ALIMENTOS Y SUPLEMENTOS

La venta de los probióticos se dispara, pero los médicos alertan de que "todos no sirven para todo"

Según los sanitarios, estos productos son como los medicamentos: hay que elegir el adecuado según la dolencia y no es aconsejable que los tomen, en forma de suplemento, las personas sanas

Los probióticos mejoran el sistema inmune y ayudan a prevenir resfriados.

Los probióticos mejoran el sistema inmune y ayudan a prevenir resfriados.

Patricia Martín

Patricia Martín

A medida que la ciencia ha ido demostrando que la microbiota –los billones de bacterias, virus y hongos que viven en el cuerpo humano, sobre todo en el intestino– es beneficiosa y ayuda a hacer la digestión y es clave en el sistema inmune, los probióticos han ido ganando popularidad. Probiótico es aquel alimento, suplemento o medicamento que contiene microorganismos vivos y que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confiere un beneficio para la salud.

Podría decirse que los probióticos están de moda, teniendo en cuenta que los españoles gastaron 75 millones de euros en estos productos en 2022 y no es un hecho aislado. El sector europeo de probióticos tenía un valor estimado en 2022 de 9.400 millones de euros, un 9% más que en 2018.

Los españoles gastaron 75 millones de euros en estos productos en 2022: el sector europeo ascendía a 9.400 millones, un 9% más que en 2018

Uno de los motivos que explican el auge e interés en los probióticos –ya sea en forma de alimento, suplemento o medicamento– es que diversos estudios muestran que podrían ser útiles en multitud de trastornos y enfermedades, como problemas digestivos, infecciones adquiridas en hospitales, cáncer, pancreatitis o autismo, aunque la evidencia científica no siempre es lo suficientemente sólida.

Hay división de opiniones en el colectivo médico sobre recomendar o no la toma de probióticos, debido a que los estudios científicos no siempre tienen una evidencia sólida

Según la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos (ISAPP), sirven para la producción de ácido, la regulación del tránsito intestinal, la normalización de la microbiota perturbada, el aumento del recambio de las células epiteliales intestinales y la exclusión de patógenos. Además, no se ha demostrado que tengan efectos secundarios importantes.

No son universales

Pero cuidado, no todos los probióticos sirven para todo, no son el santo grial. Según advierten los especialistas, no son universales, sino que cada producto contiene una cepa o microorganismo concreto que sirve para una función determinada.

"Sucede igual que con los medicamentos; si me duele la cabeza, necesito ‘x’, no vale cualquier pastilla"

Miodrag Borges

— Creador de la web ‘microbiotadesdecero’

“Sucede igual que con los medicamentos; si me duele la cabeza, necesito ‘x’, no me vale cualquier pastilla: es lo mismo que se está intentando replicar en la probioterapia, porque el abanico microbiano es muy extenso, por eso siempre aconsejaría asesorarse con un profesional”, indica Miodrag Borges, creador de la web ‘microbiotadesdecero’.

A su vez, el farmacéutico y dietista-nutricionista Andreu Prados aconseja que se “lea el nombre y apellido del producto, es decir, el género, especie y cepa que contiene, si los microorganismos están vivos o no, y se busque si hay estudios que demuestran que esa cepa en concreto tiene los efectos beneficiosos que buscamos”.

El especialista alerta de que, como estrategia de márketing, las farmacéuticas suelen incluir multitud de cepas en un mismo suplemento, “pero eso no quiere decir que sobre todas haya estudios, en humanos, que demuestren su utilidad”. Y añade que como sucede con otros productos, es más fiable comprarlos en la farmacia que por internet, “donde se venden muchos que no sirven”.

Los probióticos son útiles para la producción de ácido, la regulación del tránsito intestinal, la normalización de la microbiota perturbada, el aumento del recambio de las células epiteliales intestinales y la exclusión de patógenos

La microbiota es tan extensa -se calcula que hay 100 billones de ‘bichitos’ que viven en el intestino, la piel y los distintos orificios del cuerpo- que los estudios sobre probióticos son muy variados y heterogéneos, tanto sobre las especies, las dosis o las enfermedades. Y, generalmente, están realizados con pocos pacientes, por lo que los resultados son difíciles de interpretar. “Por eso, muchos médicos no creen en su utilidad”, apunta Javier Santos, jefe clínico de gastroenterología del Vall d’Hebron y miembro de CIBERehd, quien apunta que hay que diseñar mejor los estudios científicos.

Hay, por tanto, división de opiniones médicas, porque especialistas en nutrición y aparato digestivo, ginecólogos, oncólogos, dermatólogos y pediatras, entre otros, sí que suelen prescribir probióticos.

Alimentos

En cualquier caso, en términos generales, los especialistas no aconsejan tomar probióticos en forma de suplemento a las personas sanas y, en el caso de los enfermos, siempre bajo consejo médico.

En cuanto a los alimentos con probióticos, los más fiables son el yogurt (que puede ayudar a mejorar la digestión de la lactosa en personas con dificultades) y algunos tipos de kéfir (también útiles para absorber la lactosa y ayudar a erradicar la bacteria del estómago ‘Helicobacter pylori’). Estos alimentos fermentados sí que son recomendables para incluirlos en la dieta, aunque no se tenga ninguna enfermedad. “Siempre va a ser algo positivo”, apunta Miodrag Borges.

Otros alimentos sometidos a procesos de fabricación que destruyen las bacterias (como el pan, el vino, los encurtidos o el chocolate), así como cremas y productos de cosmética, “no se pueden considerar probióticos a pesar de que la publicidad y el márketing haga creer lo contrario”, advierte Prados.