INCENDIOS

Dos veces enfrentándose al fuego en Sierra Bermeja: "Ardía a su libre albedrío"

Un bombero forestal encuentra similitudes en ambos fuegos debido a la orografía y a la acumulación de combustible vegetal, pero asegura que la clave fue la meteorología

Gerardo usando fuego técnico en el segundo incendio de Sierra Bermeja.

Gerardo usando fuego técnico en el segundo incendio de Sierra Bermeja. / ÁLVARO AGUDO

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Ana I. Montáñez

Gerardo del Castillo es bombero forestal en el Plan Infoca. La semana pasada volvió por segunda vez a Sierra Bermeja a enfrentarse a un incendio del que ahora se sabe que fue fruto de una imprudencia grave en la finca La Resinera, por la que ya hay cuatro detenidos.

Cuando este bombero forestal habla con este periódico, el fuego ya está estabilizado aunque él sigue destinado entre los retenes que continúan con las labores de liquidación de los focos que siguen calientes. En el momento de la entrevista queda aún un 20% del incendio por perimetrar.

La primera pregunta es obligada: ¿Qué os encontrasteis al llegar? "Parecido a lo de septiembre. Con mucho combustible y aquello ardiendo a su libre albedrío", evoca Del Castillo. "Pero se intentó de primera hora cogerlo bien, haciendo buenas labores de contrafuego. Fuimos desde primera hora a comernos el fuego, a hacer cortafuegos y a acotarlo. Nos lo comimos con papas".

La noche del miércoles 8 de junio, Gerardo emprendió el camino hacia Pujerra a las 10 de la noche, dos horas antes de lo previsto debido a la urgencia con la que los requerían desde la dirección de extinción.

Una vez acoplado al dispositivo, -que reunió a más de un millar de efectivos entre el Infoca, el consorcio provincial de bomberos, la UME y otros cuerpos- se sucedieron 16 horas de trabajo que le dejaron buenas sensaciones gracias, en gran medida, a la meteorología favorable.

"Hemos tenido mucha suerte porque hacíamos contrafuegos y lo podíamos coger y se ampliaban las líneas y no se pasaban. Salimos muy contentos porque los trabajos dieron resultado", explica el bombero forestal con orgullo. "No ha hecho la misma calor, el viento ha respetado muchísimo y el monte no está tan seco en el mes de junio como en el mes de septiembre. Algo de humedad tiene de la primavera y del invierno".

No obstante, Gerardo recuerda que los retenes se encontraron con la misma complejidad del terreno que en el incendio de septiembre, con montes escarpados, mucha masa forestal y pocos accesos para la entrada de vehículos.

"Como hay tanto combustible y hay tantísimas pendientes y poco acceso para los vehículos, todo tiene que ser a pie o en helicóptero y por la noche lo tenemos más chungo. Hay que andar muchísimo para llegar a los puntos donde tenemos que trabajar".

De hecho, los bomberos tenían que andar entre un kilómetro y kilómetro y medio para llegar a la línea de fuego, cargados con todo el equipo necesario para cercar el fuego, esto es, una azada, una motosierra por retén y una mochila de extinción, con dos o tres litros de agua, algo de comer, una linterna y un botiquín.

"Vamos todos en fila india y si cuando llegamos nos dicen que hay que hacer una línea de defensa, todos empiezan con las azadas. ¿Que las llamas están muy altas y por la noche no tenemos apoyo aéreo? Pues intentamos hacer un cortafuego, pillamos un buen punto de anclaje donde no haya material vegetal, un cortafuegos, un carril... intentamos prender fuego para ampliar un poco la línea, para que el fuego no pase de ahí", relata Gerardo, que insiste en la suciedad que presentaba todo el entorno de la sierra.

"Sigue el inconveniente de que el monte está muy sucio. Aquello es una zona que entre la orografía del terreno y la dejadez en temas servícolas, es muy difícil apagar un incendio y más si le sumas que no hay acceso para vehículos en muchos sitios".

Prevención

Precisamente por eso, una de las reivindicaciones de los trabajadores del Infoca es que sus contratos se mantengan más allá de la temporada dura de verano y se prolonguen durante el invierno, una época en la que los bomberos pueden dedicarse a realizar tareas de prevención, como limpiar cortafuegos, ensanchar caminos o quitar material vegetal.

"Los suelos tienen que estar más limpios, hay que hacer tareas de prevención en invierno", recalca Gerardo el Castillo. "Lo suyo sería prevenir antes que curar. Tenemos un dispositivo que es una envidia, es buenísimo pero de qué sirve tenerlo para extinguir si no prevenimos".

Después del incendio de septiembre del año pasado, Gerardo siguió trabajando hasta noviembre, cuando se extinguió su contrato de relevo. Este año empezó a trabajar en mayo con una interinidad por jubilación.

"Con el tema de la reforma laboral, las eventualidades han pasado a ser fijos discontinuos. Sé que voy a trabajar todos los años y que ahí tengo el Infoca pero yo quiero ser fijo los 12 meses".

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