Estafas

La mística que simulaba ser abogada

La maestra de un centro espiritual de productos esotéricos en València acumula cuatro condenas firmes por estafa, la última de ellas de un año y nueve meses de prisión por fingir ser letrada y falsificar una sentencia del Tribunal Supremo

La mística que simulaba ser abogada
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Ignacio Cabanes

Desde capacidades curativas como sanar el cáncer hasta conseguir cuantiosas indemnizaciones para sus supuestos clientes en sentencias favorables inexistentes. Las promesas de esta experta en el arte del engaño, una valenciana de 37 años que regentaba un centro espiritual en València y que fingía ejercer de abogada, la han llevado finalmente a prisión y a acumular hasta cuatro condenas firmes por estafa y otras nueve causas pendientes por delitos similares.

La última de estas condenas, dictada por la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia, impone a esta maestra de terapias alternativas y vendedora de productos esotéricos una pena de un año y nueve meses de prisión por un delito de falsedad en documento oficial en concurso medial con un delito de estafa agravada, tras reconocer la acusada que fingiendo ser letrada en ejercicio de la profesión llegó incluso a falsificar una sentencia del Tribunal Supremo con el fin de que su víctima le ingresara en una cuenta 52.000 euros en concepto de tasas judiciales.

En este caso la denunciante no llegó a efectuar el pago al notificarle el banco que dicha cuenta a la que iba a transferir el dinero no era del Tribunal Supremo ni de ningún órgano judicial, como le había hecho creer la ahora condenada, sino de un particular. Eso sí, previamente la víctima ya le había realizado dos pagos a esta estafadora reincidente en concepto de tasas por un importe que ascendía a los 5.882 euros.

La otra acusada, defendida también por el letrado Vicente Monzó, y condenada a solo seis meses de cárcel. / I. CABANES

Según ha considerado probado la sentencia, Fátima L. P, actuó de común acuerdo junto a una amiga, también condenada a seis meses de cárcel, y a su pareja sentimental, quien no ha podido ser juzgado al estar en paradero desconocido y sobre el que pesa una orden de búsqueda y detención.

Los tres presuntos estafadores conocieron a la denunciante a principios de 2019 cuando ésta acudía junto a sus hijas al local que regentaba la pareja en la calle Juan Llorens de València, dedicado a la venta de productos naturales y esotéricos, y en el que se impartían diversos cursos sobre relajación, tarot, reflexología, naturoterapia, y otras terapias alternativas.

El centro espiritual de terapias alternativas que regentaba la condenada junto a su pareja en València. / I. CABANES

Así, aprovechándose de las circunstancias laborales y personales de su víctima, le hicieron creer que Fátima era abogada y que podía encargarse de los procedimientos judiciales que ésta tenía pendientes, como víctima de una supuesta negligencia médica y para presentar un recurso de apelación ante el Tribunal Supremo.

Pese a que "ni es abogada ni está colegiada como tal en ningún colegio de abogados de España", según remarca el fallo, los acusados simularon tener un despacho de abogados y convencieron a la mujer para que ordenara el archivo del procedimiento civil y la falsa letrada iniciara así un procedimiento penal contra un cirujano por estafa.

Antes de hacerse cargo tanto de este supuesto proceso penal —que nunca llegó obviamente a iniciarse— y del recurso ante el TS del segundo proceso que ya había desestimado la Audiencia de Barcelona, la falsa abogada solicitó a su ingenua víctima el pago de ciertas cantidades de dinero a las que denominó "tasas", en concepto de perito, tasa de procedimiento penal por negligencia, por estafa, responsabilidad civil o fondo de procurador. El número de cuenta bancaria, donde la estafada realizó los pagos acordados, pertenece a la segunda condenada, quien actuaba como colaboradora a sabiendas del engaño.

En mayo de 2019 le instó a realizar un segundo pago de 2.643 euros por una supuesta "tasa por incremento procesal". "Por un lado me alegro porque percibirás más, pero por otro me sabe mal", "el tribunal devolverá con intereses lo acordado", le mentía descaradamente a su víctima.

Pero lo mejor estaba por llegar. Tras argumentar supuestos retrasos en el proceso o suspensiones porque la letrada de la parte contraria no había podido asistir, le dieron fecha para una vista oral en el Tribunal Supremo. Hasta allí que fue la afectada, aunque una vez en Madrid le dijeron que solo podía pasar su abogada. Tras esperar durante horas a las puertas del TS, la falsa letrada le aseguró que había ganado el juicio y que le iban a indemnizar con entre 600.000 y 800.000 euros. Pero antes de recibir el dinero debía hacer un último pago por otra supuesta tasa de 52.000 euros. Para dotar de credibilidad el engaño le entregó un documento que simulaba ser una sentencia del Tribunal Supremo, con datos reales del procedimiento y los nombres de los magistrados.

La valenciana decía tener poderes e incluso hacía creer a sus víctimas que era capaz de sanar el cáncer

La fiscalía le solicitaba seis años de prisión por estos hechos, pero tras el acuerdo de conformidad alcanzado por el letrado penalista Vicente Monzó, la pena se le ha quedado en un año y nueve meses de cárcel y el pago de 810 euros de multa. Además deberá indemnizar a su víctima con 5.882 euros y 6.000 por los daños y perjuicios causados.

Como le indicó el presidente del tribunal, dada su reincidencia y los hechos por los que estaba acusada —entre ellos falsificar un documento oficial como es una sentencia del Tribunal Supremo— el acuerdo alcanzado por su letrado era toda una ganga, como las que ella ofrecía a sus supuestos clientes.

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