ESTÁ EN GUADALAJARA Y SE LLAMA ILLANA

El sorprendente caso de un pueblo perdido de la Alcarria que tiene 776 habitantes y 734 piscinas

Vista aérea de una zona de El Soto, una de las urbanizaciones de Illana, la localidad con más piscinas por habitante de España.

Vista aérea de una zona de El Soto, una de las urbanizaciones de Illana, la localidad con más piscinas por habitante de España. / GOOGLE MAPS

  • Illana, a 91 kilómetros de Madrid, es la localidad de España con más piscinas por habitante, de acuerdo a los datos de la Dirección General del Catastro

  • Se concentran principalmente en tres urbanizaciones, donde hay muchas segundas viviendas de madrileños

  • Tienen un acuerdo con la Confederación Hidrográfica del Tajo para que les suministre el agua no potable a precio económico

  • "La mayoría de vecinos recicla el agua de un año para otro", se defienden los residentes

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Para llegar a las urbanizaciones de Illana (Guadalajara) hay que cruzar Estremera y coger una carretera que serpentea entre campos de trigo ya segados. Todo de un amarillo intenso que contrasta abruptamente con una verde colina llena de árboles bordeada por el río Tajo. Chalés y casas de planta baja de infinitos tipos se desperdigan por este vergel llamado El Soto, una de las tres urbanizaciones del pueblo -las otras dos son El Cuartillejo y Riollano- que fue comenzada a construir sobre una ladera en 1975.

El terreno, cerca de 190 hectáreas, fue dividido en 990 parcelas, pero muchas están actualmente vacías. De hecho, según estimaciones de los vecinos, en la actualidad habrá alrededor de 400 casas construidas. Y es raro que cada terreno no tenga una piscina, en esta época del año ya tapada con lonas o en desuso. No suelen ser de gran tamaño, pero están por todos los lados. “Aquí mucha gente tiene piscina”, ratifica Víctor, casi en la edad de jubilación, pero que trabaja en una empresa que hace de todo en las parcelas: limpieza, desbroce, mantenimiento de piscinas, huertos...

“La mayoría de las piscinas están ahora cerradas, o hibernando”, aprecia este trabajador peruano en una de las calles vacías de la urbanización, que cuenta con "vigilancia 24 horas", como advierte el cartel de la garita de la entrada. “Es que casi todo el mundo se ha ido ya a su residencia habitual, aquí vienen los fines de semana y en vacaciones”, asegura sobre los residentes, que suelen vivir y trabajar en Madrid -la capital está a 91 kilómetros- y vienen a veranear aquí.

En las urbanizaciones habrá solo, de hecho, entre 150 y 180 de los 776 habitantes censados en el municipio, según estima el alcalde, Francisco Javier Pérez del Saz (PP), que también es diputado provincial. “Es una población muy flotante. Unos se empadronan, otros se dan de baja tras varios años. Es cierto que mantenemos la población gracias a las urbanizaciones”, señala el primer edil de este municipio del inicio de la Alcarria que tiene dos características muy particulares.

La primera, que sus tres urbanizaciones, que suman alrededor de 900 casas con jardín, están a 17 kilómetros del núcleo urbano. La situación es tan surrealista que para llegar a Illana desde El Soto hay que atravesar un terreno que pertenece a Cuenca, por ejemplo. La segunda, que es la población española de más de 500 vecinos que acumula el mayor número de piscinas por habitante. Hay un total de 734, de acuerdo a los datos de 2022 de la Dirección General del Catastro, dependiente del Ministerio de Hacienda y Función Pública. 734 cuando tiene solo 776 vecinos censados. Eso arroja un dato sorprendente: hay 950 piscinas por cada mil habitantes.

“Ese dato es exclusivamente por las tres urbanizaciones que tenemos. En la zona del pueblo solo hay entre cinco y ocho, y algunas no están operativas”, se excusa el alcalde, que explica que muchas de las parcelas de las urbanizaciones tenían albercas para regar zonas de jardín que luego se transformaron en piscina.

En la actualidad España cuenta con un total de 1.266.000 piscinas, lo que supone una media de una piscina por cada 37 habitantes. En el ranking de municipios con más piscinas, Illana está por encima de El Casar de Escalona, en Toledo (780 piscinas por cada 1.000 habitantes) y de Olocau, en Valencia (770 piscinas por cada mil habitantes).

Muchos residentes se sorprenden al enterarse de que lideran ese ranking. No se lo creen, aunque todos defienden que hacen un uso responsable del agua. “Hay vecinos que es cierto que cambian el agua de la piscina cada año, pero la mayor parte la reutiliza. Le echamos productos y nos puede llegar a aguantar cuatro años”, se justifica Ramona, vecina de El Cuartillejo, que está muy cerca de El Soto. A menos de un kilómetro. Aquí la apariencia desde las solitarias calles es que las casas tienen parcelas aún más grandes que en El Soto, donde oscilan entre los 1.250 y 2.500 metros cuadrados y su precio está en el mercado entre los 80.000 y los 179.000 euros, según refleja el portal inmobiliario Idealista.

Vista del río Tajo desde el puente de El Soto, una de las urbanizaciones de Illana. 

/ ALBA VIGARAY

En el bar Toguer del Cuartillejo, que tiene una amplia terraza, una mesa de billar y un futbolín, Manuel y David apuran una cerveza. Viven en El Soto y dicen que este año no han llenado la piscina. “Con lo de la sequía yo he pasado”, confiesa uno de ellos. “Con el calor que ha hecho, además se evapora mucho el agua. Mucha gente se está replanteando tenerla porque entre el floculante [líquido que limpia y depura el agua], el cloro, el antialgas, y que tienes que usar la depuradora como seis u ocho horas sale carísimo. Es mejor darse una manguerazo”, confiesa uno de ellos.

”Hubo una época que estaba de moda, pero ya mucha gente no la llena; yo me voy a hacer un jacuzzi y voy a acumular el agua de la lluvia con un canalón”, suelta otro de ellos, que cifra el coste de cada metro cúbico de agua que pagan en El Soto en 30 céntimos, muy por debajo de lo que cuesta en Madrid: alrededor de entre 1,3 y 1,6 euros el m³ [la media de España ronda los 1,95 euros/m³], según los datos de la Asociación Española de Abastecimiento de Agua y Saneamiento.

Cada una de las urbanizaciones, gestionada por una entidad urbanística de conservación, tiene un acuerdo con la Confederación Hidrográfica del Tajo, que le suministra agua para el riego y el uso doméstico a través de un depósito donde se clora. El agua no es potable, aseguran los vecinos, que subrayan que hacen uso de un pequeñísimo porcentaje del volumen total de agua que tienen acordada por convenio.

“Casi no gastamos agua; las piscinas están llenas, sí, pero la gente ya no pone ni huertos. No usamos ni de lejos ni el 25% de los que tenemos en la concesión”, defiende Roberto Garbajosa, tesorero de la Junta de Compensación de El Soto, que asegura que pagan bastante más de 30 céntimos por hectómetro, alrededor del doble, aunque no quiere concretarlo. Aun así, el precio sería tres veces menor que la media nacional. “Mira, yo llevo seis o siete años sin cambiar el agua de la piscina”, dice sobre su espacio acuático, que tiene 2,5 metros de ancho por cinco de largo.

“Casi todas las piscinas son pequeñas”, se excusa otra vecina de El Soto, que está esperando a la entrada de la urbanización a que lleguen sus hijos del colegio en Illana. Asegura que los vecinos son conscientes de la situación de sequía y cada vez se recicla más. ”Este verano el calor ha sido muy pesado y han venido muy bien”, reconoce la mujer que, tras varios años, dice estar encantada de vivir en El Soto: “Me encanta la tranquilidad que tenemos aquí y la buena gente. Durante la pandemia ni me enteré. Los niños salían a jugar al patio. Estábamos al aire libre. Fue como si no pasara nada”.

“Aquí, aparte de muchas piscinas, lo que hay es mucho bar sin licencia. Y a quien vienen a hacer las inspecciones es a mÍ”, critica por su parte el dueño del Bar Toguer, que aprecia que cada vez más gente va a vivir a estas urbanizaciones. Y no solo. “Las casas en Illana pueblo se están poniendo muy caras, está llegando mucho jubilado de Madrid”, asegura Jesús, también jubilado, mientras da un paseo con su madre por el centro de la plaza del Ayuntamiento, que ingresó el año 2021 casi 600.000 euros de impuestos directos, la mitad de su presupuesto, que superó los 1,2 millones de euros. Una parte importante de los impuestos vino del IBI de las urbanizaciones que, según los vecinos, pueden rondar los 500 euros al año por parcela.

“Pero nosotros prestamos servicios que suponen un coste extraordinario porque las urbanizaciones están a 17 kilómetros. Eso es un problema añadido”, razona el alcalde sobre el centro cultural o el polideportivo que hay en El Soto, las actividades extracurriculares que se dan a los más pequeños en Illana, el autobús, la ruta escolar, además de los convenios que se firman con las urbanizaciones para cambiar iluminación o mobiliario, entre otros servicios. Pérez del Saz admite, aun así, que tienen un “problema” con el agua.

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“La calidad del agua que tienen no es la más adecuada, aunque dicen que es apta para el consumo humano”, recuerda el alcalde, que explica aun así que se les ofreció a las urbanizaciones cambiar la red a la Mancomunidad del Girasol para mejorar el suministro y dijeron que no porque el coste del agua se disparaba.

La urbanización Riollano de Illana, al fondo de la imagen, en una fotografía tomada desde Cuartillejo.

/ EPE

Ahora, prosigue el alcalde, El Cuartillejo va a hacer una inversión de 60.000 euros para mejorar la calidad del agua, de los que una parte la pagará el Ayuntamiento de Illana, cuyo núcleo urbano principal se abastece de pozos. “Hay municipios cerca de aquí que directamente no tienen agua. Tenemos la concesión por ahora de la CHT que tal y como está España con los problemas hídricos..., pero sabemos que tenemos que seguir invirtiendo en el agua”.