Falta la fecha del viaje del jefe del Ejecutivo

Sánchez habla con Mohamed VI para "consolidar" su giro sobre el Sáhara

El rey marroquí llama al presidente para agradecerle su carta del 14 de marzo e invitarle a una visita inminente a Rabat, "en los próximos días" | Albares cancela su viaje a Rabat, previsto para este viernes, e irá con Sánchez para cuando se programe finalmente el desplazamiento

Sánchez habla con Mohamed VI para "consolidar" su giro sobre el Sáhara
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Casi dos semanas después de que trascendiera la carta que Pedro Sánchez había enviado al rey Mohamed VI, con la que se ponía fin a la crisis de meses entre los dos países, ambos conversaron telefónicamente. Otro paso más en la normalización de relaciones, que funciona como prólogo de la visita que este viernes comienza en Rabat el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y del viaje oficial que emprenda el propio presidente a la capital marroquí después del Ramadán. El Gobierno quiere "consolidar la nueva etapa", la que se abrió después de que el líder socialista decidiera respaldar sin ambages la propuesta autonomista sobre el Sáhara que el reino alauí presentó en 2007.  La llamada de este jueves supuso la cancelación del viaje que el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, iba a emprender este mismo viernes a Rabat, para preparar la hoja de ruta con su homólogo. Esa reunión entre los dos jefes de la diplomacia se pospone, porque Sánchez y Mohamed VI acordaron que se haga cuando viaje el presidente del Gobierno al reino alauí, visita que se hará "en los próximos días".

El propio Sánchez daba cuenta de su conversación telefónica con Mohamed VI en un mensaje desde su cuenta de Twitter pocos minutos después de las cinco de la tarde de este jueves. Ambos hablaron sobre las "relaciones entre España y Marruecos". "Lanzamos una hoja de ruta que consolida la nueva etapa entre dos países vecinos, socios estratégicos, basada en la transparencia, el respeto mutuo y el cumplimiento de los acuerdos", escribió.

El presidente informó al rey Felipe VI de los "detalles" de la conversación, según informó posteriormente la Moncloa en un comunicado. En la nota, coincidente con el escrito del Gabinete real marroquí, también se agregó que Mohamed VI invitó a Sánchez a realizar una visita a Rabat "en los próximos días" para "poner en marcha la hoja de ruta que consolida esa nueva relación". La invitación, precisó Exteriores, "incluye también la presencia" de Albares en la delegación española y, "por este motivo, han acordado que la reunión prevista para mañana [viernes 1 de abril] en Rabat" entre los dos ministros de Exteriores "se realice en el marco de esta próxima visita del presidente del Gobierno".

Ni la Moncloa, ni Exteriores, ni Rabat aportan muchos más detalles del porqué de la cancelación del viaje del ministro muy pocas horas de que aterrizase en la capital marroquí. De hecho, varios periodistas que iban a cubrir la jornada del trabajo ya habían llegado a la ciudad. Fuentes diplomáticas indicaban a este diario que, dado que fue el rey Mohamed VI el que hizo la llamada para agradecer la carta del 14 de marzo y dado que fue él el que formalizó su invitación al presidente para una visita inminente, "no tenía sentido" el viaje de Albares, que precisamente iba a preparar ese viaje del líder socialista, aunque también tenía por perfilar la nueva hoja de ruta con su homólogo, Nasser Burita.

"Altísimo agradecimiento"

El comunicado del Gabinete real alauí publicado este jueves recalca que, durante su conversación con Sánchez, Mohamed VI le reiteró su "altísimo agradecimiento" por la carta que le mandó el 14 de marzo, y que Marruecos hizo pública parcialmente el viernes 18. Ese escrito, prosigue la nota, es "conforme" al espíritu del discurso del rey alauí del pasado 20 de agosto, cuando llamaba a inaugurar "una etapa inédita en las relaciones entre los dos países". A partir de ahora, las relaciones entre Madrid y Rabat se inscriben en "una nueva etapa, cimentada en el respeto mutuo, la confianza recíproca, la consulta permanente y la cooperación franca y leal". No hace referencia Marruecos, como ya sucediera el 18 de marzo, a la cuestión de la integridad territorial, al blindaje de Ceuta y Melilla y de las aguas de Canarias.

"En este contexto, los distintos ministros y funcionarios de los dos países están llamados a implementar acciones concretas en el marco de una ambiciosa hoja de ruta que abarque todas las áreas de la relación, integrando todos los temas de interés común", destaca el comunicado marroquí. La nota de la Moncloa, por su parte, incide en la condición de Marruecos como "país vecino y amigo", como "socio estratégico indispensable para España y para la UE", y remacha que España "asume las relaciones" con Rabat como "asunto de Estado".

El presidente, así, manifestó su voluntad "de renovar y profundizar la relación privilegiada entre España y Marruecos, con un espíritu de estrecha cooperación para afrontar juntos los desafíos comunes y garantizar la estabilidad e integridad territorial de España y la prosperidad de ambos países". Integridad territorial (o sea, blindaje de Ceuta y Melilla y de las aguas de Canarias) que Rabat no cita en su comunicado de este jueves, como tampoco hiciera el 18 de marzo.

La llamada de Mohamed VI a Sánchez se produce un día después de que este diera cuentas en el Congreso del viraje sobre el Sáhara. No se trata de un "giro ni un volantazo", sino "un paso más", la "profundización" de la postura que, a su juicio, ya estaba manteniendo España, ya que la propuesta autonomista para la excolonia española había sido saludada por los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, es conforme a la legalidad internacional y servirá para resolver un conflicto enquistado durante casi 50 años buscando una salida que sea "mutuamente aceptable" para las partes. El presidente, como había hecho Albares, defendió que su planteamiento entra dentro de la marco de la ONU y de las resoluciones del Consejo de Seguridad, y supone alinearse con Estados Unidos, Francia y Alemania. En su carta a Mohamed VI del 14 de marzo, Sánchez definía la propuesta autonomista como "la base más seria, creíble y realista" para la resolución del diferendo sobre el Sáhara. El líder socialista tropezó con el muro total de la Cámara baja, desde sus socios de Unidas Podemos y sus aliados habituales hasta la derecha de PP, Cs y Vox.

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