PLATAFORMA ELECTORAL

Podemos se abre a diluir sus siglas en el proyecto de Yolanda Díaz

  • Sería la primera vez que Podemos no acude con sus siglas a unas elecciones generales, tras el importante desgaste de la marca

  • La formación es consciente de que la vicepresidenta segunda es la única opción real para liderar la candidatura del espacio

Isa Serra e Irene Montero en la Universidad de Otoño de Podemos

Isa Serra e Irene Montero en la Universidad de Otoño de Podemos / EFE

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La supervivencia política de Podemos pasa por Yolanda Díaz. La formación, que estos días reivindica un papel protagonista para el proyecto nacional que prepara la vicepresidenta del Gobierno, asume ya que las siglas del partido no estarán presentes en el nombre de la plataforma ni en la papeleta electoral. 

Podemos es consciente del capital político de la ministra de Trabajo y sus primeras espadas se esfuerzan públicamente por brindar su apoyo a la dirigente que, tal como desveló EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, exhibirá su marco de alianzas en un acto sin los morados. Desde las filas moradas aseguran que el apoyo a la gallega es total, y cargos bien situados en la formación asumen ya que sus únicas opciones electorales pasan por Díaz. 

Estas fuentes admiten el desgaste de la marca Podemos, que “antes sumaba” y “ahora puede que reste”, y adelantan ya que el nombre del nuevo ‘frente amplio’ no será una causa de disputa en la construcción del nuevo sujeto político, si bien apuntan a que la formación de equipos y el equilibrio de fuerzas entre las fuerzas integrantes sí será determinante en la configuración de la nueva plataforma.

Pese a las declaraciones públicas de apoyo por parte de la dirección de Podemos y al respaldo mayoritario con el que cuenta la vicepresidenta de Trabajo en las filas la formación, desde Unidas Podemos hay quien apunta a la existencia de una “guerra fría” entre Díaz y la cúpula morada, ahora encarnada en las ministras Irene Montero y Ione Belarra, también secretaria general del partido. 

Las muestras públicas de afecto contrastan así, según estas fuentes, con los recelos existentes en la dirección, donde todavía no saben muy bien cuál será su papel en el nuevo escenario, en el que quieren avanzar posiciones para lograr un buen puesto. 

Cambio en la política de alianzas

Podemos cambia así radicalmente de estrategia frente a la política de alianzas que adoptó en sus primeros años. En el pacto alcanzado con Izquierda Unida para las elecciones de 2016, la organización entonces liderada por Pablo Iglesias condicionó dicha alianza a la aparición de su marca en la papeleta de la coalición, que finalmente pasó a ser Unidos Podemos -hoy Unidas Podemos-. La organización soñaba entonces con el sorpasso al PSOE y las siglas generaban gran expectación por el fenómeno que suponía el partido. 

Pero cinco años después y tras las pugnas internas vividas, los morados son conscientes de que desprenderse de la marca puede ser beneficioso a nivel electoral. Esta será la primera vez que Podemos acuda a unas elecciones generales sin sus siglas en la papeleta. Sin embargo, desde la formación matizan que la sigla se mantendrá, y que dentro de la plataforma liderada por Díaz se mantendrán las distintas fuerzas con sus respectivos nombres.

Uno de los objetivos de la nueva candidatura para 2023, que estará liderada por la gallega y cuenta con el apoyo de los comuns de Ada Colau y de la vicepresidenta valenciana, Mónica Oltra, será precisamente diluir la marca morada en otras siglas, conscientes de que el nombre Podemos genera más rechazo que adhesión, y con la idea de dar una imagen de renovación al proyecto. 

La ausencia de las siglas de Podemos facilitará además una política amplia de alianzas que permita la adhesión de fuerzas como Más Madrid, liderado por Mónica García. La candidata madrileña será precisamente una de las asistentes al acto organizado en Valencia, aunque no sin ciertas tensiones internas con Más País, el proyecto nacional lanzado por Iñigo Errejón. 

El dirigente anunció su salida de Podemos para fundar el partido madrileño junto a Manuela Carmena en 2019, pero unos meses después dio el salto al escenario nacional para competir en el adelanto electoral de abril de 2020. Ahora su proyecto, basado en la tesis de la transversalidad y de ampliar espacios en la izquierda, ha quedado solapado por la propuesta de Díaz, capaz de aglutinar en torno a su figura distintas sensibilidades. 

Esta es la razón por la que la presencia de García en el acto de Valencia junto a la vicepresidenta de Gobierno ha causado recelos en la dirección del partido nacional. El distanciamiento entre entre el partido nacional y la federación madrileña amenaza con hacerse evidente. En caso de que Más Madrid se uniese por cuenta propia al proyecto de Díaz sin contar con Más País, Errejón tendría que rebajar notablemente el precio de su alianza a nivel nacional.

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