MEDICINA DE LABORATORIO

El futuro del covid persistente: un test para diagnosticar la enfermedad

  • Más de 13 millones de españoles se han contagiado de coronavirus y se estima que el 10% sufren covid persistente, una enfermedad de la que se habla estos días en el XVI Congreso Nacional del Laboratorio Clínico que se celebra en Málaga

  • La condición post-covid necesita un diagnóstico de exclusión; en Estados Unidos existe un test de laboratorio para diagnosticar la enfermedad que, en Europa, podría ser realidad cuando se conozca bien la dolencia

Se estima que un 10% de los infectados tienen covid persistente.

Se estima que un 10% de los infectados tienen covid persistente.

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Más de 13 millones de españoles se han contagiado de coronavirus y se estima que, el 10%, sufren covid persistente. Es uno de los temas que se aborda, desde este miércoles, en el XVI Congreso Nacional del Laboratorio Clínico que se celebra en Málaga. Precisamente el long covid será uno de los temas estrella del encuentro. Porque, como explica a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA el doctor Luis García de Guadiana Romualdo, uno de los responsables del Comité Científico del Congreso, hay aspectos que siguen generando polémica como incluir como criterio para definir esta dolencia la demostración de un diagnóstico previo de infección aguda, cuando a veces hay pacientes que han desarrollado estos síntomas pasando la enfermedad de forma leve o, incluso, asintomática. "Tenemos muchísimas incógnitas todavía", explica el especialista. Una de las principales dificultades es, por ejemplo, diagnosticar la enfermedad. En España no existe todavía ninguna prueba capaz de detectarla pero, en un futuro, podría ser una posibilidad.

El doctor García de Guadiana Romualdo es, también, miembro de la Comisión de Magnitudes Biológicas relacionadas con la Urgencia Médica de la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEQC ML). La condición post-covid es un reto para todos, señala. El objetivo del simposio que él mismo modera mañana, en el marco del Congreso -que se celebra hasta el 21 de octubre y reúne, en Málaga, a 1.300 expertos nacionales e internacionales- es dar a conocer esta nueva condición, diferenciando claramente entre las secuelas asociadas a la infección grave -por ejemplo, de quien pasó por la UCI- y el covid persistente, matiza. Además, hablarán del rol de la medicina de laboratorio en el diagnóstico y el manejo de la dolencia.

Decir que el long covid sólo lo desarrollan pacientes que han estado graves -ingresados o en la UCI- supone dejar fuera a un elevado número de pacientes sin diagnóstico de laboratorio.

El especialista indica que son todavía muchas las incógnitas en torno a esta nueva enfermedad. Sí se ha demostrado, señala, que puede afectar por igual a quienes han pasado una infección aguda que a quienes lo han vivido de forma más leve. Señala que decir que el long covid sólo lo desarrollan pacientes que hayan estado graves -ingresados o en la UCI- supone dejar fuera a un elevado número de pacientes sin diagnóstico de laboratorio, especialmente durante la primera ola, cuando apenas se hacían PCR o test de antígenos.

UCI de un hospital.

/ EPE

La SEQC ML es una de las sociedades científicas que forman parte de Red Española de Investigación en COVID persistente (REiCOP), que recientemente ha adquirido entidad jurídica. Su representante insiste en que "aunque hay muchos datos recogidos", todavía no existe una evidencia científica suficiente para saber qué factores predisponen a padecer covid persistente. "Las incógnitas son todas. Falta una definición de consenso a nivel mundial; dos, no se conocen todavía los factores predictivos; tres, desconocemos la fisiopatología -el análisis de las enfermedades que tienen lugar en los seres vivos mientras estos realizan sus funciones vitales o, lo que es lo mismo, la 'historia de la enfermedad'- del covid persistente. Se han dado varias hipótesis de permanencia del virus en los tejidos, pero en la actualidad no existe evidencia", explica.

Tratar la enfermedad

Y si no se conoce su fisiopatología, añade el médico, "todavía no se puede tratar la enfermedad". Es fundamental, especifica, para encontrar dianas terapéuticas que no existen en la actualidad. En el caso de la medicina de laboratorio debe ser capaz, desde el punto de vista asistencial, de proporcionar herramientas para el diagnóstico y manejo de este tipo de paciente y, desde el punto de vista de la investigación, contribuir a encontrar nuevos biomarcadores que permitan detectarlo mejor, apunta García de Guadiana.

Cuando se conozca la fisiopatología de la enfermedad y los marcadores que están incrementados en los pacientes, podría ser posible un test para detectar la dolencia.

Para el médico la condición post-covid necesita un diagnóstico básicamente de exclusión. En este apartado, precisa que en estos momentos no existe ninguna prueba o test de laboratorio para diagnosticar la enfermedad. ¿Puede ser una posibilidad en un futuro cercano? El doctor Luis García de Guadiana admite que es un tema que se ha puesto sobre la mesa y que la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) ha aprobado una prueba similar para el diagnóstico de esa dolencia: "Aquí no hay nada similar. Pero cuando se conozca la fisiopatología de la enfermedad y los marcadores que están incrementados en ese tipo de pacientes, podría ser. Hasta entonces, será complicado".

El papel de los biomarcadores

Para identificar la enfermedad, es imprescindible descartar, por ejemplo, secuelas de la infección por SARS-CoV2 o de los tratamientos e intervenciones médicas. En ese sentido, la medicina de laboratorio será determinante, por ejemplo, para descubrir biomarcadores que expliquen esa fisiopatología. "Mucho se va a explicar a través del endotelio vascular (un órgano responsable de regular el flujo sanguíneo y la coagulación). En covid persistente hay biomarcadores del endotelio que están aumentados con respecto al grupo de control. Por ahí van a ir los tiros".

En mayo de 2020, se empezaron a describir los primeros casos de pacientes que habían pasado una infección y que persistían con síntomas meses después.

García de Guadiana recuerda como, en mayo de 2020, se empezaron a describir los primeros casos de pacientes que habían pasado una infección por SARS-CoV2 y que persistían con síntomas meses después. Desde esa fecha, hasta la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 6 de octubre de 2021, fueron varios los intentos que se han realizado para consensuar una definición. Pese a todo ello, explica el médico, continúa un cierto conflicto en su denominación y definición. Lo achaca a múltiples factores: ausencia de pruebas diagnósticas del contagio, independencia de la gravedad de la fase aguda -que incluso puede ser asintomática-, ausencia de una prueba objetiva que identifique al paciente con covid persistente o los diferentes perfiles de pacientes, señala este especialista del Servicio de Análisis Clínicos del Hospital Universitario Santa Lucía (Cartagena, Murcia).

Un sanitario prepara una vacuna contra el coronavirus.

/ EPE

En cuanto al perfil de los pacientes, el doctor apunta a mujeres adultas y sin comorbilidades que, en el 50% de los casos, tienen edades comprendidas entre los 36 y 50 años. Estos pacientes sufren una afectación multiorgánica a través de la expresión de más de 200 síntomas diferentes. Los más prevalentes, asegura, son los generales (95,9 % astenia); seguidos de los neurológicos (86,5 % cefalea, 80,3% 'niebla mental' y 78,2%, déficit de atención); psicológicos/emocionales (86,2 %, bajo estado de ánimo); del aparato locomotor (82,8 % mialgias); respiratorios (79,3 %, disnea); digestivos (70,8 %, diarrea) o cardiovasculares (69,9 %, palpitaciones).

La influencia de las vacunas

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Además, añaden los médicos, la posible influencia en la aparición de la enfermedad de variables como la vacunación o el tipo de variante de SARS-CoV-2 es aún poco conocida. Sí que existen indicios de una menor incidencia y repercusión funcional de long covid en las últimas olas de la pandemia (especialmente a partir de la cuarta), en la que podrían influir tanto el tipo de cepa como sobre todo el estado inmunitario de los afectados.

En población general, distintos registros poblacionales en Reino Unido apuntan a que las personas vacunadas que se infectan posteriormente son menos propensas a reportar síntomas y con menor repercusión funcional que las personas no vacunadas, con una reducción de hasta el 41%, y esto se suma al propio beneficio de la vacunación en la prevención de la infección a partir de la cual se puede desarrollar covid persistente.