BIOGRAFÍA POLÍTICA

Olona desvela cómo Abascal le "robó" Vox a Vidal Quadras y boicoteó su campaña a las europeas

La excandidata andaluza hace “una autopsia de su cadáver político” en un libro que concluye que Abascal es “esclavo” de “los intereses de gente infinitamente más poderosa que él”

Santiago Abascal y Macarena Olona

Santiago Abascal y Macarena Olona / EFE

La exportavoz de Vox en el Congreso de los Diputados, Macarena Olona, va con todo en su flamante libro. “Soy Macarena. Mi vida, mis ideas, mi camino”, publicado por La Esfera de los Libros, es un repaso a su trayectoria política y no deja títere con cabeza en el que fue su partido durante dos legislaturas. “En esta vida hay que ir con la verdad por delante”, escribe como nueva máxima vital.

Olona repasa en este libro todas las interioridades de Vox e incluso se remonta al origen, a cómo “Santiago Abascal y Javier Ortega Smith habían acuchillado a Vidal-Quadras por la espalda para robarle el partido”. La exportavoz en el Congreso asegura que Abascal fue a pedir ayuda al fundador de Vox y expresidente del PP en Cataluña cuando abandonó las filas populares, lo que ocurrió en noviembre de 2013, y “este le puso un sueldo de 6.000 euros mensuales y le hizo secretario general de ese primer Vox”. Así narra que la entonces secretaria de Vidal-Quadras, Lidia Bedman, hoy esposa de Abascal, “le filtró información sensible que ayudó a Ortega y a Santi para ir poco a poco tejiendo su traición”. Sostiene que lo que hicieron fue “boicotear” su campaña de las europeas y crearon, provincia a provincia, “el caldo de cultivo” para echarlo cuando el político catalán se quedó fuera del Parlamento europeo, donde fue diputado desde 1999 hasta 2014.

"Un esclavo del poder"

“Así actúan los profesionales de la política, los que llevan mamando de las ubres de los partidos desde que eran pibes”, concluye Olona. Abascal fue designado presidente de Vox en septiembre de 2014. Meses más tarde (febrero de 2015), Vidal-Quadras solicitó su baja como militante. Abascal ya le había pedido públicamente que abandonase el partido tras apostar el exlíder catalán por acercar Vox a Cs y UpyD.

Olona asegura que vivió años “secuestrada emocionalmente” por “Santi”, a quien asegura haber profesado una lealtad inquebrantable y al que acaba despidiendo despojándolo del diminutivo para acabar llamándolo “Santiago Abascal, político de cuna, militante de Nuevas Generaciones del PP, cachorro de Esperanza Aguirre, secretario de Vox, Bruto de Vidal-Quadras, director de orquesta de las almas de Vox, juguete en manos de las tinieblas que empiezan en (Julio) Ariza y que acaban no sé si en el Yunque, en Miami o en Irán”, relata en el libro. “Santiago es esclavo del poder”, concluye, y “de intereses de gente infinitamente más poderosa que él”.

"El ala ultra"

Originariamente, el libro iba a ser una entrevista larga comandada por Kiko Méndez-Monasterio, y así comenzó a redactarse durante la campaña de las andaluzas en las que Olona fue candidata paracaidista por Granada. La narración de aquella campaña y sus días posteriores, tras la salida de Olona, dan buena cuenta de las diferencias internas en el partido y de lo difícil que fue aquel camino, que acabó por minar su salud. Ella narra cómo rinde cuentas al propio Méndez-Monasterio y Gabriel Ariza, hijo de Julio Ariza, presidente del grupo Intereconomía, ambos ligados en Tizona Comunicación, la agencia de comunicación que Olona señala como “cerebro” de Vox en los últimos dos años. El “chiringuitazo”, como ella escribe.

Si tras sus diversas entrevistas e intervenciones públicas quedaba algo por destapar, sale en el libro, aunque Olona es una hábil abogada del Estado y sabe perfectamente hasta dónde puede contar y cuánto puede destapar sin perder una querella. Asegura que ha hablado con mucha gente, ha tirado de muchos hilos y tiene muchas gargantas profundas con las que ha contrastado muchas impresiones que le quedaron grabadas durante su etapa “de lealtad” al partido.

Está convencida de que esa demanda no llegará porque entonces podría pedir papeles a los que no ha tenido acceso. Como el famoso modelo tributario 347 de la Fundación Disenso, adscrita a Vox, o de la empresa privada Tizona, donde se puede analizar el apartado “otros gastos”, que ella denomina como “la cuenta de putas y varios”. “¿Son los 7 millones (destinados desde Vox) a Disenso un relato de ciencia ficción? ¿Lo son los 2,7 en el apartado de “otros gastos” de Tizona? Cuando quiera la cuadrilla del Clan Intereconomía nos vemos en los tribunales. Visten el silencio de indiferencia, pero en realidad es miedo”, sostiene Olona.

Su amigo Iván

La exportavoz de Vox habla especialmente bien de uno de sus excompañeros, Iván Espinosa de los Monteros, con quien formó dupla en el Congreso y que ahora está también fuera de su cargo. A ambos, Abascal dejó de cogerles el teléfono ante el ascenso de lo que Olona define como “el ala ultra”. El actual diputado Ignacio de Hoces, hoy vicesecretario nacional de Institucional y entonces asesor parlamentario, es denominado como “el caballo de Troya” que utilizan para hacerse con el control del grupo del Congreso. Olona sitúa en el núcleo duro a Abascal, Kiko Méndez-Monasterio, Gabriel Ariza, Enrique Cabanas y el propio Hoces.

En ese ascenso ganan también Jorge Buxadé e Ignacio Garriga, a quienes su excompañera considera “hombres de paja”. Para ella Abascal es “el director de orquesta”, protegido por Cabanas y el diputado por Guadalajara Ángel López Maraver, director de gabinete y sombra de Abascal. “No obstante, la cúspide del poder con la que yo he tenido contacto es Julio Ariza”, relata Olona en su libro, a partir de ahí, dice, “la niebla es cada vez más espesa” y “tras él no se ve nada”. “Lo que haya tras su figura lo desconozco”, mostrándose convencida de que es él quien “dicta” al oído de Abascal.

Su mes negro de diputada andaluza

De su etapa andaluza, el libro relata todas las interioridades de su campaña y los días negros de diputada andaluza, apenas un mes, cuando vio con claridad que había quedado arrinconada y traicionada en todas las promesas que había recibido desde Bambú, donde está situada la sede de Vox en Madrid.

Asegura que tras la noche electoral, donde Vox pasó de 12 a 14 diputados pero acabó convertida en una fuerza irrelevante por la mayoría absoluta del PP, una de las llamadas “más cariñosa” que recibió fue la del presidente andaluz, Juanma Moreno. También relata un almuerzo en Madrid con Elías Bendodo, hoy coordinador general del PP, y Kiko Méndez-Monasterio para negociar la renovación de la Radio Televisión Andaluza (RTVA) tras las últimas elecciones. Según Olona, Bendodo recriminó al asesor de Vox que el partido hubiera “exigido una partida para el entramado” de Julio Ariza, presidente del Grupo Intereconomía, como pago para aprobar el Presupuesto andaluz de 2019. A partir de ahí, cuenta, fue apartada de cualquier interlocución. Quedaban días para que Olona abandonara el Parlamento andaluz, se diera de baja en el partido y empezara una nueva vida.