DEPORTE INCLUSIVO

Las barreras que el rugby trata de derribar para las personas con discapacidad

Imagen del primer test match de Mixed Ability rugby femenino celebrado en Valladolid el pasado 12 de marzo.

Imagen del primer test match de Mixed Ability rugby femenino celebrado en Valladolid el pasado 12 de marzo. / Jorge Gris

La ciudad irlandesa de Cork acoge entre los días 5 y 10 de junio una nueva edición del Torneo Internacional de Rugby de Habilidades Mixtas, en el que participarán 720 jugadores procedentes de 12 países distintos

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Las barreras en el rugby solo existen cuando un jugador no las quiere saltar. Hace ahora justo 30 años los equipos galeses de los Llanelli Warriors y los Gladiators decidieron incluir entre sus jugadores a personas con cualquier tipo de discapacidad intelectual para que pudieran practicar el deporte que en País de Gales es como una especie de religión. La idea no tuvo mucho éxito al principio, hasta que años más tarde un italiano amante del rugby como Martino Corazza tuvo la misma inquietud. “Yo trabajaba en un colegio y, al mismo tiempo, ayudaba a los niños con algún tipo de discapacidad intelectual”, afirma. Ya sabía que en algunos países anglosajones trabajaban tiempo atrás en tratar de formar equipos “sin etiquetar a los jugadores” y usando las mismas normas que dictamina World Rugby. “Así que, busqué en Google y encontré varias referencias”, añade.

El caso es que Corazza contactó primero con los equipos galeses y más tarde con el inglés del Bradford & Bingly Bumble Bees, de cara a importar su modelo al Chivasso Rugby, un club situado al norte de Turín, su ciudad natal. Ese intercambio de experiencias fue el germen del nacimiento en 2008 de la International Mixed Ability Sports (IMAS), una asociación sin ánimo de lucro que trata de promover la inclusión social a través del deporte. Una cosa llevó a la otra y, por eso, en agosto de 2015, se organizó en Bradford con la ayuda de la todopoderosa federación inglesa de rugby el primer campeonato del mundo Mixed Ability que, según Corazza, “fue una especie de aperitivo” de la Copa del Mundo que meses más tarde se iba a disputar en territorio inglés.

720 jugadores

Tras la última edición del International Mixed Ability Rugby Tournament (IMART) disputada en Vitoria hace ahora cinco años, la ciudad irlandesa de Cork acogerá entre los días 5 y 10 de junio una nueva edición de un campeonato que en su forma castellanizada podría denominarse Torneo Internacional de Rugby de Habilidades Mixtas. Acudirán 24 equipos masculinos con alrededor de 720 jugadores de 12 países distintos de Europa y América, incluidos los conjuntos españoles de El Salvador de Valladolid, Industriales de Las Rozas (Madrid), URA Clan de Almería y uno de Vitoria. En categoría femenina solo competirán cuatro equipos, siendo la representación española la más numerosa a través de los equipos de El Salvador y de un combinado del Industriales y el URA Clan. Ambos conjuntos se vieron las caras el pasado 12 de marzo en el estadio Pepe Rojo de Valladolid en lo que fue el primer test match de la historia de Mixed Ability exclusivamente femenino.

Un partido de El Salvador.

/ Manuel Á. González

A lo largo de cinco días, los equipos disputarán 82 partidos de sesenta minutos de duración en Musgrave Park, las instalaciones donde entrena el conjunto del Munster. Habrá dos galardones tanto en categoría masculina como femenina. Como es lógico, uno de los trofeos será para el equipo que venza a su rival en la final prevista para el próximo 10 de junio. El otro premio lleva el nombre de Spirit of Mixed Ability Trophy y se otorga por los árbitros al final del partido. Cada uno puntúa con un máximo de tres puntos y un mínimo de cero los valores recogidos en la World Rugby: pasión, integridad, respeto, disciplina y solidaridad. Al final del campeonato, el equipo con más puntos obtiene el trofeo.

A la hora de hablar de Mixed Ability, conviene reseñar las diferencias con el rugby inclusivo. Por ejemplo, la Federación Española de Rugby (FER) cuenta con un plan nacional de jugadores que, en función de sus discapacidades, son clasificados por los médicos y tiene un reglamento diferente. Corazza explica que “nosotros venimos reivindicando los derechos de todas las personas, y clasificarlos o hacerles jugar con una camiseta de un determinado color en función de su discapacidad es como etiquetarlos y hacerlos diferentes a los ojos del resto de la gente”. Por tanto, en el Mixed Ability se juega con las mismas normas que en World Rugby, salvo el empuje en la melé, “una variación que también es muy común cuando juegan los equipos de veteranos”.

Al no haber reglas adaptadas surge la pregunta de si existe riesgo de lesiones. “¡Claro que lo hay! Pero una persona que sabe lo que es el rugby también debe asumirlos, y si alguien no entiende que hablamos de un deporte de contacto donde el riesgo siempre está presente es que a lo mejor no tiene la capacidad suficiente para jugar a rugby”, indica Corazza. Pone como ejemplo para defender sus teorías en pro de la igualdad en el hecho de que algunos jugadores con discapacidad intelectual “certificada” puedan tirar a palos “cosa que yo no sé hacer”. Se trata, en definitiva, de tener una habilidad “específica” y “coordinada” que sirva para jugar a rugby “al margen de la discapacidad intelectual del jugador”.

Los protagonistas

María, con tan solo 18 años, es la capitana de las castellanoleonesas. Junta a ella se desplazarán hasta Irlanda alrededor de 68 personas, incluidos los jugadores y jugadoras de las secciones masculinas y femeninas, acompañadas de médicos, fisioterapeutas y el staff técnico. Todos serán necesarios porque en cinco días tendrán que jugar un partido cada 24 horas. “Siempre me han atraído los deportes que no excluyen a nadie”, sostiene esta estudiante de primer grado de una especialidad que mezcla el deporte con el ocio. Sus padres, “al principio”, se sorprendieron de que su hija se decantara por el rugby después de haber probado en otras disciplinas más relajadas como la gimnasia rítmica, el fútbol o el padel, “pero cuando les conté mis motivos me dijeron que adelante, que si yo era feliz, ellos también”.

Un encuentro de rugby inclusivo en Las Rozas.

/ Incluindus

Va a Cork “encantada de la vida” y “muy preparada”. No está preocupada por el papel que va a hacer el equipo porque “en realidad ya hemos ganado con poder ir a ese evento”. Entrena unos cuatro días a la semana con el equipo de regional y otro más “unas dos horas” con el de Mixed Ability. Se le nota ya un poco nerviosa y que está contando las horas para coger el avión. “Solo espero que no se me olvide llevar la maleta, que yo soy mucho de ese tipo de cosas”, afirma entre risas. Su papel de capitana es esencial dentro del grupo: “Todas nos llevamos muy bien”. Cuando las cosas se tuercen, “me acerco y les animo porque esto es un deporte de equipo y los errores y los aciertos son de todos”, explica con una enorme madurez. Capítulo aparte merecen las palabras que le dedica a su entrenador David Chicote: “Es como un padre porque le puedes llamar a cualquier hora que te coge el teléfono y siempre trata de ayudarte”.

El responsable de los equipos que llevará al conjunto almeriense del URA Clan a Irlanda es Roberto Aguado. “Con el tema de la pandemia llevamos dos años esperando esto, pero ya faltan muy pocos días”, espeta. Uno de los jugadores, David, de 28 años, lleva un lustro en un equipo que le hace sentirse “muy bien” y que le ha hecho disfrutar de experiencias “que jamás hubiera vivido lejos del rugby”. Trabaja por las mañanas como administrativo en el Hospital Universitario Torrecárdenas “desde que me saqué la plaza hace ahora dos años”, y por las tardes entrena el deporte que llegó a su vida casi “por casualidad”. Le llamaron para formar parte de un equipo mixto de gente con algún tipo discapacidad intelectual y no lo dudó. “Al final me enganché y, mira, ahora disfruto de lo lindo porque el rugby me hace subir la adrenalina con un grupo de amigos que me hacen sentirme en familia”, subraya.

Respaldo de la UE

Con las chicas del equipo mixto de URA Clan e Industriales de las Rozas viajará la almeriense Isabel. Ya tiene todo preparado para acudir a un mundial que cuenta con el respaldo financiero de la Unión Europea y el patrocinio de la Unesco. A sus 43 años acude a Cork con la ilusión de una juvenil. “Pretendo dar un poco de caña y hacer que la gente se ría porque a mí siempre me ha gustado alegrar al equipo”, advierte. Para cuando las cosas se tuerzan, si es que los resultados no acompañan, tiene ya la receta mágica para levantar el ánimo. “Voy a llevar música y a montar follón del bueno para intentar que el grupo esté unido y alegrar tanto a mis compañeras como a los monitores”.

Parte del equipo de URA Clan de Almería que se desplazará a Cork.

/ Cedida

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Por parte de Ingenieros Industriales de Las Rozas formarán parte de la expedición a la isla Fernando y su tía Charo, junto a otras 41 personas incluidos algunos jugadores que juegan en liga nacional. Al chaval, de 18 años, le convencieron sus primos para jugar en su equipo, así que desde septiembre compatibiliza sus estudios de Formación Profesional en la rama de hostelería con el rugby. Contesta rápido y con monosílabos a todas las preguntas. Eso sí, siempre con una agradable sonrisa.

Está convencido de que en Irlanda se lo pasará “muy bien” y que, si tiene tiempo y le dejan, podrá preparar para todos una “gran” paella. La tía, que tiene a sus hijos jugando en el club, decidió embarcarse en esta aventura cuando escuchó comentar a otra madre que había un equipo inclusivo, el Incluindus, y entre todos se decidieron a apuntar al sobrino. “La culpa de que esté aquí la tiene él –dice en tono jocoso-, y eso que al principio no quería venir”. Charo confiesa que no sabe lo que se van a encontrar en Irlanda: “Lo único que te puedo decir es que vamos con muchas ganar de hacer amigos nuevos y con una ilusión enorme”.  

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