BRECHA DE GÉNERO

El poder empresarial continúa vedado a las mujeres: sólo cinco líderes en el Ibex, dos de ellas herederas

Marta Ortega y Ana Patricia Botín continúan la estirpe familiar de Inditex y Banco Santander

Marta y Amancio Ortega, presidenta y fundador de Inditex, respectivamente.

Marta y Amancio Ortega, presidenta y fundador de Inditex, respectivamente. / MIGUEL RIOPA / AFP

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Marta Ortega se convertirá el próximo mes de abril en la quinta mujer que liderará una de las grandes cotizadas del Ibex (Inditex), pese a que su cargo no será ejecutivo, siguiendo los pasos de Ana Botín (Santander), María Dolores Dancausa (Bankinter), Beatriz Corredor (Red Eléctrica de España) y Cristina Ruiz (Indra). Cinco líderes de un total de 35 empresas, dos de ellas herederas del negocio familiar, unos números que evidencian que el acceso de las mujeres a los máximos puestos del poder empresarial en España es un camino escarpado y aún anecdótico.

La penalización de las mujeres por la maternidad y otras cargas familiares, los estilos de liderazgo marcadamente masculinos y el funcionamiento de las redes informales de poder dominadas por hombres son algunos de los factores que condicionan el ascenso de las mujeres a los principales cargos directivos.

“Son puestos de altísima responsabilidad y la mujer directiva aún tiene que lidiar con dificultades para acceder a ellos de una forma habitual. Claramente faltan mujeres en posiciones de CEO”, reconoce la socia de Grant Thornton y portavoz del estudio “Women in Business 2021”, Isabel Perea.

Herencia y meritocracia

Botín y Ortega han llegado a lo más alto de sus compañías, al igual que hicieran sus padres, y esta vinculación familiar ha vuelto a poner encima de la mesa el debate de la meritocracia en el acceso al poder.

La politóloga y profesora de la Universidad Complutense de Madrid Sílvia Claveria explica que el hecho de que dos de las cinco mujeres que están al frente de compañías del Ibex sean herederas de sus fundadores "es una cuestión de meritocracia". "Las mujeres necesitan un mentor tanto en política como en este tipo de empresas para heredar sus contactos y para que las defienda delante de otros candidatos o pesos pesados”, dice. 

"Al final, en el mundo privado, las mujeres sólo llegan a ser mentorizadas por hombres cuando son familia, entonces se les concede ese privilegio", argumenta la profesora de la UCM.

La socia de Grant Thornton asegura que el nombramiento de Marta Ortega es “una noticia muy positiva”: “Es el resultado de una gran formación, experiencia y crecimiento profesional que ha vivido en los últimos años. Además es una mujer joven, un aspecto muy importante, un relevo generacional”. Es verdad que son herederas de las personas que fundaron las respectivas empresas, pero están altísimamente preparadas para asumir esta grandísima responsabilidad”.

Aunque Perea matiza que hay que avanzar para que todas las mujeres, con independencia de su ascendencia, puedan llegar a estos puestos: “Es necesario que en otros casos haya mujeres que ocupen estos cargos y que no sean necesariamente herederas, ahí es donde hay que trabajar mucho”, añade. Tras conocerse la noticia del nombramiento de Ortega como presidenta no ejecutiva, el mercado castigó a Inditex con unas pérdidas superiores a los 5.500 millones de euros.

Según el informe Women in Business 2021, el número de mujeres que ocupan el cargo de consejeras delegadas en España ha retrocedido desde el 25% de 2019 al 23% en 2021. 

Una mujer al frente de la empresa de mayor capitalización de España

Con 37 años, Ortega se pondrá al frente del gigante textil tras desarrollar toda su vida profesional al calor de esta empresa familiar. La tercera hija de Amancio Ortega pasó su infancia en Galicia, estudiando en el colegio Santa María del Mar en Coruña. Pronto, comenzó a formarse en el extranjero cursando el bachillerato en un internado en Suiza. Después estudió Comercio Internacional en la European Business School de Londres. Al terminar esta licenciatura, en el año 2007, comenzó a trabajar como dependienta en una de las tiendas de Zara en Londres, en el barrio de Chelsea. En una entrevista para The Wall Street Journal, la hija pequeña de Ortega reconoció que sus primeros comienzos no fueron fáciles: “La primera semana pensé que no sobreviviría, pero luego desarrollas una especie de adicción a la tienda”.

Una teoría que todavía mantiene pues, al igual que su padre, visita regularmente las tiendas del grupo para conocer de primera mano su funcionamiento. Tiempo después dejó la tienda en el emblemático barrio londinense para ocuparse de diferentes áreas en la empresa, tanto a nivel de la imagen de marca supervisando los diseños de la línea mujer, como del negocio encargándose de ventas y finanzas. Actualmente, trabaja en el departamento de desarrollo de producto y diseño para Zara desde la sede matriz de Inditex, en Arteixo. “Siempre he dicho que dedicaría mi vida a desarrollar el legado de mis padres, mirando al futuro pero aprendiendo del pasado y al servicio de la compañía, nuestros accionistas y nuestros clientes, en el lugar donde se considere que soy más necesaria", ha expresado la futura presidenta no ejecutiva de Inditex.  Al comienzo del nuevo ejercicio fiscal, Marta Ortega se convertirá en la cara visible del mayor grupo por capitalización bursátil en España, acompañada por Óscar García Maceiras (abogado del Estado de formación) que asume el cargo de nuevo consejero delegado.

Las mujeres más poderosas del Ibex

La hija menor de Amancio sigue los pasos de una de las mujeres más poderosas del mundo según Forbes, Ana Botín, que asumió la presidencia del Santander tras el fallecimiento de su padre en septiembre de 2014. A sus 61 años, Botín ha desarrollado toda su trayectoria profesional ligada al sector financiero, tras licenciarse en Ciencias Económicas por el Bryn Mawr College (Pennsylvania, Estados Unidos). Comenzó su carrera profesional en JP Morgan, donde pasó ocho años, antes de incorporarse al Santander, donde fue nombrada directora general en el año 1992 y lideró la expansión de la entidad por Latinoamérica. Diez años más tarde asumió la presidencia de Banesto, poco después de poner en marcha su fondo de capital riesgo (Suala Capital) del que salió apenas seis años más tarde.

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín.

/ Archivo

En 2010 se puso al frente de la división británica del Santander, uno de los mercados clave del grupo, liderando la transformación de tres antiguas sociedades de crédito hipotecario en uno de los bancos más innovadores del Reino Unido. Dejó este cargo al asumir la presidencia del Grupo Santander, pero también es consejera no ejecutiva de Santander Holdings USA y de Santander Bank N.A. Además, es miembro del consejo de administración de The Coca-Cola Company y miembro del consejo asesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT). Desde febrero de este año es presidenta de la Federación Bancaria Europea.

Lejos del ámbito familiar, pero con una trayectoria ligada al mundo financiero se encuentra María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter. Al igual que las otras dos directivas anteriores, la vida profesional de Dancausa ha estado muy ligada desde sus inicios a esta entidad. Licenciada en Derecho por el Colegio Universitario San Pablo CEU, ha cursado diversos Programas de Dirección en Harvard Business School y un AMP (Advance Management Programme) por la Escuela de Negocios INSEAD (Fontainebleau), entre otros. Su carrera comenzó en Banco Exterior (una de las entidades que públicas que se integraron en Argentaria, que acabó en manos de BBVA) y posteriormente en Bankinter. Fue secretaria general y del consejo de Línea Directa, la aseguradora de la entidad, hasta el año 2008, que pasó a ser consejera delegada convirtiendo a la compañía en una de las líderes del sector. En 2010 fue nombrada consejera delegada de Bankinter, pero se mantuvo en el consejo de Línea Directa hasta la salida a bolsa de la compañía el pasado mes de abril. Ahora, es presidenta del consejo de EVO Banco y de Avantcard, además de consejera externa independiente en Acciona.

Otro caso curioso en el Ibex es el de Cristina Ruiz, consejera delegada de Indra. Su nombramiento quedó relegado a un segundo nivel mediático con el cese de Fernando Abril-Martorell, hasta la fecha presidente ejecutivo de la compañía, solicitado por el Gobierno (que controla el 18,7% del capital a través de la SEPI) y la configuración de la nueva cúpula de la tecnológica. El nuevo presidente, Marc Murtra, se quedaba sin funciones ejecutivas, que recaerían en dos consejeros delegados: Ignacio Mataix y Cristina Ruiz. El nombramiento de Ruiz pasó más desapercibido envuelto en la polémica del nuevo presidente y eclipsado por Mataix, un empresario español con un perfil más conocido (fue CEO de ITP y ha ocupado diferentes cargos en compañías españolas como Sener). Sin embargo, la consejera delegada de Indra cuenta con un brillante currículo ligado al mundo de la consultoría empresarial, pasando por compañías como Accenture o BCG. Se unió a Indra hace diez años y ha ocupado diferentes cargos de responsabilidad en varias divisiones, hasta asumir el cargo de consejera delegada el pasado mayo.

La quinta mujer del Ibex es Beatriz Corredor, presidenta no ejecutiva de Red Eléctrica, uno de los perfiles más curiosos del principal índice bursátil español. Licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, Corredor ha trabajado durante casi tres décadas como Registradora de la Propiedad. Después, dio el salto a la política ocupando diferentes puestos, siendo diputada por el PSOE en dos legislaturas y llegando a ejercer como Ministra de Vivienda entre 2008 y 2010. Ha realizado dos programas directivos del IESE y es profesora asociada de diferentes centros educativos. En febrero del pasado año, asumió la presidencia no ejecutiva de REE en sustitución de Jordi Sevilla.

Amplio margen de mejora

"Francia, Italia y los países nórdicos superan la cifra del 40 % de presencia de las mujeres en los consejos de administración. En España hay mucho margen de mejora, si esos países europeos tienen a más mujeres es porque han aplicado acciones positivas para que así sea”, indica Claveria.

En este país el número de mujeres que integran los consejos de administración de las grandes compañías ha avanzado en los últimos años, si bien aún queda un buen trecho por recorrer: su presencia en las compañías del Ibex en 2020 se limitaba a un 27 %, aún lejos del objetivo del 40 % marcado por la CNMV para 2022, según el informe ‘Remuneración de los consejeros de las sociedades cotizadas’ elaborado por KPMG Abogados.

En el momento en que esos objetivos se quedan en una mera recomendación y no en una obligación cuyo incumplimiento conlleve sanción, son pocos los incentivos para cumplirlos, asevera la politóloga.

La implicación de la mujer en los consejo suele estar relegada a puestos no ejecutivos, con gran presencia en los departamentos de recursos humanos: ellas ocupan sólo el 6 % de los roles ejecutivos de los consejos de administración del Ibex, frente a un 33 % de los no ejecutivos. Su poder aún está muy lejos del que atesoran históricamente los hombres.

"Hay un sesgo, una segregación horizontal. Al final, las mujeres siempre acaban en puestos que tradicionalmente han estado feminizados, que no tienen mucha visibilidad ni remuneración y que no pueden servir de trampolín para otros puestos importantes", asevera Claveria.

Son cuatro las empresas que ya han cumplido el objetivo de contar con un 40 % de consejeras: Red Eléctrica (50%), Caixabank (42,9%), IAG (41,7%) y Santander (40%). La primera y la última, curiosamente, dirigidas por mujeres.

Acantilados de cristal

Son muchos los factores que condicionan el desarrollo profesional de las directivas, aunque las cargas familiares y las labores de cuidado penalizan a estas mujeres, a todas las mujeres en su vida profesional.  

El nivel educativo es similar, incluso superior entre ellas, pero las mujeres no pueden asumir muchas responsabilidades por el mal reparto de las tareas de cuidados, no pueden acudir a reuniones informales fuera del horario laboral donde se desarrolla el networking que impacta en la confianza y los lazos profesionales de los hombres. Esto lastra sus posibilidades de promoción.

"Existen una serie de dificultades que hacen que sea complicado para las mujeres llegar a estos puestos de dirección. Nosotras tenemos una mayor dificultad y fundamentalmente está vinculado al cuidado de los hijos y a otras presiones familiares que al final se articulan como la principal barrera. También la existencia de una cultura empresarial predominantemente masculina puede ser excluyente y poco atractiva para la mujer que está desarrollando su carrera profesional”, subraya Perea.

Claveria coincide al poner de relieve un "liderazgo muy masculinizado" que premia la agresividad y la seguridad más que el espíritu cooperativo en la gestión. También se penaliza a las mujeres que adoptan estos liderazgos más masculinos.

Perea añade que faltan estructuras de apoyo para favorecer la conciliación de la vida personal y profesional, que hay pocos modelos que sirvan de inspiración a otras mujeres y poca transparencia en la publicidad de los procesos de selección.

"Las mujeres llegan a este tipo de liderazgo cuando las empresas están en un periodo muy convulso o muy problemático, se llama efecto acantilado de cristal. Llegan cuando están sufriendo pérdidas económicas, crisis de reputación, llegan sólo cuando ningún hombre quiere asumir ese desgaste en el liderazgo", subraya Claveria.

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