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¿Estamos ante un "criptocolapso"? Los que sobrevivan serán el próximo Amazon

Las criptomonedas están dando más de un dolor de cabeza en las últimas sesiones, con el Bitcoin, el principal estandarte de este tipo de activos, perdiendo hasta un 75% de su valor y con el resto de sus comparables sufriendo también fuertes caídas desde sus máximos. Pero de esta debacle puede salir algo bueno: quizás sirva para que queden solo los más fuertes.

Representaciones de las criptomonedas Ripple, Bitcoin, Etherum y Litecoin.

Representaciones de las criptomonedas Ripple, Bitcoin, Etherum y Litecoin. / DADO RUVIC / REUTERS

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Lucía Martín / Estrategias de Inversión

Las fuertes caídas que ha registrado Bitcoin descartan a la principal moneda como un activo refugio. Y es que desde sus máximos en los 69.000 dólares, que marcaba en noviembre de 2021, su valor se ha reducido en un 75%, arrastrando al resto de criptomonedas y provocando una importante destrucción de riqueza. El actual mercado mundial de criptomonedas supera los 900.000 millones de dólares, muy por debajo de los más de tres billones que llegó a sobrepasar a finales del año pasado. 

Esto evidencia que las criptomonedas no son inmunes a los vaivenes del mercado tradicional, impactado ahora por los temores a la recesión. Pero según explica Belén San José, co-fundadora y CEO de pecunia256, hay vida más allá de Bitcoin y hay otras criptomonedas que sí se están comportando bien. Es el caso de Solana, que está recuperando terreno desde el pasado 6 de junio, o Dogecoin, que avanza desde el 13 de junio. En los últimos siete días, destaca además el buen comportamiento de otras criptomonedas, como Synthetix o Waves, que suman en la última semana casi un 70% y un 37% respectivamente. 

En todo caso, hay que tener en cuenta que, en el mercado de las criptomonedas, las noticias hacen que el ánimo de los inversores cambie muy rápidamente y haga movimientos muy bruscos. "Este mercado hay que tomárselo con muchísima cautela, hay que mantener la cabeza fría, nos estamos exponiendo a una volatilidad mayor", apunta Belén San José. 

En este entorno volátil, ya hemos visto cómo el mercado se ha cobrado sus dos primeras víctimas: de la noche a la mañana, Terra y su token LUNA se borraron del mapa. Y eso que Terra era una de las llamadas stablecoins, un tipo de criptomoneda diseñado específicamente para evitar la volatilidad. Una UST es, precisamente, una moneda estable algorítmica que se opera a través de códigos informáticos que ayudan a mantener su equilibrio de precios. Pero algo fue mal. Cuando EL UST se desvió del precio determinado para el tipo de cambio entre esos dos activos, LUNA, el token de gobernanza de Terra, también comenzó su vertiginoso descenso, siendo la caída más rápida de una criptomoneda en su corta historia, arrastrando al resto de criptomonedas, entre ellas la todopoderosa Bitcoin. 

Efectivamente, las criptomonedas han demostrado no estar a salvo tanto de las turbulencias que afectan a este tipo de activos, como a los altibajos del mercado tradicional y la marcha general de la economía. De hecho, se puede hacer un paralelismo entre el comportamiento de Bitcoin y el del Nasdaq: sus cotizaciones avanzan a la par, pero en las últimas semanas vemos incluso caídas más pronunciadas para la cripto.

En este entorno, donde muchos ven el desastre, otros también ven una oportunidad. El vicegobernador del Banco de Inglaterra, Jon Cunliffe, ha sugerido que podríamos estar ante el crash de las criptomonedas, es decir, ante un momento de “hundirse o nadar”, que podría dejar a flote a los “Amazon” de los criptoactivos y desterrar a los “eBay”. No hay mal que por bien no venga, y las fuertes caídas de este segmento de mercado pueden hacer una “limpieza”, borrar del mercado los activos más débiles y hacer que los más sólidos emerjan con fuerza. 

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