, Lobato y González, serían los cabezas de cartel para el Gobierno autonómico y el Ayuntamiento de Madrid en 2023. La dirección se había mentalizado de que tenía que apostar por una estrategia distinta: consolidar a dirigentes de la cantera de un partido, eso sí, muy debilitado por las luchas intestinas y por las sucesivas derrotas electorales, cada vez más humillantes. Ambos, se argumentaba, liderarían proyectos a medio y largo plazo, más con vistas a las elecciones de 2027. Aspirar a batir a la primera a Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida se antojaba muy difícil, casi imposible. Se trataba, pues, de descartar la política de fichajes —estrellas de más o menos relumbrón que acababan dejando el consistorio, como la última, el exseleccionador de baloncesto Pepu Hernández— para forjar nuevos liderazgos.

Ir "a por todas"

El tablero, sin embargo, ha cambiado con rapidez, alegan en el Ejecutivo, en Ferraz y en el PSOE-M, y eso explica que el tique de Lobato y González ya no sea tan seguro. El serio aviso de las andaluzas, muy doloroso para el partido, ha hecho que Sánchez haya reformulado su discurso y agitado su cúpula con una remodelación de su núcleo duro. Desde entonces, no ha dejado de repetir a los suyos que hay que ir "a por todas" para ganar al PP en 2023. Por eso activó la maquinaria electoral en el último comité federal, el pasado 23 de julio, y ha pedido a sus compañeros que hay que quemar madera como nunca a la vuelta de las vacaciones de verano.

Dado el buen desempeño del PSOE en 2019, las principales candidaturas están "resueltas", salvo Madrid, Zaragoza o Las Palmas. En Barcelona, Sánchez hablará con el PSC, pero le "gusta" Jaume Collboni

Pero también se ha abierto, subrayan las mismas fuentes, un "escenario de oportunidad" que antes no existía, por la mayor debilidad de Almeida. El alcalde perdió fuelle durante la etapa en la que compaginó su cargo con el de portavoz de los populares, y luego le asaltó el 'caso mascarillas'. Los socialistas calculan que su empuje, comparado con el de Ayuso, es menor. A lo que se suma, apuntan en el PSOE-M, la desunión de la izquierda, por la ruptura entre Más Madrid y los concejales afines a la exalcaldesa Manuela Carmena, hoy escindidos de su grupo bajo la marca de Recupera Madrid. El PSOE es hoy cuarta fuerza en la capital: logró un pírrico 13,75% de los votos y ocho ediles en 2019. En la región se quedó tercero: 16,80% de los sufragios y 24 diputados en la Asamblea en los comicios de 2021.

Madrid es una obsesión y una necesidad para Sánchez. Es su federación, pero también es la plaza que más se escapa a su partido. Los socialistas no gobiernan la ciudad desde 1989 y el Ejecutivo autonómico, desde 1995. En las urnas autonómicas, municipales y europeas de 2019, en las que el PSOE cosechó un gran resultado nacional y tras las que logró amasar un enorme poder territorial (se hizo con nueve gobiernos regionales), parecía imborrable la sensación de cierta derrota. Y fue por el fracaso en Madrid.

Precisamente el desempeño "tan extraordinario" del partido 2019 hace que Sánchez ya tenga "resueltas" la inmensa mayoría de las candidaturas municipales del año próximo. Salvo en las plazas "tradicionales", admiten en la Moncloa. Y en esa categoría confirman que entra Madrid, pero también Barcelona —el PSC decidirá, pero Jaume Collboni "gusta" al presidente—, Zaragoza —vacante—, Las Palmas —su alcalde pasará a competir por el cabildo de Gran Canaria y podría aterrizar en la ciudad la ministra Carolina Darias— y Valencia —ahí la federación quiere a la vicealcaldesa, Sandra Gómez—. En las capitales en las que gobierna el PSOE, como Sevilla (Antonio Muñoz) o Valladolid (Óscar Puente), repetirán sus regidores como candidatos. Igual que volverán a concurrir los nueve presidentes autonómicos y el vicepresidente de Cantabria.

"Los ambiciosos y los que se lo trabajan"

La previsión es que el camino en Madrid se empiece a desbrozar en las próximas semanas a partir de una conversación de Sánchez con Lobato. "Tenemos que demostrar que salimos a ganar. Mercedes es un buen cuadro, y por eso Pedro la hizo delegada del Gobierno, es una candidatable", opinan en la Moncloa, sin comprometerse más. "Ahora hay que ir con un candidato con garantías", apuntan en la cúpula federal del partido. Mantra que repiten en el círculo de Lobato: "Hay que ir con todo, a por todas y en todas partes y eso incluye Madrid. La duda entre elegir un fichaje o Mercedes siempre va a estar".

González nunca se ha postulado (Lobato sí), pero los suyos defienden que es "prudente". En la dirección local confirman que ella tomará su decisión de manera "coordinada" con Sánchez, no de forma unilateral

"Las personas tristes nunca ganan elecciones", subraya con dureza un alto cargo del Ejecutivo, en referencia a la actitud vital de la delegada del Gobierno. Opinión que comparte un mando de la dirección autonómica: "Ganan elecciones los que son ambiciosos y los que se lo están trabajando". ¿Lo es González? "Mercedes está siendo una buena delegada. Veremos cuando toque si es buena o mala candidata".

La líder del partido en la ciudad nunca se ha postulado abiertamente. Sí apostaba por ella con nitidez Adriana Lastra. Lo dijo ella misma en la convención del PSOE local de primeros de julio, en una intervención que molestó a algunos cuadros. Pero la vicesecretaria general cayó. Lobato sí ha insistido en que quiere ser candidato y que irá a primarias. Por eso hay quienes en el PSOE-M dudan de que González vaya a presentarse. En el círculo de la delegada defienden que ha querido ser siempre "prudente", y que siempre ha dicho lo mismo: que cuando se despejara el calendario tomaría una decisión.

Y el calendario ya está listo. Lo aprobó el comité federal. Lobato quiere que el PSOE-M se acoja al 'timing' ordinario, a la primera ventana. Esto es, que se presenten las precandidaturas el 19 y 20 de septiembre. Si hubiera dos o más aspirantes, habría primarias el 9 de octubre y la segunda vuelta, el 16. Fuentes de la ejecutiva de Madrid ciudad confirman a este diario que González "coordinará su decisión con Sánchez, como siempre ha hecho". "Es decir, no tomará una decisión unilateral: hablará con él y después decidirá". En el equipo de la delegada agregan que si no ha preparado su candidatura es porque está "volcada" en su labor institucional, pero que su compromiso con la capital es inequívoco y que mantiene que no habría mayor honor para ella que ser alcaldesa de Madrid.

Desde el entorno de González se subraya que todo siempre estuvo en manos de Sánchez, y que tampoco está al cien por cien claro que Lobato sea el cabeza de cartel. En la sede federal, en Ferraz, coinciden en que nada está decidido, pero el líder regional "sí está más afianzado" y su posición, por tanto, más sólida. Lobato, en todo caso, está dispuesto a competir en primarias incluso si el presidente promoviera un candidato autonómico, salvo que fuera un nombre muy potente, indiscutible, "un Barack Obama", señalan los que le conocen bien.

Los otros rivales: Mar Espinar

Pero, ¿hay posibilidad de fichaje? Ya en 2019 sonaban Robles o Marlaska como opciones a la alcaldía, y nunca lo fueron. La ministra de Defensa, cuyo perfil se ve adecuado para una ciudad sociológicamente conservadora, siempre ha rechazado ser candidata. En la cúpula del PSOE-M creen que habría dos graneros de los que Sánchez podría tirar: o miembros de su Ejecutivo o bien referentes claros, del partido o independientes, de acreditada "solvencia" y peso. Modelos, por otro lado, ya ensayados por el PSOE (y fracasados): en 2003, José Luis Rodríguez Zapatero aupó a una dirigente de su cúpula (y luego ministra), Trinidad Jiménez; en 2007 al titular de Industria, Miguel Sebastián, y en 2011 probó con el exsecretario de Estado Jaime Lissavetzky.

El PSOE ya ha lanzado a candidatos estrella (y sondeado a muchos más) y hasta ahora no le han funcionado: desde Jiménez hasta el último, Pepu Hernández

En 2015, Sánchez dejó a Antonio Miguel Carmona y en 2019 sondeó al ya fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba (que rehusó) y optó por Pepu Hernández. Ahora, dicen en el partido, no podría repetirse un perfil como el de este último. Sin peso y un gran desconocedor de la ciudad.

Pero González podría tener otros rivales, pero en la cantera. Una de ellas, la portavoz en el consistorio (y miembro de la dirección local), Mar Espinar, muy enfrentada a ella. La concejala no ha tomado una decisión aún. Fuentes próximas recalcan que la delegada "no tiene empatía y está muy cuestionada internamente", y que tiene más sentido apostar por un grupo municipal "que está funcionando". "Ella resta, no suma", aducen.

La edil ha sido quizá el cargo que ha pintado con mayor dramatismo la situación desesperada del partido en la capital. "O remontamos o el sueño se acabó", advirtió en la convención. En el equipo de González, sin embargo, creen que Espinar no tendría apenas opciones, al no tener apoyos orgánicos suficientes ni la complicidad del federal.

Todo está abierto, por tanto. Pero ese era el escenario con el que no se contaba hasta hace muy poco. ¿Se consumará el giro de estrategia? Se sabrá justo a la vuelta del verano.

Noticias relacionadas