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Maria Konnikova, la escritora que se hizo rica con las cartas: “En el póker aún hay mucha misoginia”

Periodista especializada en temas de ciencia y psicología, y discípula de Steven Pinker, la autora cuenta en El gran farol cómo se aventuró en el póker sin tener ni idea para escribir sobre el azar. Acabó ganando 300.000 dólares y descubriendo que el de este juego sigue siendo un gueto muy masculino.

El póker es un juego más parecido al ajedrez que al blackjack, según Konnikova.

El póker es un juego más parecido al ajedrez que al blackjack, según Konnikova.

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Carmen López

Gatear por el suelo de un casino no es una buena idea si se tiene cierto temor a los gérmenes. Como mujer, es imposible jugar al póker online y que no te acosen o te digan cosas horribles. Un señor de apariencia desvalida puede ser quien se lleve sin piedad todo el dinero de la mesa. Con la actitud y las herramientas adecuadas puedes vencer pese a los contratiempos. Todo lo anterior son algunas de las enseñanzas que Maria Konnikova ofrece en su libro El gran farol, que la editorial Libros del Asteroide acaba de publicar en España traducido por Juan Trejo.

Periodista y doctorada en psicología por la Universidad de Columbia, pasó en apenas unos meses de no saber cuántas cartas tiene una baraja de póker a jugar en campeonatos internacionales y ganar más de 300.000 dólares. Pero no fue el dinero lo que la llevó a introducirse en este círculo, sino su empeño en desentrañar la importancia del azar en la vida y explicarlo a través de sus conocimientos sobre el juego. Para ello contó con la ayuda de grandes profesionales como Erik Seidel y una voluntad férrea.

Habla con El Periódico de España por videoconferencia desde Las Vegas. Está participando en el World Series of Poker 2021, el evento más importante del mundo. Dice que hasta este momento le ha ido bien. “He jugado nueve torneos hasta ahora. Y he cobrado cinco de ellos. Toco madera”. Hace apenas cinco años ni se hubiese imaginado que en un solo día jugando al póker podría ganar lo que todo un año trabajando para The New Yorker, el medio en el que se pidió un sabático para introducirse en el mundo de las cartas.

¿De dónde surge El gran farol?

Realmente no me interesaba el póker. Cuando mis sobrinas y sobrinos pequeños sacan un juego de mesa pongo cara de horror. Pero pasé por un momento en mi vida en el que todo estaba yendo mal: me puse muy enferma, murió gente y otra perdió sus trabajos. Me hizo querer escribir sobre los campeones y el papel que juega el azar en nuestras vidas, y lo importante que es tener suerte. Así que leí mucho y me encontré con el libro La teoría de los juegos y el comportamiento económico de John von Neumann y Oskar Morgenstern. La teoría de los juegos provenía del póker, así que decidí ver de qué se trataba. Pensé ¿y si esta es la historia? ¿Qué pasa si aprendo a jugar y uso mi experiencia como una forma de escribir sobre la habilidad versus el azar y uso el póquer como una metáfora de la vida? Estaba interesada en las respuestas que el póker podía darme sobre las grandes preguntas de la vida, no en el juego en sí.

Los juegos, el póker incluido, están relacionados con la ludopatía. De hecho, en España es un problema bastante serio. Cuando empezó su libro, ¿no tenía miedo de acabar enganchada?

Tenía miedo porque era un mundo nuevo para mí, en el que el 98% son hombres y no sabía lo que estaba haciendo, no sabía jugar. Además, yo estaba acostumbrada a escribir sobre otras personas, no sobre mí misma. Pero como psicóloga he estudiado mucho sobre la adicción y, en primer lugar, no tengo una personalidad adictiva. Además, entendí desde el principio que este es un juego de habilidad. No es apostar como en las máquinas tragamonedas o el blackjack. Es un juego donde los mejores son los jugadores más hábiles. Y sabía lo suficiente como para entenderlo como algo más cercano al ajedrez que al blackjack.

¿Cuáles son las ideas esenciales del libro que querría que sus lectores entendieran?

Una cosa muy importante y que creo que es muy difícil de aprender en la vida real es la separación entre el proceso de decisión y el resultado de esa decisión. En la vida real, a menudo combinamos los dos. Si algo sale bien pensamos que fue porque tomamos una buena decisión, que hicimos lo correcto. Si algo sale mal tendemos a culpar a otra cosa, como al clima, por ejemplo. Lo que el póker te enseña es que puedes tomar una decisión realmente buena, la decisión correcta, y aún así perder. Puedes recuperar tu dinero y aunque tengas un 75% de probabilidades de ganar, el 25 % de las veces perderás. Y el 25% es mucho. El póquer también te revela que si has perdido una vez no significa que vayas a ganar las próximas tres veces. No funciona de esa manera. A veces puedes perder diez veces seguidas, aunque estés dentro del 75% de los favoritos. Quiero retar a la gente para que separe las dos cosas.

Dice que en el póker prestar atención es clave. ¿Cómo se puede trasladar ese consejo a una vida moderna que está llena de distracciones?

Es posible, pero es difícil. Cuando no estamos haciendo nada de manera activa, el cerebro está constantemente escaneando el entorno. Está programado para eso porque cuando el ser humano estaba evolucionando podía aparecer un oso o un león por detrás y hacerle daño. Ahora el teléfono suena, el ordenador hace esto y aquello. No son amenazas, pero nuestra atención se dispersa en diferentes direcciones. ‘Multitarea’ no es un concepto correcto, porque nuestro cerebro no puede hacer muchas cosas a la vez. Lo que hacemos realmente es saltar de tarea en tarea y no hacemos bien ninguna de las cosas. Pedirnos que estemos concentrados, que estemos disponibles y que prestemos atención las 24 horas del día, los siete días de la semana, es demasiado. Yo he desactivado todas las notificaciones de mi teléfono. Solo tengo cosas como las alertas meteorológicas de emergencia. Tengo instalado en mi ordenador un programa que se llama Freedom que lo desconecta de internet durante el tiempo que yo le marque. Y a menos que reinicie el ordenador, no me puedo conectar. Además, recomiendo otras cosas como hacer yoga todas las mañanas y meditar. Hay muchos trabajos que demuestran que tan solo diez minutos de meditación hacen que te concentres mucho más y estés mucho más en sintonía contigo misma. Y por muy ocupado que estés, siempre puedes sacar cinco minutos para hacerlo.

¿Por qué el póker es un mundo tan masculino?

Es una gran pregunta, pero no tengo una respuesta, solo suposiciones. Tiene que ver con varias cosas. El póker nació en comunidades fronterizas sin ley y la literatura y el cine lo reflejan así. Lo ambientan en cuartos traseros donde los hombres fuman, hay armas y todos son muy machos. Esa imagen probablemente disuade a muchas mujeres. Todavía a día de hoy, si vas a un casino, en las mesas de apuestas bajas la mayoría de los jugadores son hombres que están allí para pasar un rato con los amigos. No se lo toman en serio como en los altos niveles de competición. Y cuando una mujer se sienta en su mesa, no son precisamente acogedores. Pueden ser condescendientes, puede haber acoso sexual, pueden sugerir que por el mero hecho de estar allí estás arruinando su noche. Creo que esos comportamientos deberían ser penalizados.

¿Esto está cambiando? ¿Hay más mujeres ahora que cuando usted empezó?

No realmente. A veces parece que el número sube, pero nunca dura. Espero que esto cambie, soy optimista. Pero, de momento, en un evento las mujeres representan el 3 o 4 % del total de jugadores. Si llegan al 5% ya se considera un éxito pero ¿de qué estamos hablando? ¿Cómo va a ser un éxito un 5%?

¿Qué es lo mejor y lo peor del póker?

Una de las mejores cosas del póker es cuánto te enseña sobre ti mismo y sobre cómo tomar buenas decisiones. A mí creo que me ha hecho más capaz de leer a las personas, lo cual es algo bueno. En la vida real puedo ser más empática, entender mejor de dónde viene la gente. Probablemente, el del póker es uno de los mundos más meritocráticos que existe porque para jugar solo tienes que ser bueno, nadie puede detenerte. En cualquier otra carrera te pueden penalizar porque no le agradas a alguien. Por tus antecedentes, tu religión, tu género. En el póker estás ahí por tus méritos. Y una de las peores cosas del póker son las que hemos hablado como del hecho de que todavía existe mucha misoginia. Pero hay idiotas en cualquier sitio.

¿Está trabajando en algún libro nuevo?

Estoy trabajando en algunos proyectos nuevos en formato de audio, no son libros. Uno, que ya está terminado, se publicará a finales de año. Es sobre la migraña, porque como se puede leer en el libro, la sufro y quise hacer algo sobre el tema. Y actualmente estoy trabajando en otro sobre la recuperación de la COVID-19 con historias de diferentes personas a través de la lente de Las Vegas.

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