CRISIS ENERGÉTICA

El Gobierno frena el plan de forzar a las eléctricas a subastar luz barata para que no rompan contratos

Las subastas obligatorias para Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP siguen sin fecha y la vicepresidenta Ribera reconoce “todas las cautelas” para lanzarlas por temor a que los grupos deshagan acuerdos de venta de electricidad ya firmados

La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.

La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. / EFE

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El Gobierno incluyó en su primer plan de choque contra la subida de electricidad, aprobado hace casi un año, la celebración de subastas forzosas para las grandes energéticas de contratos de compra de electricidad a plazo con precios estables y con una duración de más de un año.

Unas subastas a las que las grandes eléctricas (Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP) estarán obligadas a acudir para subastar parte de su electricidad producida por nucleares, hidroeléctricas y renovables para vendérsela a comercializadoras independientes -las no integradas en los grandes grupos energéticos- y a grandes consumidores industriales.

Las eléctricas han estado durante meses rechazando de plano la medida y advirtiendo de que no se puede aplicar porque tienen vendida toda su producción eléctrica para este año y gran parte del siguiente, y que acudir de manera forzosa a la subasta les obligaría a quitar electricidad comprometida a unos clientes para vendérselas a otros.

El Gobierno se resiste a descartar el plan de subastas forzosas, pero lo mantiene congelado asumiendo la amenaza de que su convocatoria haga que las eléctricas se lancen a romper contratos de venta ya cerrados. “Las subastas inframarginales deberán ser una medida aplicable con todas las cautelas para evitar que se deshagan posiciones”, admitió este jueves la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, en el Congreso de los Diputados.

Las grandes eléctricas han venido insistiendo en la imposibilidad de celebrar la subasta obligatoria. Las compañías argumentan que no podían proporcionar electricidad para subastar de manera inminente porque ya tenían vendida toda la producción de energía del año pasado, también la de este año e igualmente gran parte de la producción del próximo ejercicio.

Los contratos de suministro de electricidad tienen comúnmente cláusulas que permiten a las compañías romperlos en caso de cambios regulatorios que tengan una incidencia severa en las condiciones y en la rentabilidad. Iberdrola ha ido más allá y está incluyendo cláusulas específicas que permiten romper el contrato sin indemnización alguna para el cliente en caso de que el Gobierno impulse finalmente las subastas y la compañía se vea obligada a acudir.

Las grandes compañías, por lo general, venden toda o casi toda su producción eléctrica a sus propias comercializadoras, a filiales del mismo grupo. La pretensión del Gobierno es aumentar la liquidez de los mercados a plazo, obligando a ceder parte de esa producción a comercializadoras independientes ajenas a los grandes grupos energéticos o directamente a la gran industria para que pueda contener los costes energéticos en plena espiral de subidas.

Previstas para 2021

El real decreto 17/2021, a través del que se articuló aquel primer plan de choque del año pasado para contener el precio de la luz, incluía un mandato expreso para que el Gobierno celebrara la primera de estas subastas antes del 31 de diciembre de 2021. Un mandato que el Ministerio para la Transición Ecológica, comandado por Teresa Ribera, incumplió y el año terminó sin que se celebrase la puja.

El Gobierno ha mantenido vivo el reto a las eléctricas. El pasado febrero, la secretaria de Estado de Energía, Sara Aagesen, advirtió de que las subastas de energía inframarginal eran “un compromiso del Gobierno” y que se lanzarían este año. La Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) ya remitió hace meses el informe en el que se fija el precio de reserva preceptivo para celebrar la puja (el precio mínimo a partir del cual las compañías pueden vender la electricidad sin caer en pérdidas), pero no se ha avanzado con ningún otro trámite preparatorio para el lanzamiento de las pujas.

Para las grandes eléctricas no será una opción participar, será una obligación acudir a esas subastas. Incluso ya estaba prefijada la cantidad de energía que tenían que subastar en la primera de esas subastas, inicialmente prevista para el año pasado: 15.830 gigavatios hora (GWh), el equivalente al 25% de la producción eléctrica anual del ejercicio con menor producción de las instalaciones afectadas. E incluso se ha fijado el reparto de la energía que deben aportar cada una de las eléctricas en función de su cuota de generación: Iberdrola, más de 7.300 GWh; Endesa, 6.700 GWh; Naturgy, 1.400 GWh; y EDP, 360 GWh.

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