Mano de hierro en el PP para evitar una rebelión de los alcaldes con las cenas navideñas

La gestora que encabezan Pío García Escudero y Ana Camins con el apoyo de Génova intenta tomar el control y refuerza la presión para anular los actos navideños que algunos alcaldes pensaban mantener a pesar de las advertencias y en consonancia con Ayuso

Pio García Escudero, durante una sesión de control al Gobierno en el Senado

Pio García Escudero, durante una sesión de control al Gobierno en el Senado / EFE/ Javier Lizon

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El PP no se recupera de su guerra interna. En vísperas de la navidad, y tras varios meses de episodios tensos, los síntomas de acercamiento entre las dos partes enfrentadas brillan por su ausencia. De hecho, distintos dirigentes y alcaldes de la Comunidad de Madrid aseguran que la situación “se ha recrudecido” en los últimos días por el conflicto desatado a raíz de las cenas y actos navideños en los distintos municipios. En Sol miraban con malos ojos la recomendación de Génova a todas las autonomías de suspender esos encuentros en un momento de la pandemia complicado, con un claro repunte de contagios y los hospitales sufriendo los primeros efectos.

La circular que desató la polémica llegó el viernes a todos los rincones de España y la firmaba Alberto Casero, hombre de confianza de Teodoro García Egea. Algunos dirigentes se extrañaron ante la ausencia de la firma del secretario general. En cada autonomía, los respectivos partidos replicaron el mensaje de recomendación. En el caso de Madrid, Pío García Escudero “lamentó las molestias” y aconsejó a los suyos aplazar las cenas navideñas.

A todas ellas pensaba acudir Isabel Díaz Ayuso, convertida en el reclamo de cada evento popular. La presidenta regional pensaba desplazarse incluso a alguna otra provincia para asistir.

Según ha podido saber EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, las alarmas se volvieron a desatar en Génova este lunes por la mañana al constatar que algunos alcaldes madrileños pensaban mantener sus actos. Algunos consultados por este diario entendieron que se trataba de una “recomendación” y que podían mantenerse si se garantizaban todas las medidas de seguridad.

No solo eso. Muchos regidores consideran que la postura de la dirección “enmienda la plana a las políticas de Ayuso” y a la propia posición del partido en estos meses de pandemia, que siempre ha apostado por mantener la actividad económica abierta y actuar meticulosamente en las zonas de tensión. “Ahora le damos la razón al Gobierno y pensamos que hay que cancelar todo”, dicen algunos dirigentes exhibiendo su molestia.

Bronca por carta

Precisamente para evitar esa división pública y que algunos municipios mantuvieran la agenda intacta, García Escudero envió ayer otra carta anunciando que quedaban suspendidos oficialmente todos los actos y cenas navideñas. Se percibió como una nueva bronca. “Ante las dudas surgidas”, decía la misiva que contestaba a la propia Ayuso, quien poco antes había dicho públicamente que no entendía los motivos de la cancelación. Sus palabras sentaron como un jarro de agua fría en la gestora y en la dirección nacional, que ven en sus posturas un ataque continuo a la cúpula y a los intereses de la propia formación. De ahí que todos ellos recuerden que se están anulando la mayor parte de cenas en empresas, asociaciones y el resto de organizaciones.

Antes de elaborar la nueva carta, durante el fin de semana ya se produjeron llamadas individuales de la gestora a distintos cargos instando a que no tuvieran lugar. La subida de tomo del lunes desde Sol, dicen fuentes del PP madrileño, obligó a actuar con más contundencia.

En Génova niegan que la intención tras estas decisiones sea privar a Ayuso de baños de masas o actos de apoyo, y que simplemente tratan de unificar una postura de partido en un momento sanitario complicado ante la petición de vario territorios de cancelar los actos. En Sol, sin embargo, insisten en que la dirección nacional trata de opacar el apoyo absoluto que Ayuso recaba dentro de la Comunidad de Madrid.

Alcaldes consultados por este diario siguen insistiendo en que las muestras de apoyo hacia la presidenta “no han decaído” en absoluto y que el "fenómeno de masas" permanece intacto. Siguen sin comprender la inexistencia de gestos por parte de Génova para frenar un conflicto que ya ha perjudicado al partido y que lo seguirá haciendo “hasta el final”. “La cuestión es que no sea irreversible”, zanjan.

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