Investigación

Así es la Copa Setka, el turbio torneo 24/7 de tenis de mesa diseñado para las casas de apuestas

Copa Setka.

Copa Setka.

  • Es una competición que nunca para; se disputa sin público, a todas horas y todos los días del año.

  • Se popularizó en la pandemia por la falta de otros partidos y se enfoca exclusivamente a las casas de apuestas.

  • Ha sido prohibida por la Comisión de Juego de varios estados de EEUU.

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Es Nochevieja, minutos antes de las campanadas. En las calles no hay ni un alma porque casi todo el mundo está reunido en casa con su familia. El panel de los partidos en vivo de las casas de apuestas permanece desierto. No hay competiciones deportivas activas en ese momento. Nadie está jugando partidos en esos instantes...

¿Nadie? En la pestaña del tenis de mesa aparece la excepción. Hay un partido activo. Sale un vídeo que muestra una especie de zulo futurista sin público. En un lado pone ‘blue player’ y en el otro ‘red player’. En el centro hay una mesa de pimpón, una juez y dos tipos entrados en kilos y años que se juegan una partida a medio gas. El torneo se prolonga durante horas intempestivas. Se están disputando la interminable Copa Setka.

Pero antes de entrar en materia, les proponemos un simple experimento (que se pueden saltar si lo prefieren, porque lo vamos a resumir): en su ordenador o teléfono móvil, abran la página de alguna de las casas de apuestas más importantes que operan en España. Pueden probar con Bet365, Pastón, Retabet…

Una vez dentro, verán que hay un apartado de partidos en directo. Abran ahí la pestaña de tenis de mesa. Con toda probabilidad se estará disputando la Copa Setka. Da igual el día que se conecte. No importa la hora a la que haga el experimento. Tanto da que acceda de madrugada, en domingo o en un día festivo. Con toda probabilidad se estará disputando la Copa Setka.

¡Jugad, malditos!

La Copa Setka es un extraño torneo de tenis de mesa ucraniano que se juega las 24 horas del día, los 7 días de la semana. No hay pausa. Como en aquella película titulada ‘Danzad, malditos’ en la que un grupo de gente necesitada se alistaba en una maratón de baile hasta reventar, para intentar obtener el premio en metálico. Esto es similar. Un torneo de pimpón que nunca acaba. Unas misteriosas instalaciones en varios puntos de Ucrania (Kiev, Dnipro y Lviv) en las que no está permitido el acceso del público. Solamente jugadores, presuntamente profesionales, que van desfilando por diferentes cubículos cada 15 minutos hasta completar unos 8 partidos al día.

Partido femenino de la Copa Setka. El escenario de paredes negras se llama 'África'

/ Youtube

Los jugadores no son conocidos. Si se acepta que son profesionales es porque lo asegura la organización. Técnicamente lo son; el hecho de que les paguen por jugar ya les convierte en profesionales. Más allá de eso, no hay más huellas en internet. Ni redes sociales, ni clubes de fans (como correspondería a las estrellas de un deporte), ni ranking internacional, ni nada parecido. Y aunque se presenta como un torneo internacional, todos sus participantes son de nacionalidad ucraniana. No caben jugadores de otros países.

El aspecto de los competidores se aleja, a menudo, del de los deportistas de élite. Hay jugadores que parecen tener más de 60 años y otros con muy baja condición física. En la interminable ronda de partidos diarios se intercalan algunos de buen nivel con otros indignos incluso para aficionados. Todos ellos juegan partidos casi sin descanso a lo largo de las 24 horas, convirtiéndose en una especie de 'proletarios' del tenis de mesa. En el marcador en vivo, sólo tres datos: el nombre de los participantes, el tanteo y las pulsaciones que registra el corazón de cada jugador en ese momento.

El escenario en el que juegan tampoco tiene mucho que ver con el de cualquier competición internacional importante. Es impersonal. No hay carteles con los nombres o los rostros de los participantes. Hay un decorado que cambia de color en cada cubículo y un letrero que dice ‘blue player’ y ‘red player’. Cada 15 minutos aproximadamente ocupan esas plazas diferentes jugadores, con camisetas que ni siquiera entrega la organización. Cada uno se hace con su camiseta azul o roja… y a participar.

A puerta cerrada

Lo que no hay nunca es público, que es la antítesis a lo que debería ser un torneo oficial al uso. Explican a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA desde la Real Federación Española de Tenis de Mesa que "en el circuito internacional siempre se ha jugado con público. Ahora la situación es distinta desde que llegó la pandemia. Pero hasta entonces, siempre se ha jugado para la gente. Recuerdo por ejemplo torneos importantes como el de Dusseldorf, que se llenaban".

Partido de la Copa Setka. Vitalii Vietrov, de azul, no parece estar en gran forma física.

/ Youtube

El circuito oficial cuenta con ligas y competiciones en todo el mundo y juegan profesionales de todas las nacionalidades. Nada que ver con la Setka, que además cuenta con el respaldo de la Federación Ucraniana de Tenis de Mesa (UTTF), pero en ningún caso con el de la Federación Internacional (ITTF). Esto convierte al torneo en un evento al margen de cualquier circuito oficial.

Las particularidades de la competición son interminables. Cada uno de esos cubículos tiene un nombre que coincide con localizaciones geográficas: África, Europa, América, Seúl, Pekín o Tokio, y cada día hay un campeón de la Copa Setka en cada enclave. El campeón de África, el campeón de Tokio… a pesar de que todos los partidos se disputan en una ubicación indeterminada en suelo ucraniano. Campeón o campeona, porque a diario se juega el torneo en sus modalidades masculina y femenina.

Desde la Real Federación rechazan referirse a este torneo, dado que se organiza y disputa fuera de España. Pero sí que confirman que "todas las características de esta copa son distintas a las competiciones del circuito internacional. Hay ligas y copas donde participan jugadores internacionales, con ranking demostrado. Hay gente viendo los partidos y se disputan a unas horas normales para el público. Esa copa de la que me hablas no tiene nada que ver con esto".

Prohibida en EEUU

La nómina de jugadores que tiene en plantilla la Copa Setka es casi infinita. En la página web constan 1.343 jugadores 'profesionales'. En España, por comparar, dice la Real Federación que sólo hay unas 50 personas, entre hombres y mujeres, que se dedican al tenis de mesa de forma profesional. Una diferencia abismal en un país que, además, no es especialmente prolífico produciendo talentos de esta modalidad.

De hecho, el primer ucraniano en el ranking mundial de jugadores de la ITTF (el oficial) está ubicado en la posición 64 y es un chino nacionalizado, de nombre Lei Kou, y que en ningún caso disputa la Copa Setka. Curiosamente, un puesto por delante suyo (el 63 en esa lista oficial) es Álvaro Robles, el representante español mejor clasificado. Es decir, Ucrania tiene a su mejor hombre con peor ranking que el mejor español, pero en términos absolutos acredita 26 veces más jugadores profesionales que nuestro país.

Solamente contando con una plantilla de jugadores/trabajadores tan vasta se puede disponer de un elenco de jugadores tan amplio cada día. Porque el torneo nunca para. Ese es otro de los hándicaps de esta competición: tan elevado número de jugadores en nómina hace que no todos reúnan el nivel suficiente para disputar un presunto torneo de élite. Esto se aprecia en los encuentros, que a menudo se asemejan más a una partida entre aficionados que a una prestigiosa copa. Pueden comparar en los siguientes vídeos. El primero es la Setka y el segundo un Mundial de verdad.

Esta dificultad en el control de la competición ha llevado a que algunos estados de Estados Unidos ya hayan baneado a la Copa Setka de la lista de apuestas permitidas en las casas que operan en su jurisdicción. El primer estado en prohibir la Copa Setka fue New Jersey mediante su comisión del juego, aunque después este precedente jurídico se unieron otros como Colorado o Indiana.

¡Apostad, malditos!

Esa es la clave de la Copa Setka: las apuestas. Una competición que nunca acaba, que no permite el acceso al público y que tiene un listado tan grande de participantes, solamente tiene una utilidad posible: la de servir de reclamo a los usuarios de las casas de apuestas deportivas, que es el sector con más músculo económico de todo el mundo de los deportes. "Esta copa es un torneo pensado por y para las apuestas deportivas".

Lo explica a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA Pau Sisternas, el especialista en tenis de Casasdeapuestas.com, que es uno de los principales portales españoles de asesoramiento de apuestas e información deportiva relacionada con el juego. Nos recuerda que la popularidad de esta extraña competición "empezó con la pandemia. No había competiciones deportivas para apostar y las casas de apuestas se volcaron en tres eventos diferentes: las ligas de fútbol de Bielorrusia y Nicaragua (fueron las únicas en todo el planeta que no pararon) y este torneo de tenis de mesa. Hay otros similares en Rusia, la TT Cup y la Liga Pro".

Final del Mundial del circuito oficial, con público. Las diferencias con la Setka son evidentes.

/ ITTF

Pau no entra a valorar la cuestión de los amaños, entendiendo que "las propias casas de apuestas tienen sus mecanismos para identificar posibles amaños. Recuerdo un Zaragoza-Girona de la Liga Smartbank en el que el empate beneficiaba a ambos equipos. Las casas retiraron ese partido de la oferta para evitar arreglos". Pero sí que considera que "la Copa Setka, al tratarse de un torneo masivo, que no para y cuyos jugadores no son famosos, este tipo de control se hará mucho más difícil".

El modelo de negocio es sencillo: la Copa Setka solamente genera dinero a través de la venta de los derechos de retransmisión a las casas de apuestas de todo el mundo. De hecho, el kit de prensa que se halla en la página web del torneo no da información deportiva ni institucional de ningún tipo. Lo que sí hace es invitar al visitante a unirse al grupo de empresas que patrocinan la competición. La práctica mayoría de estos partners son casas de apuestas.

Esta es su principal vía de financiación; la que paga las nóminas a estos proletarios del tenis de mesa. Las casas de apuestas pagan pero, a cambio, obtienen un evento de gran valor. No en lo deportivo, sino en lo que a visibilidad se refiere: tener una competición deportiva activa durante las 24 horas del día supone que apostadores compulsivos se dejen ahí su dinero.

¿Quién hay detrás?

La información que proporciona la Copa Setka en su página web es muy limitada. EL PERIÓDICO DE ESPAÑA se ha puesto en contacto con la organización para conocer la motivación o los emolumentos de los jugadores. Contestaron en un primer momento para confirmar la recepción del mail y asegurar que se pondría en contacto con nosotros la persona idónea para atendernos. Nunca más nos respondieron. Similar éxito hemos obtenido al contactar con las casas de apuestas españolas que ofertan dicho torneo: ni siquiera hemos obtenido un acuse de recibo del correo.

En la web, no obstante, sí que figuran los principales promotores de esta competición. Los más significativos son Proman Media y Segodnya. El primer sponsor es un gigante de la extracción y comercialización de gas en todo el mundo. El segundo es un periódico radicado en Ucrania, propiedad del polémico Rynat Akhmetov, el hombre más rico de Ucrania y presidente del club de fútbol Shaktar Donetsk. Un magnate que llegó a estar entre los 300 más ricos del mundo, acreditando una fortuna de 12.000 millones de dólares.

La figura de Akhmetov siempre ha suscitado controversia. En un contexto de guerra, ha sido acusado de haber apoyado a ambos bandos. Era uno de los hombres de confianza del presidente depuesto Viktor Yanukovich, pero conserva buenos vínculos con Rusia. Tiene la entrada vetada a Estados Unidos, pero frecuenta con asiduidad la embajada norteamericana en Kiev. Además, se le vinculó a la figura de Donald Trump durante las últimas elecciones. Siempre ha vivido en el filo de la navaja y en torno a su figura se han completado varias investigaciones judiciales por supuesta corrupción, pero nunca ha llegado a ser condenado.

No deja de crecer

El motivo por el que varios estados norteamericanos han baneado este torneo es porque encontraron indicios de que algunos de los partidos podrían estar amañados. Citaban incluso a 6 de los jugadores de este torneo como posibles autores de los amaños. Liliia Zaitseva, Ivan Gaysin, Karen Dzhanibekyan, Eduard Panichev, Anastasia Efimova y Gleb Zotov. Jugadores mediocres que han pasado sin pena ni gloria por el mundo del tenis de mesa y cuya única referencia en la red está relacionada con estos presuntos delitos.

Sin embargo, ni la ITTF (la Federación Internacional de tenis de mesa, la oficial), ni los respectivos organismos reguladores nacionales del juego (más allá de los citados de Estados Unidos) hacen por poner fin a este oscuro torneo. Desde la federación explicaron a Forbes que "estos eventos no tienen ningún tipo de relación con la ITTF. Como no conocemos nada de sus actividades, no estamos en disposición de decir nada", sentenciaron.

EL PERIÓDICO DE ESPAÑA se ha puesto en contacto con la Dirección Nacional de Ordenación del Juego en España, dependiente del Ministerio de Consumo que lidera Alberto Garzón. Su director no nos ha atendido. Su gabinete ha explicado que:  "Consumo no regula torneos de este tipo, sólo las apuestas que podrían llevar aparejadas, que no es el caso concreto de este torneo que planteas. Para que Consumo pudiera actuar, debería haber una denuncia sobre manipulación/apaño de esas apuestas".

Y como no hay denuncias, la Copa Setka sigue. Sigue y no para. Cada vez más casas de apuestas ofertan esta competición de jugadores semiprofesionales que juegan al tenis de mesa por horas, igual que podrían estar poniendo ladrillos en una obra. Ucrania es uno de los países más pobres de Europa y los sueldos, que no han sido revelados por la organización, se antojan irrisorios. La Copa Setka, por su parte, no deja de crecer. Ha abierto un pabellón nuevo en la ciudad de Lviv con capacidad para más de 500 jugadores y hay planes de seguir expandiéndose. Una distopía futurista que discurre en un país en guerra como es Ucrania en la actualidad. Allí hay unos zulos en los que, ajenos a todo, cientos de proletarios del tenis de mesa no dejan de jugar durante las 24 horas.

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