'PROYECTO DE PAÍS'

Yolanda Díaz busca perfiles independientes para incorporar a su proyecto

La vicepresidenta de Gobierno quiere reclutar a figuras de relevancia pública para exhibir apoyo social y ampliar el espacio político más allá de Podemos

Yolanda Díaz, Rafael Mayoral y Antón Gómez Reino. 

Yolanda Díaz, Rafael Mayoral y Antón Gómez Reino.  / EFE

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Nuevos perfiles para convertir su nuevo proyecto en un reflejo social y ampliar el espacio más allá de Podemos. Yolanda Díaz no ha iniciado oficialmente la construcción de su candidatura para las elecciones generales, pero ya están claras algunas de sus líneas de actuación. Entre ellas, la combinación entre dos apuestas: la búsqueda de personalidades con proyección pública que no estén vinculadas a partidos, y el rescate de algunas figuras que sí formaron parte del primer Podemos pero que abandonaron tempranamente la formación. 

La apuesta de la candidata es empezar la construcción de su proyecto a partir del próximo año, una vez firmada la reforma laboral, mediante una serie de reuniones y encuentros públicos que permitan concretar el marco final de alianzas. Actos como el de València supusieron una declaración de intenciones en cuanto a la forma de hacer: dirigentes de distintos partidos que trascendían sus siglas y se unían para ofrecer una visión política sin corsés. Un ejemplo de la mistura que siempre ha prodigado la dirigente gallega, firmemente partidaria de integrar las diferencias

Una de las fórmulas que empleará para la configuración de llamado ‘proyecto de país’ es precisamente aunar a cuadros de distintas procedencias que en algunos casos no hayan nunca formado parte de la vida política; un ‘reclutamiento’ similar al que Podemos llevó a cabo en sus inicios, con la incorporación de perfiles especializados y con cierta trascendencia pública, como el del ex Jemad Julio Rodríguez, el ex guardia civil Juan Antonio Delgado, la actriz Rosana Pastor, el abogado informático David Bravo, la víctima de los GAL Pili Zabala o los jueces Juan Pedro Yllanes, Victoria Rosell y José Luis Albiñana

Personas de distintos ámbitos que no estaban social o políticamente pero que se comprometieron por primera vez con el partido. Estas incorporaciones se produjeron entre 2015 y 2016, cuando Podemos era todo un fenómeno político. Cinco años después, la marca está desgastada y las expectativas están ahora puestas en la ministra de Trabajo, que genera importantes simpatías y se presenta como la favorita para presidir el Gobierno, sólo por detrás del actual presidente, Pedro Sánchez. 

A diferencia del proyecto que planea Yolanda Díaz, Podemos tenía sus mimbres fuertemente enraizados en lo político, y muchos de sus fundadores venían del activismo. Organizaciones como la fundación CEPS (Centro de Estudios Políticos y Sociales), la Plataforma Antidesahucios o el movimiento Juventud Sin Futuro fueron núcleos embrionarios de la nueva formación, a la que después se sumaron perfiles de relevancia pública. 

La idea de Díaz consistiría en fichar a perfiles independientes, no necesariamente organizados en la sociedad civil. Una puerta de entrada para cuadros hasta ahora no politizados con un doble objetivo: proyectar una imagen de amplio apoyo social que sea atractiva de cara a la opinión pública; y ampliar el espacio político más allá de lo ahora existente, con la incorporación de figuras que consigan atraer a personas hasta ahora desmovilizadas. Unos perfiles a las que reservarán algunos de los puestos más visibles del proyecto.

EL 'PRIMER' PODEMOS

Esta apuesta por renovar las filas se combinará con el ‘rescate’ de figuras pertenecientes a los primeros pasos de Podemos que terminaron por abandonar el partido, pero que aún mantienen su capital político. Podría ser el caso del ex eurodiputado y fundador de Podemos, Pablo Bustinduy, el ex diputado asturiano Segundo González o Tania González Peñas, también ex eurodiputada y del núcleo fundacional, y actual dirigente en la localidad de Avilés.

Las turbulencias vividas en Podemos en los últimos años han llevado a una atomización del espacio, a raíz de las rupturas, deserciones, escisiones y purgas vividas. Ahora, Díaz tiene la firme intención de ampliar, pero también de reconstruir. Y el acto de Valencia tuvo algo de simbólico en este sentido. En el teatro Olympia consiguieron reunirse decenas de personas que trabajaron juntas en los primeros pasos del partido morado y cuyos caminos se vieron separados por distintas razones.

Fue el caso de quienes acudieron por parte de Más Madrid, en su mayoría provenientes de Podemos, que se reencontraron con quienes fueran sus compañeros de trabajo; ocurrió con algunos de los propios miembros del equipo de la vicepresidenta, que también ocuparon cargos en la primera etapa de la formación; o con ex miembros de direcciones territoriales de Podemos que salieron en su día por el rodillo del 'oficialismo'. La química del reencuentro entre quienes habían compartido camino marcó a los asistentes. El reto consiste ahora en articular un proyecto que vuelva a ilusionar.

Por esta razón, Yolanda Díaz no contempla vincular su nuevo proyecto a Podemos y es partidaria de apoyar el nuevo sujeto político en estructuras diversas. Es por eso también que ya contempla aliados en el territorio para impulsar esta construcción ante la falta de una organización y la carencia de recursos económicos propios; uno de los pilares más importantes en esta construcción serán los sindicatos, con un papel destacado de CCOO, que ha mostrado especial sintonía con la dirigente y que podrá brindar, en un momento dado, tanto capital organizativo como capital social, llamando a la movilización de sus bases para brindarle apoyo. Un apoyo que, en último término, podría tener su traducción en puestos en las listas electorales.

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