IZQUIERDA

El efecto colateral de la ‘crisis Garzón’: las facciones de Unidas Podemos ensayan una nueva fase de convivencia

Los distintos equipos de Podemos e Izquierda Unida han tendido puentes para defender al ministro de Consumo, provocando una coordinación inédita en la coalición morada

Ione Belarra, Irene Montero y Alberto Garzón, en el Congreso a mediados de diciembre.

Ione Belarra, Irene Montero y Alberto Garzón, en el Congreso a mediados de diciembre. / EFE

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La polémica de Alberto Garzón ha terminado por cohesionar a los distintos partidos que conforman Unidas Podemos. El ministro de Consumo comenzó el año cuesta arriba, con críticas feroces por sus declaraciones sobre la ganadería en The Guardian, pero lo que amenazaba con convertirse en un nuevo lastre para el líder de IU ha terminado por engrasar el funcionamiento del espacio confederal. Una relación que sale fortalecida entre las fuerzas del espacio confederal y que ayudará a afrontar la nueva fase de convivencia que se abrirá con la futura candidatura de Yolanda Díaz.

El desenlace ha sido del todo inesperado entre los morados tras la crisis abierta en el seno de la coalición, que comenzó con desautorizaciones del ala socialista del Gobierno y del propio Pedro Sánchez, además de peticiones de cese de varios barones autonómicos. Dos semanas después de que Garzón saltara a primera plana y contra todo pronóstico, lo cierto es que el efecto de estas turbulencias ha logrado unir a los distintos actores que componen Unidas Podemos.

Algunas voces detallan incluso que en los últimos días se ha producido una coordinación entre los distintos partidos inédita en los dos años de legislatura. Los equipos, obligados por las circunstancias, han tendido puentes, ensayando un trabajo conjunto que ha salido "muy bien", según valoran algunos de los implicados, en lo que podría ser el anticipo de una nueva etapa para estas formaciones.

DESHIELO IU-PODEMOS

En las primeras horas Podemos optó por hacer oídos sordos a la polémica, evitando brindar un apoyo claro al dirigente, dadas las tensiones existentes entre ambas fuerzas. Hasta ahora, la relación entre los morados e IU era más bien fría, una circunstancia que se hacía evidente en el Consejo de Ministros, donde de las facciones funcionaban como departamentos estancos. Así, Irene Montero y Ione Belarra formaban un equipo dentro de la coalición, mientras Alberto Garzón iba "a su aire", según reconocen fuentes de Unidas Podemos, al igual que Yolanda Díaz, que siempre ha mantenido su propia agenda y equipos, aunque buscando la comunicación a través de los cuadros medios para coordinar mensajes con el resto de las confluencias.

Mientras la relación del ministro de Consumo era de apoyo cerrado a Díaz, con quien mantiene una buena relación, la situación era especialmente delicada con los dirigentes Podemos, dados los recelos existentes entre ambas formaciones. El último episodio, sin embargo, parece haber dado comienzo al deshielo entre los morados y Alberto Garzón.

Después del tibio apoyo inicial que brindaron desde el partido de Ione Belarra, la defensa de Garzón fue haciéndose más evidente en Podemos conforme continuaba la polémica. En las últimas horas, ha quedado patente el cierre de filas de los morados hacia el titular de Consumo, al que han hecho referencia expresa desde la cuenta oficial del partido en Twitter.

Este detalle podría pasar desapercibido, si no fuera por lo inusual del acontecimiento. Hasta ahora Podemos sólo ha difundido contenidos de Garzón cuando éste participaba en algún acto de los morados; la última mención fue en octubre, cuando el dirigente de IU participó en su 'universidad de otoño'; la vez anterior se remonta a la campaña electoral de la coalición en la Comunidad de Madrid, donde Pablo Iglesias se presentaba como cabeza de lista.

Las tesis de Garzón también han sido respaldadas por Yolanda Díaz, que fue el primer ministro morado del Gobierno que salió a apoyar al titular de Consumo. La vicepresidenta segunda ha intervenido en varias ocasiones en los últimos días para reiterar su apuesta por la ganadería extensiva y contra las macrogranjas, en línea con el líder de IU. Este apoyo responde también a la necesidad de Díaz de cuidar la sintonía con Izquierda Unida y con su líder, con los ojos puestos en la construcción de su proyecto nacional.

Otros partidos 'satélites' de esta plataforma también prestaron su respaldo a Garzón. Más País, de Iñigo Errejón, salió desde un primer momento apoyando sus tesis, aunque criticando la falta de coherencia del Gobierno. Aunque esta formación no se presenta en Castilla y León, sí ha llevado la propuesta de limitar las macrogranjas a la Asamblea de Madrid, donde ejerce como líder de la oposición.

El segundo partido que se ha entregado a la causa de Garzón es Alianza Verde, el partido 'eco' liderado por Juantxo López de Uralde e integrado en Unidas Podemos, que desde el primer momento registró iniciativas en el Congreso para retratar las contradicciones del ala socialista en esta materia.

El ministro de Consumo consiguió dar la vuelta a la polémica hasta el punto de convertir esta polémica en una baza electoral para Unidas Podemos en Castilla y León, donde el candidato Pablo Fernández ha llegado a retar al presidente, Alfonso Fernández Mañueco, a un debate a dos para debatir este asunto. Una entente que los morados han podido plantear ante la "desaparición" del candidato socialista, Luis Tudanca, por la falta de claridad en las posiciones del PSOE.

BALANCE POSITIVO EN IU

Este cambio de rasante se debió, según explican desde su entorno, en el que Garzón "mantuvo sus posiciones desde el principio", y se limitó a "cambiar el marco" del debate: de la críticas de la derecha por sus críticas a la carne de macrogranja, a plantear el modelo de macrogranja como un problema para el sector ganadero. A esto se unió su reacción a la ofensiva lanzada por los ministros socialistas con quien el líder de IU mantuvo 'guante blanco', y no dirigió ni "una sola mala palabra".

En Podemos también reconocen que la posición de Garzón ha salido reforzada, aunque en lugar de atribuirlo a méritos propios lo atribuyen a la "torpeza" de los socialistas al abordar la cuestión. Aunque sí admiten que su discurso sobre ganadería les ha resituado en campaña, dudan de que la imagen política de Garzón salga reforzada, al haber encadenado ya varias crisis desde su llegada al Gobierno.

En Izquierda Unida hacen un balance positivo del desenlace, con un Garzón que ha logrado aglutinar a toda la izquierda, frente a un PSOE que ha terminado tambaleándose con varios cambios de guion: de críticas al ministro morado a evitar posicionarse respecto a las macrogranjas, a terminar reconociendo apoyando las palabras del dirigente de IU, como hizo este jueves la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, que después de días de silencio absoluto aseguró que había un "consenso absoluto" por parte del Gobierno que coincidía con las tesis de Garzón contra las grandes explotaciones de ganadería intensiva.

Hay quien ironiza con que "IU nunca estuvo tan unido desde 1986 (año de su fundación)", y en este partido consideran que la figura del dirigente se ha "revalorizado" con este asunto. Creen, además, que el debate sobre las macrogranjas "ha metido a Unidas Podemos en campaña electoral" para los comicios del 13 de febrero, dándole a este espacio la bandera verde ante la incomparecencia de los socialistas. "Parte de una posición mucho más aventajada de la que tenía antes".

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