Protagonista de 'Todo a la vez en todas partes'

Michelle Yeoh, reina del kung-fú a los 60 años y ganadora del Globo de Oro 2023 a la mejor actriz

  • Su gran oportunidad le llegó gracias a ‘Supercop’, en la que compartía protagonismo junto a Jackie Chan y se convirtió en chica Bond en ‘El mañana nunca muere’ junto a Pierce Brosman

  • Su éxito más importante, ‘Tigre y dragón’, de Ang Lee, coincidió con su noviazgo con el magnate de la Fórmula 1 Jean Todt

Fotograma de ’Todo a la vez en todas partes’.

Fotograma de ’Todo a la vez en todas partes’.

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Michelle Yeoh ha tenido muchas vidas en la pantalla, pero siempre ha destacado dentro del género de acción vinculado a las artes marciales. Ahora ha regresado a las pantallas por todo lo alto gracias a Todo a la vez en todas partes, en la que vuelve a brillar a sus sesenta años en una película de múltiples capas que se inserta dentro del metaverso, pero en la que el kung-fú y las disciplinas orientales adquieren una importancia fundamental a la hora de vertebrar una historia sobre la identidad y el conflicto generacional madre-hija. 

Michelle Yeoh en 'Todo a la vez en todas partes'.




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Gracias a la originalidad de la propuesta (¡un blockbuster indie!) y a su éxito en un panorama post pandémico pleno de experiencias inéditas, este papel la ha vuelto a situar como una de las grandes protagonistas de esa temporada de premios y acaba de hacerse con el premio a la mejor actriz protagonista en los Globos de Oro 2023. Hace tan solo unos días ganaba el del National Board of Review con un auditorio en pie, después de que Steven Spielberg le otorgara este reconocimiento. En ese momento reconoció que se sentía muy agradecida al ser la primera actriz asiática en 45 años que recogía esta distinción. Y tiene razón, son muchas las estrellas orientales que han probado suerte en Hollywood, pero pocas las que han tenido una carrera tan longeva y fructífera, hasta convertirse en heroína de la generación centennial gracias a esta loca e inspirada película que habla de los universos paralelos. 

Michelle Yeoh nació en Malasia en 1962. Estudió ballet desde los cuatro años, y llegó a cursar en Londres esta disciplina en la Royal Academy of Dance. Sin embargo, por culpa de una lesión vio truncado su sueño de convertirse en prima ballerina durante su etapa universitaria, así que se especializó en coreografía. En 1983 regresó a su país natal, donde ganó el concurso de belleza de Miss Malasia. No logró llegar a Miss Universo, pero eso le abrió las puertas del cine. Un año más tarde comenzaría su carrera dentro del cine de acción de Hong Kong justo en su momento de máxima explosión. Trabajó con los maestros Sammo Hung y Corey Yuen (responsable de las escenas de acción de buena parte del cine de Hong Kong… incluso de X-Men), pero su gran oportunidad le llegó gracias a Supercop, en la que compartía protagonismo junto a Jackie Chan. Después llegaría Trío heróico, de Johnnie To, una de esas películas de culto que siguen citándose como referencia incluso en la reciente serie de HBO Irma Vep, ya que Maggie Cheung, su compañera de reparto, protagonizó esa película semimal (y metacinematográfica) de Olivier Assayas. 

Continuó durante años siendo la reina indiscutible del Wuxia, el género de las artes marciales en China, y trabajando con los mejores, como Woo-Ping Yueng (que llegó a ser especialista en Kill Bill, entre muchos otros logros) y Siu-Tung Ching (coreógrafo de las películas de Zhang Yimou) hasta que se convirtió en chica Bond en El mañana nunca muere junto a Pierce Brosman. Fue su primera experiencia estadounidense. Poco después, llegaría su éxito más importante, Tigre y dragón, de Ang Lee, un auténtico suceso porque se trataba de la primera vez que una película hablada en chino participaba en la carrera en los Oscar, consiguiendo la estatuilla a la mejor película de habla internacional. Ese boom del cine asiático propició la adaptación del best-seller Memorias de una geisha, dirigida por Rob Marshall y su participación en el reparto internacional de Sunshine, de Danny Boyle. 

A partir de ese momento, aunque nunca dejó su faceta como actriz, espació sus trabajos, coincidiendo con su noviazgo con el magnate de la Fórmula 1, Jean Todt, que formó parte de la directiva de Ferrari hasta que se convirtió en el presidente de la FIA (Federación Internacional del Automóvil). Su estela fue manteniéndose hasta que estalló el #OscarSoWhite, a través del que se quería denunciar que las minorías étnicas estuvieran excluidas de los premios. Hollywood se puso las pilas en todos los sentidos y comenzaron a surgir ficciones más inclusivas que ponían el foco en comunidades que hasta el momento habían permanecido en la sombra.

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Así, un año antes de que estallara el fenómeno Parásitos, Michelle Yeoh participó en Crazy Rich Asians, musical colorista que se convirtió en un éxito en Estados Unidos. Aquí no nos enteramos mucho porque se estrenó directamente en plataformas, pero era una auténtica fantasía. A partir de ese momento, las películas protagonizadas por intérpretes orientales se regularizaron en Hollywood, algo que alcanzó a los blockbusters, por ejemplo, Marvel lanzó Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos, que por si algo se singularizaba era por aunar toda la plana mayor del star system oriental del momento, de Awkafina a Simu Liu pasando por Tony Leung a, por supuesto, Michelle Yeoh. 

Pero el verdadero resurgir de la actriz se lo debemos a los Daniels con Todo a la vez en todas partes, una película en la que es la auténtica protagonista en todas las versiones posibles que se pueda imaginar en todos los mundos. Todas las Michelle Yeoh a la vez en todas partes.