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Yolanda Díaz pospone a 2023 el contacto con los partidos para explorar futuras alianzas

Yolanda Díaz e Irene Montero en un acto sobre feminismo el pasado 1 de octubre en Madrid.

Yolanda Díaz e Irene Montero en un acto sobre feminismo el pasado 1 de octubre en Madrid. / EFE/David Fernández

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Yolanda Díaz calienta motores para la carrera electoral. La vicepresidenta segunda del Gobierno ha soltado amarras del partido matriz de Unidas Podemos y ha lanzado una plataforma propia -Sumar- para avanzar en la construcción de su candidatura para las generales de 2023. La dirigente emprenderá su llamado proceso de escucha en lo que pretende ser un diálogo exclusivo con la sociedad civil, y no será hasta el próximo año, una vez confirmada su voluntad de concurrir como candidata a la Presidencia del Gobierno, cuando Díaz se abra a sondear las posibles alianzas con otros partidos; hasta entonces la gallega buscará sacudirse los posibles pretendientes políticos que busquen hacerse un hueco.

La vicepresidenta segunda ya ha anunciado su intención de comenzar el llamado proceso de escucha para después de las elecciones andaluzas, y la primera convocatoria está prevista para la primera quincena del mes de julio, algunas semanas después de la convocatoria electoral para evitar desmarcarse de los resultados obtenidos por el artefacto andaluz, que comenzó con importantes fricciones entre los partidos de izquierda.

Éste será el primer acto de Yolanda Díaz organizado bajo el paraguas de la asociación Sumar, que el pasado 18 de mayo fue adelantado por EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, alterando los planes de la ministra de Trabajo. No sólo en cuanto a los tiempos -no pensaba anunciarse el eslógan hasta después de las andaluzas- sino también en lo relativo a la importancia de la marca.

El nombre se eligió sin la idea de que fuera a tener especial trascendencia, pues estaba pensado únicamente como un instrumento para dar independencia organizativa al proyecto de Yolanda Díaz, que ya no tendrá que depender ya de otras organizaciones políticas en la tourné que prevé por el país. Ahora, una vez desvelado el nombre antes de tiempo, el equipo de la dirigente se ha visto obligado a dotar de peso político al verbo Sumar, que no estaba llamado a tener protagonismo alguno pero que ahora habrá de convertirse en una suerte de eslogan del proyecto.

Desde julio, Yolanda Díaz recorrerá las 17 comunidades autónomas del país para reunirse con el tejido social en sus distintas formas: desde charlas sectoriales, encuentros con la ciudadanía a reuniones con figuras independientes. A finales de año, una vez culminado el llamado 'proceso de escucha', será cuando la vicepresidenta segunda, salvo imprevistos, confirme que se presentará como candidata a las generales de noviembre de 2023.

Y sólo una vez culminado este paso, después de haber esbozado el 'proyecto de país' que la dirigente quiere construir para los próximos 10 años, sólo entonces Yolanda Díaz estará en disposición de dirigirse al resto de actores políticos para comenzar a tejer su política de alianzas. Hasta entonces, la relación con los partidos políticos seguirá congelada, con los únicos acercamientos a otros dirigentes a título más personal. Aunque no se invitará a otros partidos a los eventos organizados, los actos serán abiertos, por los que cualquiera será libre de acudir.

La escucha para un proyecto de país

La vicepresidenta no prevé en los próximos meses abrir grandes debates de corte ideológico, sino que su estrategia pasa por tomar el pulso a las realidades de las 17 comunidades autónomas para ir a la política de lo concreto y recoger las singularidades y los problemas específicos de cada escenario. Más allá de la próxima cita electoral, el objetivo pasa por construir un proyecto para la próxima década, como la dirigente ha subrayado en alguna ocasión. En su círculo ya tienen la vista puesta en la agenda de la dirigente para los próximos meses, en unos viajes que tendrá que compaginar con su labor en el Ministerio de Trabajo.

La 'gira' de Díaz pretende abarcar todos los rincones del país, y uno de los principales hándicaps será precisamente su papel institucional. El objetivo es separar escrupulosamente las dos facetas, la de candidata y la de vicepresidenta, para no dar pábulo a posibles acusaciones sobre una utilización del cargo como trampolín para sus objetivos particulares. Un objetivo para el que se hace imprescindible la tenencia de un CIF propio, que será el de la marca Sumar, para disponer de recursos personales y económicos ajenos a los organismos de Gobierno.

Con este objetivo está previsto la dirigente intente concentrar toda la actividad relacionada con su futura candidatura durante los fines de semana y festivos; aunque algunas de estas citas puedan tener lugar entresemana, se tratará de algo excepcional, dado el interés en que su proyecto político no interfiera en la acción dentro del Gobierno.

Así, el proceso de escucha se centrará en cinco ejes centrales; además del componente territorial, con el que pretende tener una imagen fiel del país con el objetivo de crear un proyecto vertebrador, también tendrá una agenda sectorial, con reuniones especializadas en distintas materias. Asuntos que van más allá de su actual papel, más centrado en materia laboral, para dar un perfil más integral, en el que pretende concretar con encuentros con el mundo de la cultura, la ciencia, el mundo universitario y educativo, el medioambiente o la economía.

Un modo de 'abrir el foco' en el que también cobrará especial importancia el tercero de los ejes: la relación con el tejido asociativo, con colectivos de la sociedad organizada que defienden unos intereses concretos, como puede ser el caso de CEAR -Comsión Española de Ayuda al Refugiado-.

Otra de las patas de este proceso serán las reuniones que la vicepresidenta mantenga con personalidades destacadas de distintos ámbitos sociales; algunas de estas figuras ya han mostrado su interés en contribuir de alguna forma al proyecto, y Díaz ya trata de ordenar de cara a los próximos meses algunos de estos encuentros, que en algunos casos tendrán carácter privado.

La fase de escucha no se determinará ningún tipo de pacto con otros partidos, sino que se limitará a la aproximación a dirigentes a título individual para compartir impresiones sobre cómo debería ser su futura organización. Este proceso será el preludio de lo que culminará fase de alianzas, donde comenzará a concretarse el proyecto de la vicepresidenta de Gobierno. La relación con el resto de formaciones políticas va a ser precisamente uno de los caminos más difíciles de manejar, ante el evidente riesgo de desgaste que existe en el proceso.

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