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El crimen de la peregrina del Camino de Santiago: el asesinato que movilizó a Barack Obama

La policía española detuvo a Miguel Ángel Muñoz, un hombre que vivía como un ermitaño cerca de Astorga (León) y asaltaba a mujeres que iban solas

Denise Thiem y Miguel Ángel Muñoz, su asesino.

Denise Thiem y Miguel Ángel Muñoz, su asesino.

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"Presidente Barack Obama: Nuestra amada hija Denise ha desaparecido en España desde hace más de ciento veinte días. Usted tiene dos hijas encantadoras... Por favor, ayúdenos a encontrar a nuestra hija. Llame al primer ministro señor Rajoy y pídale que dé instrucciones a su Gobierno y que nos digan lo que saben, lo que no saben y lo que están haciendo para encontrar a nuestra hija". Los padres de Denise Thiem, ciudadana estadounidense, escribieron desesperados esa carta al presidente de su país en verano de 2015. Su hija, de 39 años, había desaparecido cuando hacía el Camino de Santiago, cerca de Astorga.

Al despacho del presidente español, Mariano Rajoy, llegó también otra carta, en un tono más imperativo, del prestigioso senador John McCain: "Sé que esto puede herir algunas sensibilidades en su país, pero considere pedir ayuda inmediata al FBI".

Arritmia cardíaca

La embajada de Estados Unidos mostraba interés por la desaparición de Denise Thiem, ocurrida el 5 de abril de 2015. Aquella mañana, Denise había salido de Astorga para realizar una etapa más del Camino de Santiago. Denise, nacida en Hong Kong y residente en Arizona, se había tomado un tiempo de reflexión tras romper con su pareja y dejar su trabajo en Estados Unidos y decidió hacer el Camino tras ver un documental. Había salido de Pamplona el 6 de marzo de 2015 y recorría unos veinte kilómetros cada día rumbo a Santiago de Compostela.

Los investigadores de la UDEV Central de la Policía Nacional y los de la comisaría de Astorga descubrieron que el rastro de Denise se perdía tras salir de la localidad de Castrillo de los Polvazares, punto de interés para el llamado camino maragato. Aquella tarde debía haber llegado a la localidad de El Ganso, pero nunca lo hizo. Su móvil estaba apagado y no respondía a los mensajes de correo electrónico. Denise, además, sufría una arritmia cardíaca, lo que hacía pensar que pudiera haber sufrido un accidente.

Denise Thiem en una imagen durante su peregrinación hacia Santiago en la primavera del 2015. /

Un niño, una broma macabra

Muy pronto los policías repasaron algunos incidentes ocurridos con peregrinas, siempre mujeres, siempre solas, en esa zona del Camino de Santiago. La investigación da un giro cuando alguien escribe un mensaje en la página abierta en Facebook en busca de pistas sobre la mujer norteamericana desaparecida. "Vi una señora idéntica haciendo el Camino de Santiago", y al lado incluye la fotografía de un cuchillo ensangrentado. Los agentes rastrean el mensaje y dan con su autor. Es un niño de doce años, que vive con sus padres en la provincia de Ávila y ha querido hacer una broma macabra.

Vuelven a la zona del Camino donde desapareció Denise. Descubren que los ataques a peregrinas son más habituales de lo que se dice. Un cazador furtivo que acosaba a mujeres por allí ha desaparecido de la zona. Apenas quince días antes del crimen, había asaltado a una peregrina y había intentado manosearla. Dos policías le localizan y le interrogan. Él no vio a Denise.

Localizan luego a otro rijoso, un tipo que trabajaba en una finca cercana con antecedentes por delitos sexuales. Le preguntan por la peregrina y el tipo se desmaya. Después de reanimarlo y desplomarse dos veces más, el hombre confiesa que es un asaltante de peregrinas. Se masturba frente a ellas cuando van solas, hasta se revuelca en el suelo, sobre las huellas de algunos animales que cazaba. La última vez que había hecho eso, dijo, fue dos o tres días antes de que Denise pasara por allí.

Pistola táser

Después de descartar a siete hombres y un niño, los investigadores se fijan en Miguel Ángel Muñoz, un tipo huraño, expulsado incluso de una comunidad okupa, que se había instalado en una finca cercana y vivía allí en una casa prefabricada, como un ermitaño. Un año antes, en abril de 2014, una peregrina alemana había sufrido un ataque cerca de la finca de Muñoz. Un tipo encapuchado la había asaltado con una pistola táser, ella había huido y no había podido identificar a su agresor. El juez ordenó dejarlo en libertad entonces.

Los investigadores descubren que Muñoz, que les dice que los peregrinos "solo dan problemas", ha tenido incidentes con personas del pueblo, incluso el médico. Que acude a un bar a pedir sobras de las comidas y que nadie pasa ya cerca de su finca y que el tipo había cambiado las flechas que indican la dirección del Camino para hacer pasar a los peregrinos cerca de sus dominios.

"Atrapar a sus presas"

Una vecina les explica que ha colocado ramas para hacer más estrecho el camino a su paso frente a su casa, dice que le recuerda "los sitios de espera que usan los cazadores para atrapar a sus presas". El 10 de agosto, poco después de las cartas a Obama y Rajoy, los policías ya señalan a Muñoz como el principal sospechoso de la desaparición de Denise y piden pinchar su teléfono.

Será inútil. Muñoz vive como un guerrillero o un miliciano, fabrica su propio pan, cría gallinas, vende algunos huevos, se mueve en bicicleta y no usa su teléfono, las pocas veces que quiere hablar con algún ser humano se acerca a Astorga y utiliza un locutorio.

Muñoz fue detenido cuando estaba rodeado de peregrinos en Grandas de Salime (Asturias). /

El FBI y dólares americanos

Acosado, paranoico, Muñoz acude a la policía y denuncia que le están siguiendo. Es cierto, pero no como él dice. Habla del FBI y de cámaras geotérmicas, de helicópteros que sobrevuelan su casa... Y comete un error. Acude a una sucursal de Cajamar en Astorga y cambia dólares americanos por euros. Denise llevaba en su mochila 500 dólares como fondo de emergencia, había dicho su familia. Los investigadores comprueban que dos de esos billetes tienen números correlativos. Eran parte del fondo de Denise para hacer el Camino y llegar a Santiago de Compostela.

Los investigadores vigilan a Muñoz por si puede llevarles hasta Denise o su cadáver. Comprueban que su única rutina fija es acudir a la escuela de idiomas en Astorga, se está sacando el graduado escolar, el título de la ESO, y va allí para recibir clases de apoyo. El 3 de septiembre se examina en León de Ciencias y de Inglés. Luego, regresa a su guarida. A la mañana siguiente los policías ven sus calcetines usados colgando de la puerta, pero el hombre ya no está allí. Ha decidido huir.

Animal muerto

Una semana después, Muñoz fue detenido cuando estaba rodeado de peregrinos en Grandas de Salime (Asturias). Lo llevan en helicóptero hasta Astorga y allí confiesa dónde está el cuerpo de Denise Thiem. Los policías le compran un bocadillo de jamón y una Coca-Cola. El hombre dice que encontró el cuerpo paseando, por casualidad, por el olor, y que pensó que era un animal muerto.

A la mañana siguiente, el hombre confiesa cómo mató a la peregrina norteamericana. La atacó con un palo y le cortó el cuello con un arma blanca. Lo hace en la reconstrucción judicial de los hechos, delante de la jueza, a la que trata de tú, funcionarios y policías. Llueve, pero Muñoz no tiene prisa. Explica que asaltó a Denise, pero que no quería matarla. Que dejó su cuerpo desnudo en una oquedad donde suelen dormir jabalíes, a unos 150 metros de su casa, que quemó su ropa, su teléfono móvil y sus bastones de peregrina. Que cuando la policía empezó a investigar, una noche de luna llena, se vistió de negro y movió el cuerpo lejos, a dos kilómetros campo y monte a través. Usó una carretilla porque, dice, "un cuerpo muerto pesa tres veces más, la gente no lo sabe, pero yo sí".

Miguel Ángel Muñoz Blas, con camisa azul marino, en un vídeo realizado en un albergue de Grado (Asturias). /

Faltaban sus manos

Los policías quieren saber qué hizo con las manos de la peregrina, no están junto al resto del cuerpo. Él se las arrancó, pero contesta: "Todo a su tiempo", después de preguntar si había aprobado el examen de inglés que hizo la tarde antes de fugarse en León. Había suspendido.

Muñoz fue condenado a 23 años de cárcel. En su casa se encontraron 38.000 euros que había recibido de una herencia familiar y una enorme biblioteca. A la cárcel se llevó "El viejo que leía novelas de amor", la historia de Luis Sepúlveda sobre un tipo huraño que vive como un ermitaño en un lugar perdido de Sudamérica, donde tendrá problemas con la tribu indígena, que finalmente lo expulsará y lo dejará totalmente solo.

"Un don nadie"

El psiquiatra José Cabrera se entrevistó con Muñoz en la cárcel de Mansilla de las Mulas (León). Su informe dibuja el perfil del asesino de la peregrina. "Siempre se ha considerado un don nadie que ha fracasado en la mayoría de sus proyectos personales, sociales y laborales, todo lo cual le ha hecho desarrollar un sentimiento de hostilidad hacia la sociedad en la que vive, con la afiliación a todo tipo de grupos antisistema, okupas, anarquistas y en general marginales. No espera nada de la vida".

Muñoz había sido un don nadie, un fracasado, hasta que mató a Denise, como refleja el psiquiatra: "Tras los episodios trágicos que se le investigan, ha pasado a ser alguien importante: cámaras, policías, periodistas, médicos... lo que le ha dado los únicos momentos de gloria en su azarosa vida" .

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