MOVILIDAD SOSTENIBLE

La subida del combustible espolea a las bicis eléctricas: su demanda se triplica en España durante el último año

En medio de la imparable espiral alcista del combustible, España da un giro en la tendencia de uso de las bicicletas eléctricas, cuya demanda ha crecido un 195% desde 2021

La subida del combustible espolea a las bicis eléctricas: su demanda se triplica en España durante el último año
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El precio medio del litro de combustible, tanto gasolina como diésel, ya ha superado la barrera de los dos euros y no parece que se vaya a quedar ahí. A día de hoy, llenar un depósito medio de 50 litros ronda los 100 euros, un precio prohibitivo para la mayoría. En este contexto, los ciudadanos se están viendo obligados a buscar alternativas de transporte más económicas para el día a día. Una de las consecuencias es que las bicicletas eléctricas han triplicado su demanda en España durante el último año.

Según un estudio de Idealo, un portal online de comparación de precios, la demanda de bicicletas eléctricas ha aumentado un 195% en el último año. Unos datos que concuerdan con los de la Asociación de Marcas y Bicicletas de España (AMBE) y Cofidis que, en su último informe anual, revelaron que el sector de la bicicleta en España vendió 1.571.368 unidades en 2021, un 10,7% más que en el año anterior, alcanzando una cifra récord de facturación de 2.887 millones de euros.

Dentro de este incremento de ventas y facturación, también creció la producción de bicicletas eléctricas, cada vez más demandadas en España, tal y como revela la patronal del sector. Por su parte, el estudio de Idealo deja patente que también se ha disparado el interés por las bicicletas plegables, con un crecimiento del 192% en este mismo periodo, impulsado por su flexibilidad, que "es uno de sus grandes atractivos para la mayoría de los ciudadanos".

Un cambio de tendencia limitado por el precio

Estas cifras apuntan hacia un progresivo cambio de tendencia entre los españoles, hasta ahora bastante reacios a este tipo de medio de transporte. De hecho, según el último Eurobarómetro sobre movilidad publicado, el porcentaje de uso de la bicicleta en España es del 2%, muy por debajo de países como Alemania, con un 15% de uso, o de Países Bajos, donde hasta un 41% de la población se mueve en bici cotidianamente.

Una de las razones de esta brecha en el interés por la bicicleta, más allá de cuestiones culturales y de desarrollo urbano, podría estar en la diferencia de precio. De acuerdo con el estudio de mercado realizado por Idealo, el coste medio de una bicicleta urbana en España es de 639,95 €, un 8 % más que en el resto de países de alrededor (un 10% menos en el caso de Alemania). Respecto a las eléctricas, la disparidad se acentúa aún más: el precio medio de las bicicletas eléctricas en España es de 3.158,14 €, mientras que en Italia se encuentra en 2.763,84 € (un 13% más baratas).

En este sentido, los fabricantes españoles lamentan, tal y como recoge el informe de AMBE, que, a pesar del papel determinante en la movilidad sostenible de este medio de transporte, la bicicleta eléctrica no goce de las ayudas económicas que otorga el Gobierno a otro tipo de vehículos propulsados con esta fuente de energía. Aun así, la encuesta de micromovilidad llevada a cabo por Idealo refleja que alrededor del 70% de los usuarios las prefiere frente a otras opciones como el patinete eléctrico o el monociclo, percibidos como más inseguros.

La Generación X encabeza el uso de la bicicleta

Contrariamente a lo que sucede en otros países del entorno, el segmento de edad que más usa la bicicleta en España es de 45 a 54 años, es decir, la Generación X, según el análisis sociodemográfico incluido en el estudio de Idealo. Una media de edad superior a otros países, como Alemania e Italia, donde la franja de mayor utilización son los millennials, entre los 25 y los 34 años; o Francia y Austria, en los que los usuarios habituales rondan los 35 y 44 años.

Para analizar esta realidad, desde EL PERIÓDICO DE ESPAÑA hemos preguntado a tres personas usuarias de bicicleta eléctrica por su experiencia. Se trata de tres perfiles semejantes: mujeres jóvenes trabajadoras, de entre 28 y 29 años, residentes en Madrid. Dos de ellas llevan utilizando este medio de transporte desde hace varios años, mientras que la tercera se ha sumado a la tendencia recientemente.

Belén Sierra destaca la libertad de movimiento que otorga la bicicleta frente a otras formas de transporte: "calculas los tiempos de puerta a puerta, sin atascos ni tener que perder tiempo aparcando". Para ella, la bicicleta eléctrica es "comodísima" en una ciudad como Madrid, donde el coche privado no tiene "ningún sentido". Eso sí, critica, la ciudad "no está preparada para ir en bici" y en ocasiones puede resultar "peligrosa". "No puedo entender", asegura, "cómo la Castellana, una de las calles que más ciclistas recorremos a diario, no tienen aún un carril bici".

Una opinión compartida por Alicia García, que, si bien ha notado cambios desde que se instaló BiciMAD, considera que en Madrid todavía "falta conciencia" respecto a los ciclistas. No obstante, también cree que cada vez se les "respeta más" y que, poco a poco, "la ciudad se está haciendo a las bicis". Por otro lado, suscribe las ventajas de movilidad defendidas por Belén, y añade la sensación de "independencia" que ofrece cualquier transporte privado, pero sin perjudicar el medioambiente. Aún queda camino por recorrer, como una mejor señalización, más carriles habilitados y más seguridad, pero "la bicicleta te facilita la vida", concluye.

Paloma Meléndez suma el punto de vista más reivindicativo: "a muchas personas en Madrid les molestan los coches, ¿por qué no arrebatarles un poco de ese poder?", se pregunta. Un cambio necesario, pues, en su opinión, Madrid se resiste a "ser una ciudad bici-friendly'". La carretera sigue "monopolizada por el coche", la infraestructura de carril bici continúa siendo "deficiente y, muchas veces, peligrosa"; y faltan zonas de aparcamiento para el día y la noche, ya que "los edificios de viviendas no suelen estar preparadas para alojar bicis". Además, más allá de la bicicleta privada, considera que es necesario "seguir aumentado el servicio de bicicleta pública" y esforzarse por "rediseñar el entramado de transporte".

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