Salud mental

La pandemia dispara un 37% los médicos con trastornos de salud mental o adicciones

  • En dos años, el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME) ha atendido a 1.201 profesionales: un 60% de los que acuden son mujeres

  • Del total de casos, un 13,5 son de patología adictiva: un 66% por abuso de alcohol y un 34% por otros tóxicos

Sanitarios del Hospital Clínico de Barcelona durante lo más crudo de la pandemia

Sanitarios del Hospital Clínico de Barcelona durante lo más crudo de la pandemia / Hospital Clínico de Barcelona

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Incertidumbre, miedo al contagio, protocolos que cambian, dilemas éticos, muertes, agotamiento físico y psíquico... son algunas de las causas que han afectado a la salud mental de los médicos durante la pandemia de coronavirus. En dos años, el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME), que se creó en 1998 para ofrecer atención específica a profesionales con trastornos psíquicos y/o conductas adictivas, ha atendido 1.201 nuevos casos, casi un 37% más que en los dos años anteriores. Un 60% de los pacientes que han acudido al programa, son mujeres. Los casos de adicción suponen un 13,5%: un 66% por abuso de alcohol y un 34%, por otros tóxicos.

Así consta en el informe de la Fundación para la Protección Social de la Organización Médica Colegial (FPSOMC) que se da a conocer este jueves y al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO DE ESPAÑA. Dibujan con claridad la factura que la pandemia ha pasado a los sanitarios españoles en cuestión de salud mental. Al menos a los que han sido atendidos a través del PAIME, un veterano programa que se creó para ofrecer atención específica a médicos con trastornos mentales y/o conductas adictivas.

Con matices, explica a este diario, el doctor Gustavo Tolchinsky, secretario del Colegio de Médicos de Barcelona (CoMB), porque, al ser un programa nacional, el PAIME es "muy heterogéneo" ya que, en realidad, representa el microcosmos de los 52 Colegios de Médicos de España, "con sus particularidades y una realidad muy disgregada". El informe se elabora con todos los datos que aportan los responsables colegiales desde las distintas comunidades.

El doctor Tolchinsky es uno de los treinta expertos que, los días 4 y 5 de noviembre, se reunirán en Cádiz para abordar los principales retos en salud mental de la profesión médica, en el marco del IX Congreso Nacional del PAIME y III Encuentro Latinoamericano del mismo programa.

1.201 nuevos casos

Días antes, la FPSOMC ha revelado unas estadísticas que se pondrán encima de la mesa y sobre las que debatirán los facultativos. Por ejemplo, con las registradas referentes a 2019 y 2020, se ha constatado que este programa atendió casi un 37% más de casos (un total de 1.201) que en 2017-2018, cuando la media se situó en torno a los 400 profesionales anuales. Desde 2011, primer año en el que la FPSOMC registra la evolución de los casos registrados, casi 6.400 facultativos han pasado por este programa especializado.

Los médicos, por miedo, sentimiento de culpa o estigmatización social de la propia enfermedad, tienden a ocultarla

En el periodo del último informe, el trastorno mental ha sido el principal motivo de ingreso en el PAIME con un incremento de más de dos puntos (76,8%) mientras que la patología adictiva representa un 13,5%. De ese porcentaje, el 66% son casos por abuso de alcohol y un 34%, por otros tóxicos. Los casos por patología dual descienden hasta un 9,7 % según consta en el estudio.

Como otros colectivos, también los médicos, por miedo, sentimiento de culpa o estigmatización social de la propia enfermedad, tienden a ocultarla y negarla. No son pacientes fáciles, admite el doctor Gustavo Tolchinsky desde Barcelona: "Les cuesta admitirlo. Que un médico tenga una enfermedad no quiere decir que sea un incompetente, lo que no puede ser es un irresponsable". Además, llama la atención sobre un hecho: este tipo de programa hacía un seguimiento activo de médicos con trastornos mentales o adicciones antes del covid. El impacto "brutal" de la pandemia era algo no previsto.

Médicos que piden ayuda

El informe de la Fundación para la Protección Social de la OMC desvela un incremento de colegiados que han acudido al programa de forma espontánea: el 63% en 2020. El número mayor de casos está relacionado con trastornos adaptativos. De los 1.201 ingresos nuevos, un total de 233, es decir el 19,4%, han requerido ingreso hospitalario en la Clínica Galatea de Barcelona, dependiente de la Fundación del mismo nombre que es el recurso hospitalario con el que cuentan los facultativos que necesitan atención psiquiátrica.

Del total de médicos atendidos, la gran mayoría un 63% estaban trabajando cuando ingresaron en el programa

De todos esos casos, un 20,3% se han considerado complejos y, de ellos, un 60% representan riesgos para la praxis. Del total de médicos atendidos, la gran mayoría un 63% estaban trabajando al inicio del programa, el 34% presentaban baja laboral; el 2% estaban en paro y el 1% tenían inhabilitación profesional temporal. En cuanto al ámbito de desempeño laboral el 86% trabajan en el sistema público de salud, el 9 % en ejercicio privado y el 5% en ambos.

Más mujeres atendidas

En cuanto al sexo, el porcentaje de médicas afectadas por problemas de salud mental y/o adicciones (60%) sigue siendo superior al de médicos (40%) y continúa su tendencia ascendente de los últimos años, apunta el informe. Por tramos de edad, los datos muestran una realidad que preocupa: un repunte de facultativos atendidos que tienen menos de 30 años.

Las especialidades de psiquiatría y anestesiología se presentan como las de mayor vulnerabilidad

Las especialidades con mayor número de casos atendidos por el PAIME son Medicina Familiar y Comunitaria y Urgencias, seguido de anestesistas (6%), pediatras (6%) y psiquiatras (4%). Sin embargo, si se refiere a la población susceptible, indica el estudio, son Anestesiología y Psiquiatría, las especialidades con mayor vulnerabilidad. 

El PAIME es un programa pionero en Europa con ya larga historia: casi 24 años desde su puesta en marcha. Se coordina a través de los distintos colegios profesionales y dispone de unos procedimientos (de acceso directo, de confidencialidad, del uso de contratos terapéuticos para el seguimiento de casos complejos, etc ..) y de una unidad asistencial, a través de la Fundación Galatea.

Asistencia de crisis

Psicólogos y psiquiatras lo advirtieron desde el estallido de la crisis. La crudeza de batirse cara a cara con la covid-19, con centros sanitarios desbordados, profesionales al límite e intentando salvar vidas en un país colapsado, dejaría secuelas. Ansiedad, impotencia, angustia, trastornos del sueño, dolor... fueron algunas de las reacciones más comunes entre los sanitarios.

Por eso, el secretario del Colegio de Médicos de Barcelona distingue, si se habla del impacto de la pandemia, entre sanitarios con graves problemas de salud mental -que han precisado de atención psiquiátrica- o quienes han necesitado pasar por programas como el Servicio de Apoyo Emocional a los Profesionales de la Salud (SEPS), también de la Fundación Galatea, con patologías más leves.

En estos meses han sido numerosos los estudios publicados sobre los efectos en la salud mental de quienes se enfrentaron a la enfermedad en primera línea. La Organización Médica Colegial (OMC) ya publicó en febrero de 2021 el estudio "Repercusiones de la covid-19 sobre la salud y el ejercicio de la profesión de los médicos de España". Un trabajo realizado por investigadores de la OMC, la Fundación Galatea y Mutual Médica. La investigación -ahora se trabaja en una nueva oleada de datos- arrojó cifras demoledoras: el 51% se sentía sobrepasado por la pandemia. Y un 34% había pensado en dejar la profesión en algún momento.

Atención de emergencia

En lo peor de la crisis las unidades de Salud Mental de los grandes hospitales desplegaron, de urgencia, a sus profesionales por los propios centros para atender a sus compañeros, sobre todo a los que trabajaban en las zonas más sensibles como Urgencias, la UCI o las plantas de aislamiento de pacientes covid. Tan dramática era la situación que se atendía a pie de pista. Un momento, en un pasillo. Terapia de urgencia para que volvieran a trabajar de forma incansable.

Eran aquellos días en los que la mayoría de las comunidades también abrieron líneas de atención psicológica para los sanitarios, sus familias y, cómo no, para los pacientes. Programas y circuitos específicos que, a medida que la incidencia del virus ha ido descendiendo, se han ido desarticulando, explica a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, Javier Prado Abril, psicólogo clínico en Zaragoza y vocal de Anpir (Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes).

Más enfermeras en terapia

Durante este tiempo, lo que han ido observando los psicólogos clínicos, explica Prado Abril, es que, durante la pandemia y también ahora, quienes más han recurrido a la terapia han sido las mujeres, muchas de ellas enfermeras. "Puede haber un perfil de género, y las mujeres estar más predispuestas a pedir ayuda", precisa. La mayoría de las consultas, detalla, han sido por depresión, ansiedad, agotamiento, quemazón, insomnio y, también, algún caso de trastorno mental grave.

"Seguimos heridos y no hay tirita que de momento cure" dice una enfermera en Twitter

“Lloro cada vez que recuerdo lo que viví, lo que sentí y lo que perdí. Un olor, una persona o una palabra me desencadena una cascada de emociones que no puedo controlar, seguimos heridos y no hay tirita que de momento cure”. Son palabras, en forma de tuit, escritas hace apenas unos días por la enfermera Ana Antón en la red social. Muy ilustrativas de lo que todavía siguen sintiendo los sanitarios.

El Sindicato de Enfermería, SATSE, ha denunciado que las diferentes administraciones públicas han abandonado “a su suerte” a los profesionales sanitarios que se han visto gravemente afectados a nivel psicológico por su labor asistencial y de cuidados durante la pandemia. Critican que no se han implantado gabinetes de apoyo especializados en los propios hospitales, áreas de Atención Primaria o en los centros sociosanitarios.

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