MENORES CADA VEZ MÁS ROTOS

Cuando la salud mental del niño se trata en casa: "Es importante que se recuperen en su entorno natural"

La psiquiatra Goretti Morón y la enfermera Cristina García con Aitana en su casa.

La psiquiatra Goretti Morón y la enfermera Cristina García con Aitana en su casa. / Alba Vigaray

  • El Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid, referente en pediatría, tiene una unidad de hospitalización psiquiátrica a domicilio para niños y adolescentes, la primera de este tipo en España.

  • La meta, conseguir la estabilización de los episodios complejos como trastornos de conducta alimentaria, de ansiedad, de ánimo, obsesivo-compulsivos o psicóticos, sin romper su día a día.

  • En el hospital madrileño, las urgencias por salud mental en niños y adolescentes han aumentado más del 100%.

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Diez de la mañana en Madrid. En la entrada principal del Hospital Infantil Niño Jesús -tan alegre, tan luminosa- el trasiego de padres y niños en constante. Desde el centro, referente de la pediatría en España, la psiquiatra Goretti Morón y la enfermera Cristina García, preparan sus maletines para viajar hasta Móstoles, el segundo municipio más poblado de la región, más de 200.000 habitantes. Un trayecto en el que las acompaña EL PERIÓDICO DE ESPAÑA. Forman parte de la Unidad de Hospitalización Psiquiátrica a Domicilio (UHPaD) del hospital, pionera en nuestro país, que ofrece cuidados psiquiátricos, psicológicos y de enfermería en las casas de niños y adolescentes con la participación, muy activa, de la familia. Son casos que no necesitan ingreso en el propio hospital pero sí tratamiento y asistencia muy intensiva.

En Móstoles espera Aitana -nombre figurado que ella misma elige-, 13 años y un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) que la llevó al hospital con desnutrición. Es mañana de nervios porque la chica comienza, por primera vez en este curso, a acudir al colegio. Un gran paso. Lo cuentan sus padres mientras detallan lo vivido en los últimos meses con la adolescente y cómo las visitas a domicilio de la psiquiatra y la enfermera está ayudando a sacar a la niña adelante.

"Esta es una enfermedad que cuando la conoces de cerca te das cuenta de lo grave que es", dice la madre de Aitana sobre el trastorno de conducta alimentaria.

La familia pide que no salgan sus nombres. Ni sus caras. El estigma, claro que sí, pesa. "Esta es una enfermedad que cuando la conoces de cerca te das cuenta de lo grave que es. Cuando escuchas anorexia, lo vinculas a la imagen. Cuando la tienes cerca, te das cuenta de que no tiene nada que ver con estar estupenda. Que detrás hay un mucha ansiedad, un patrón de personalidad muy definido, de gente muy controladora", empieza contando la madre de Aitana.

Aitana, con su madre.

/ Alba Vigaray

Aitana debutó pronto con episodios de ansiedad. Apenas 5º de Primaria. Tenía mucha fobia social. Miedo de salir a la pizarra, por ejemplo. Pero, sobre todo a que la evaluaran. Empezó terapia con una psicóloga. Admite la madre que ella siempre ha tenido ansiedad. También la abuela de la niña. "No sé si hay un componente genético. Sabemos por los médicos que esto se controla, pero requiere de muchísimo esfuerzo y de trabajo por parte, sobre todo de mi hija", relata.

Una unidad pionera

La Unidad de Hospitalización Psiquiátrica a Domicilio del Niño Jesús se puso en marcha hace poco más de un año, explica la doctora Morón. Habla de unidades parecidas en Comunidad Valenciana, para adultos. También, en Madrid, en el Gregorio Marañón. Y, como, tras la experiencia del Niño Jesús su propio hospital, nacieron otras para atender a los niños y adolescentes en casa en los hospitales de Sant Joan de Deu y el Clínico (en Barcelona).

El recurso asistencial ofrece cuidados psiquiátricos, psicológicos y de enfermería de rango hospitalario en las casas de niños, con la participación activa de la familia. Son casos que no necesitan ingreso pero, por la patología que presentan, sí tratamiento y asistencia muy intensiva y compleja. La meta, conseguir la estabilización clínica de los episodios agudos de origen psiquiátrico de los menores que, por su complejidad o gravedad -trastornos de alimentación como el de Aitana, de ansiedad, de ánimo, obsesivo-compulsivos, psicóticos...- no pueden ser atendidos en otros dispositivos.

Cuando habla de pacientes, la doctora Morón siempre lo hace en femenino. Tiene su explicación. La unidad atiende a adolescentes de hasta 18 años. El rango de edad en el que normalmente se mueven es entre los 11 y los 17. Ahora, tienen a ocho pacientes. Todas chicas. ¿Por qué son tantas niñas?. "Porque hemos llevado mucho trastorno de conducta alimentaria y es más frecuente en chicas. También influye la tradición del hospital. Tienen una unidad específica de TCA, están muy especializados y nos derivan mucho", contesta. Detalla la médico que no todas están con tratamiento farmacológico. A veces, es conductual o terapéutico.

Niños cada vez más rotos

Son tantos los datos sobre la maltrecha salud mental de los niños y adolescentes españoles, que abruman. Ya sean los de quienes trabajan a pie de calle, como la Fundación ANAR, o los oficiales, que ofrecen las autoridades sanitarias, todos duelen. Por poner pinceladas: en abril, el informe anual de esa misma organización, que tanto sabe de menores en riesgo, revelaba como la pandemia ha traído "un alarmante repunte de los problemas", que representaron en 2021 el 32,5% de las peticiones totales y han supuesto un incremento del 54,6% respecto a 2020. A lo largo del pasado año, la entidad atendió 251.118 peticiones de ayuda. La cifra supone un incremento del 50,9% con respecto al año anterior.

En el Niño Jesús, las Urgencias por problemas de salud mental en niños y adolescentes han aumentado un 100%.

El tema preocupa enormemente al Gobierno. Hace apenas unos días, la ministra de Sanidad, Carolina Darias, anunciaba que la línea 024 de atención a la conducta suicida contará con un chat destinado a los más jóvenes. El asunto también inquieta muchísimo a las comunidades autónomas. Es una realidad tan aplastante que de nada sirve mirar hacia otro lado. Pero si alguien sabe de qué va todo esto, son quienes trabajan cerca de esos niños y sus familias y van mucho más allá de las estadísticas. Porque ni tiempo tienen de repasarlas. Tan pendientes están de mejorar su día a día que, las cifras, casi son lo de menos.

El aumento de las autolesiones

Camino de Móstoles las sanitarias explican que, tras visitar a Aitana, su viaje continúa hacia otras localidades. La próxima visita, será a una niña que también tiene trastorno de la conducta alimentaria. La siguiente, a una menor que, la víspera, se autolesionó. Dice la enfermera Cristina García que, en esos casos, tienen un plan de emergencia. Están al tanto constantemente de lo que le ocurre a cada menor que se ha hecho daño. Según el nivel de ansiedad que tenga, se decide si necesita medicación de rescate. A los padres, por duro que resulte de asimilar, se les da una hoja de instrucciones. Se les forma, junto a los menores, en medidas de seguridad. Las autolesiones no suicidas pueden ser una forma de lidiar con emociones negativas intensas. También un grito de auxilio. O de calmar la ansiedad.

En España, la prevalencia de las autolesiones se acerca a la media europea, un 28%

En España, la prevalencia de este tipo de conductas tan destructivas se acerca a la media europea, un 28%. Cada vez en edades más tempranas. En la hoja de información a las familias se les indica cómo actuar: siempre, lo primero, salvaguardar la seguridad. Por ejemplo, retirar los objetos con los que pueda dañarse tanto por cortes -cuchillas, sacapuntas...-, como por ingesta (colonias, detergentes...) y ponerlos fuera de su alcance.

Los criterios de admisión en la unidad de asistencia domiciliaria del Niño Jesús pasan porque esté garantizada la seguridad.

Los criterios de admisión en la unidad de asistencia domiciliaria del Niño Jesús pasan porque esté garantizada la seguridad. Por ejemplo, explica la psiquiatra, que no haya un riesgo autolítico (que se intente hacer daño a sí mismo) o heterolítico -daño a los demás- muy grave. Otro, que nunca esté en condiciones de riesgo. Y que los padres -u otro adulto responsable en el deleguen- se puedan organizar para acompañar al paciente durante las 24 horas del día. Se les excluye del programa si, por ejemplo, hay mucho riesgo de agitación en domicilio o de que se hagan daño. "Si pasa algo de esto, un riesgo grave, esa menor estaría en la sala de hospitalización del centro", indica la médico.

Un año de vida

¿Y cuál es el balance del primer año de vida de la unidad?. "Muy positivo. Es importante que se recuperen en su entorno", responde la médico. Existe, eso sí, entre un 10/15% de menores han tenido que volver a la sala de hospitalización del niño Jesús porque se ha agudizado la ideación autolítica. La iniciativa del Niño Jesús es muy novedosa. De hecho, ha sido tanto el éxito que la Comunidad de Madrid ampliará ese tipo de unidades a otros hospitales.

Aitana, leyendo en su casa.

/ Alba Vigaray

Explica la doctora Morón que, en nuestro entorno, existe mucha tradición en este tipo de cuidados domiciliarios en países como Reino Unido. Y algunas experiencias piloto en Alemania u Holanda. Pero que es ahora cuando este tema empieza a abordarse más en serio: que los menores con problemas de salud mental puedan recuperarse en su entorno natural. Los psiquiatras piensan que la recuperación es más duradera que si están ingresados en el hospital. La idea, que mejoren en su entorno.

Aitana se obsesionó con las dietas, con las calorías...todo muy rápido, hasta que un día ingresó con desnutrición.

Aitana, por ejemplo, tiene en la terraza de su casa sus materiales de trabajo. Allí hace sus manualidades y ha organizado sus cosas. Lo cuenta tímida, pero sonriente. Antes ha estado, en privado, con la psiquiatra y la enfermera. La madre de la adolescente relata con un renovado optimismo la experiencia vivida. Porque, hace apenas unos meses, en mayo, las cosas iban mucho peor. Cuando la niña comenzó a restringir la comida. Coincidió con su desarrollo. "Es muy nerviosa y lo único que podía controlar era la comida", relata.

Añade su padre que le tiemblan las manos y eso se acentúa cuando alguien se fija. En un punto, comenzó a llevar las cosas al extremo: gimnasio, comida saludable..."Nos preocupaba pero no veíamos una delgadez extrema", cuenta su madre. El verano trajo lo peor. Aitana se obsesionó con las dietas, con las calorías...Los padres, cada vez más preocupados. Un día, su padre llegó de trabajar y la pilló tirando la comida. Hasta que tocó fondo e ingresó con desnutrición. Todo muy rápido.

El papel de las familias

Las sanitarias trabajan codo a codo con sus padres para que inicie el curso con normalidad. Todos reman en la misma dirección. También la niña. A nivel nutricional, está mucho mejor. Y es posible que, pronto, le den el alta. El justificante de ingreso hospitalario -aunque se la atienda en casa- es exactamente el mismo que se daría si estuviera en el Niño Jesús. Algo importante, por ejemplo, de cara a las justificaciones laborales que deben presentar los padres o el absentismo escolar de las niñas.

El calendario de Aitana.

/ Alba Vigaray

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Uno de los puntos fuertes del programa del Niño Jesús es la enfermería. Las enfermeras tienen contacto permanente con las pacientes y realizan un estrecho seguimiento telefónico, explica Cristina García. "Las niñas se sienten muy apoyadas", admite. Además, la línea siempre está abierta. También los fines de semana. Además, un día a la semana, las menores y sus padres, van al hospital y se hace terapia de grupo.

Desde su casa en Móstoles, los padres de Aitana hablan de salud mental. La de su hija. "Quiero pensar como madre que no era ella. Que era el trastorno, la enfermedad lo que la llevaba a actuar así", asegura. La doctora Goretti Morón, por su parte, admite que la pandemia ha pasado enorme factura a los menores. Mi sensación es que era una dinámica que ya existía previamente y ha servido de catalizador. Era algo que ya se estaba gestando", dice. Y es la madre de Aitana la que pone un punto final de esperanza: "Se sale, de todo se sale", zanja cuando ve que, paso a paso, su hija cada vez está mejor.