Fecundidad

Juana Crespo, pionera en reproducción asistida: "Somos un país demográficamente insostenible"

  • Con más de 30 años de experiencia en los casos más complejos, fue directora del gigante de la fertilidad IVI-RMA y, desde 2014, tiene una clínica en Valencia que lleva su nombre.

  • "Estoy absolutamente a favor de la maternidad en todas sus facetas", dice la especialista sobre la actualización de la cartera de servicios para que las mujeres lesbianas, bisexuales y sin pareja y las personas trans con capacidad gestante puedan acceder a la reproducción humana asistida en la sanidad pública.

  • La obstetra asegura que "nadie nos preparó -ni a la sociedad, ni a las mujeres, ni a los médicos- para afrontar el envejecimiento ante un primer embarazo".

La doctora Crespo, a la derecha de la imagen, en su clínica de València.

La doctora Crespo, a la derecha de la imagen, en su clínica de València. / Equipo Juana Crespo

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La doctora Juana Isabel Crespo Simón (Peñíscola, Castellón, 24 de junio de junio 1961), se licenció en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia en 1985, el mismo año en el que nació el primer bebé fecundado “in vitro” en España, en Barcelona. Un dato que resalta en la contundente biografía de esta ginecóloga y obstetra de personalidad desbordante que quizá es una de las médicos españolas que más sabe de reproducción asistida. A sus espaldas: más de 30 años de experiencia. Los últimos en la clínica que lleva su nombre, que nació en 2014, y donde atiende casos muy complejos.

Sobre reproducción asistida habla desde Valencia con EL PERIODICO DE ESPAÑA la doctora Crespo en un momento muy particular: tras la reciente firma de la orden ministerial por la que se actualiza la cartera de servicios para garantizar que las mujeres lesbianas, bisexuales y sin pareja y las personas trans con capacidad gestante puedan acceder a tratamientos de fertilidad en la sanidad pública recurrir al sistema sanitario público para recibir tratamientos de Reproducción Humana Asistida (RHA). "Estoy absolutamente a favor de apoyar la maternidad en todas sus facetas, porque somos un país demográficamente insostenible", asevera la médico.

Exdirectora médica del gigante de la fertilidad española IVI-RMA, la doctora Crespo atiende a este diario a primera hora de la mañana y cargada de energía. Cuando se le apunta que su currículum es apabullante, quita hierro: "A mí la vida me ha dado el privilegio de ayudar a muchas mujeres. Por carácter, soy muy retadora, de las de: '¿Cómo que no?'. Claro que sí'. Si coges la gasolina de la vocación y le unes un carácter tenaz, es la vida que a mí me ha gustado y la que he decidido", dice contundente.

Cuenta, como detalle, que esa mañana, le han enviado la foto de una niña que ha nacido en Polinesia. "Un caso super difícil. Su madre ha venido hasta España, hasta Valencia, para poder conseguir quedarse embarazada. Empiezas el día con esto y dices: 'Claro que sí, ¿cómo que no?'". Su clínica, Equipo Juana Crespo, abrió en 2014. Es un centro de medicina reproductiva de alta complejidad especializado en mujeres de mal pronóstico.

Listas de espera en la sanidad pública

Juana Crespo admite que "estamos en un momento particular, de adaptarnos y aprender". Por eso, todo apoyo a la maternidad, "es bienvenido" señala cuando se le pregunta por el derecho restituido a las mujeres lesbianas, bisexuales y sin pareja y a las personas trans con capacidad gestante para que puedan acceder a tratamientos de fertilidad en la sanidad pública.

La mayoría de mujeres que llegan a reproducción asistida están por encima de los 35 años y tienen por delante una lista de espera de dos años para acceder a un tratamiento

Sin embargo, matiza, no le parece "tan bien" no tener en cuenta la realidad social de nuestro país. La mayoría de mujeres que llegan a reproducción asistida están por encima de los 35 años y tienen por delante una lista de espera de dos años para acceder a esos tratamientos. "Eso supone que si una mujer empieza a buscar con 35, no se embaraza con 36, la anotan en lista de espera, llega a los 38, le hacen una primera fecundación in vitro, una segunda los 39, llega a los 40 y ya no le dan cobertura porque sus posibilidades han bajado drásticamente", explica. "Yo asisto todos los días a esa mujer que viene con 40 años, que lleva cinco años esperando a hacerse una fecundación in vitro, que encima, con la pandemia, han esperado todavía más. El porcentaje es muy alto", insiste.

"Tengo un centro privado pero hablo de dinero y la medicina debe ser sostenible; hay que pensar que, al final, los recursos que tenemos son limitados", señala la doctora Crespo.

Dicho esto, la doctora Crespo asegura que hay priorizar. Y se explica: "El criterio debe ser médico, no político y hay que priorizar. La medicina, y yo que tengo un centro privado, hablo de dinero, debe ser sostenible y hay que pensar que, al final, los recursos que tenemos son limitados. Hay que llegar a acuerdos sobre la sostenibilidad de nuestro sistema. Me parece injusto que una mujer de 37 años o con una endometriosis -cuando tejido similar al que recubre al útero crece fuera del mismo- severa que se va a comer los ovarios, deba esperar dos años en una lista de espera en la sanidad pública. Habrá que priorizar los casos urgentes".

Juana Crespo entra de lleno en la polémica: "Retrasar un ciclo a una mujer de 38 años me parecerá siempre muy mal y priorizaría siempre a este tipo de paciente que tiene una fertilidad finita frente a una persona trans con capacidad gestante. Ojo, respetando todas las opciones. Pero no me parecería justo que, por connotaciones políticas, seamos capaces de dar preferencia a un caso frente a otro".

"En estos 30 años he asistido a un crecimiento exponencial de mujeres sin pareja que quieren ser madres", indica la médico.

¿Ha llegado hasta su consulta alguna persona trans con capacidad gestante?. "No, no tuve ningún caso", responde la médico. Sin embargo, señala, cada vez tiene más mujeres sin pareja que buscan ser madres. "Es una realidad social y es que la pareja no es para siempre. En estos 30 años he asistido a un crecimiento exponencial de mujeres sin pareja que quieren ser madres. Hace 30 años tenía un caso o dos al año. Ahora, todos los días".

Potencia en reproducción asistida

En los últimos años, España se ha convertido en una de las grandes potencias de la reproducción asistida a nivel mundial, admite la doctora Juana Crespo. Es más, en nuestro país se realizan entre el 40 y el 50% de tratamientos de Europa. También, en el segundo país de Europa en el que más se retrasa la maternidad, por detrás de Italia.

Según un estudio del Observatorio Social de la Fundación "la Caixa" dado a conocer esta misma semana, España registra una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo (1,3 de hijos por mujer según datos de 2019) y la edad media de las mujeres en el nacimiento de su primer hijo está entre las más altas a nivel internacional (30,9 años).

El problema de la maternidad tardía

"Los casos más difíciles son los de las mujeres mayores. Nadie nos preparó -ni a la sociedad, ni a las mujeres, ni a los médicos- para afrontar el envejecimiento ante un primer embarazo. Hemos partido de bases equivocadas, pensábamos que retrasar la maternidad a los 35 era lo mismo. No. Tu madre se embarazó a los 32 pero, antes, tuvo tres hijos más. Los médicos aprendimos en ese entorno y creímos que era lo mismo embarazarte por primera vez a los 22, como nuestras antecesoras, que a los 33. Y va y no. No tiene nada que ver", explica Juana Crespo.

A nivel científico España también está en una altísima posición: "Podemos competir perfectamente con Estados Unidos, Japón, China...".

Precisamente esa experiencia en embarazos tardíos ha situado a España a la vanguardia, dice la médico. "Somos líderes, entre otras cosas, porque tenemos a profesionales innovadores. También porque, precisamente como somos uno de los países que más hemos retrasado la maternidad, tenemos un expertise en pacientes mayores que no tienen otros países. Ni incluso Estados Unidos. Es más, veo constantemente a pacientes norteamericanas. No vienen porque aquí sea más barato, sino por la experiencia en pacientes complejas. A los 35 y después estás en tu mejor momento en todos los sentidos, pero no a nivel reproductivo".

A nivel científico, añade Juana Crespo, España también está en una altísima posición. "Podemos competir perfectamente con Estados Unidos, Japón, China...Sí, es verdad que los grandes cambios y avances vendrán de Oriente. La sociedad europea es muy conservadora en cuanto al riesgo, pero Oriente tiene otra perspectiva", señala. ¿Dónde están los límites? . "La sociedad tendrá que ponerlos. Si hablamos de ingeniería genética, me encantaría curar una enfermedad antes de que se produzca", responde.

La brecha entre fecundidad deseada y lograda

La investigación antes mencionada también pone de manifiesto la brecha entre la fecundidad deseada, en todas las franjas de edad las mujeres muestran su deseo de tener o haber tenido dos hijos, y la finalmente lograda. Detrás, las dificultades para alcanzar la estabilidad en distintas esferas de la vida: marcharse del domicilio de los padres, encontrar un empleo digno y formar una pareja estable. 

"Es educacional. No nos podemos apoyar sólo en la parte económica. A lo mejor tenemos que demostrar que puedes ser madre y trabajar y tener hijos y valorar la familia con el concepto de familia que tú quieras. Le hemos dado mucho valor al tengo, no al soy", disiente la doctora Juana Crespo.

El pasado año, la doctora Crespo logró el nacimiento del primer bebé gestado por una mujer con una prótesis en 3D de cérvix. Se trataba de una paciente con una amputación de cérvix (traquelectomía) que se había sometido a 7 tratamientos previos en otros centros, sin éxito. Su equipo, recuerda la ginecóloga, diseñó la prótesis, se la implantaron y consiguieron que la mujer llevase su embarazo a término.

"Una historia muy bonita", rememora, porque cuando estaba pensando en cómo resolver la situación no sabía si encontraría a alguien capaz de semejante proyecto. Y fue el marido de la paciente, ingeniero, quien acabó diseñando la prótesis y trabajando mano a mano con ella, concluye.

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