TRIBUNALES

Villarejo solicita que Sánchez, Marlaska y Delgado testifiquen por sus "manifestaciones incriminatorias" contra él

  • Su defensa también llama como testigos a Rajoy, Cospedal o Fernández Díaz para aclarar quién sería realmente el comisario 

  • El juez impide a Villarejo tomar la palabra como abogado de sí mismo

El juicio al excomisario José Villarejo por tres encargos de espionaje del caso Tándem que está celebrando la Audiencia Nacional vuelve este viernes con la continuación de la exposición de sus alegaciones en la fase de cuestiones previas, que se espera quede ya concluida en esta cuarta jornada de vista oral. EFE/J.J. Guillén

El juicio al excomisario José Villarejo por tres encargos de espionaje del caso Tándem que está celebrando la Audiencia Nacional vuelve este viernes con la continuación de la exposición de sus alegaciones en la fase de cuestiones previas, que se espera quede ya concluida en esta cuarta jornada de vista oral. EFE/J.J. Guillén

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EFE

El comisario jubilado José Manuel Villarejo ha solicitado este viernes al tribunal que le juzga por tres piezas separadas de 'Tándem' que "altas autoridades del Estado", entre las que ha mencionado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; al ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska; y a la fiscal general del Estado, Dolores Delgado; testifiquen por las "manifestaciones incriminatorias" que han realizado contra él.

El abogado de Villarejo, Antonio José García Cabrera, ha considerado que deben testificar para explicar por qué se han referido al comisario jubilado como un "corrupto", refiriéndose en concreto a un reciente discurso de Sánchez en Naciones Unidas. "Estamos hablando de declaraciones públicas, nada más y nada menos que en la ONU, pues que den explicaciones, (que digan) qué pruebas tenían de que Villarejo era un corrupto. Que lo digan aquí, no vale decirlo allí", ha reclamado.

También ha exigido que sean llamados como testigos el ex presidente del Gobierno Mariano Rajoy y sus ex ministros María Dolores de Cospedal y Jorge Fernández Díaz, así como el que fuera secretario de Estado de este último, Francisco Martínez. Asimismo, ha considerado necesario escuchar como testigos al también ex presidente Felipe González, su ex ministro de Interior José Luis Corcuera y a su ex secretario de Estado Rafael Vera.

Todos ellos, ha justificado la defensa de Villarejo, para arrojar luz sobre quién era realmente el comisario, incidiendo en la tesis de que trabajó en todo momento para el Estado, por lo que, si su grupo empresarial era una "organización criminal", el Estado también lo sería por usarla.

Con esta misma pretensión ha pedido que testifiquen los fiscales Eduardo Torres Dulce y Javier Zaragoza, mientras que a fin de "saber cómo se gestó" la causa en su contra ha llamado a los fiscales Manuel Moix y Antonio Salinas y a los jueces de la Audiencia Nacional Diego de Egea, Alejandro Abascal y Fernando Andreu.

Abogado de sí mismo

El tribunal que juzga al excomisario José Villarejo por tres piezas del caso Tándem ha impedido que pudiera tomar la palabra en su papel de codefensor en la fase de cuestiones previas, por lo que finalmente ha sido su abogado, tras elevar protesta, quien ha leído la parte de las alegaciones que pretendía leer su cliente.

En la cuarta jornada de este juicio, la defensa de Villarejo, que ejerce el letrado Antonio José García Cabrera, ha seguido desgranando este viernes por segundo día las alegaciones por las que se opone a que se le juzgue en la Audiencia Nacional por tres encargos de espionaje que se le hicieron al excomisario, y que, según ha reiterado, no pueden juzgarse de forma independiente.

Llegando al término de su exposición, el abogado ha pedido a la presidenta del tribunal, Ángela Murillo, que Villarejo, que como codefensa se sienta junto a él vestido con toga y no en el banquillo de los acusados, pudiera leer una única cuestión previa. "Antes de proceder este letrado a la lectura de esta cuestión previa -ha introducido García Cabrera- pedimos que se reconsidere la posibilidad de que tendría que ser el propio Villarejo, para no afectar a su derecho de defensa, el que tenga que leerla y no su letrado como letrado principal".

"Él, que la tiene escrita, la leería porque no es muy extensa", ha añadido el letrado buscando la aprobación de la presidenta, que lo ha zanjado con un: "Proceda usted a su lectura", dirigiéndose al abogado.

En ese momento, García Cabrera ha elevado protesta, y ante la previsión, como así ha sido, de que el tribunal no dejase a su cliente tomar la palabra, al comenzar a leer el escrito que correspondía leer a Villarejo, en un ejercicio de defensa un tanto surrealista, ha empezado elevando a su vez la protesta que había dejado plasmada el excomisario por sentir que se le cercena su derecho a defenderse.

En este punto, el escrito de Villarejo leído por su abogado, deja patente que haberle impedido tomar la palabra es un mal precedente teniendo en cuenta que a otros acusados que se han defendido a sí mismos en su condición de abogados se les ha dejado exponer sus cuestiones previas. "Este defensor podría intentar hablar por sí mismo porque cree no estar impedido para ello por ninguna minusvalía funcional", ha espetado al tribunal en su escrito, previendo que no le se lo iban a permitir.

Tras entrar en materia, y reiterar en ese escrito que se ha construido contra él una causa prospectiva desde el CNI y con colaboración de la Fiscalía para destruirle, la presidenta Ángela Murillo ha interrumpido al letrado llamándole la atención acerca de que el juicio están en fase de cuestiones previas: "y me está soltando usted estas cosas...", le ha reprochado.

"Es el origen de la causa lo que estamos intentado exponer, en su nombre, yo no tengo por qué compartir todas la percepciones, pero es la opinión del codefensor defendiéndose", se ha revuelto el abogado. "Pero usted es el letrado", le ha hecho ver entonces Murillo, a lo que el defensor de Villarejo ha respondido: "No, los dos somos letrados".

"Pero usted es el que está ejerciendo como letrado" ha insistido la presidenta del tribunal en un rifirrafe que finalmente Murillo ha zanjado con un "no voy a entrar en polémicas con usted y con su cliente" y ha añadido que lo único que le estaba diciendo es que estamos en cuestiones no en "la última palabra".

Después de este encontronazo con la presidenta, que no ha sido el único, el letrado ha seguido leyendo para continuar denunciando que en esta causa se ha usado la propaganda contra él como un arma más para que sirva de ejemplo a quien se atreva a acusar de irregularidades al CNI.

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