FEMINICIDIOS

Estadísticas frente a la violencia machista

España avanza en la lucha contra las agresiones a las mujeres al convertirse en el primer país del mundo que contabilizará oficialmente los feminicidios

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La secretaria de Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género, Ángela Rodríguez, y la delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Victoria Rosell, informan por primera vez sobre la estadística de feminicidios.

La secretaria de Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género, Ángela Rodríguez, y la delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Victoria Rosell, informan por primera vez sobre la estadística de feminicidios. / EFE/Fernando Villar

España se ha convertido en el primer país del mundo con una estadística oficial de feminicidios. Ya fue de los primeros en contabilizar los asesinatos que se producen en el ámbito de la pareja, pero ahora a los datos de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas se añadirán los crímenes que incluyen un componente de género y se producen en esferas familiares, sexuales y sociales o son de carácter vicario. Si entre enero y junio 23 mujeres fueron asesinadas dentro de la pareja, el lunes se supo que en ese mismo periodo otras 19 murieron a manos de hombres conocidos por las víctimas, padres, hijos, nietos, vecinos o compañeros de piso

Esta nueva contabilización de los feminicidios representa un avance en la denuncia de la violencia a la que están sometidas muchas mujeres a lo largo de su vida y no únicamente como víctimas de relaciones en el ámbito de la pareja. La nueva estadística muestra que el 60% de las 19 mujeres asesinadas fuera de la pareja tenían más de 60 años, lo que visualiza que la amenaza machista se prolonga durante toda su existencia. Al igual que el hecho de que sean hijos o nietos los que perpetran algunas de esas muertes refleja cómo algunos hombres reproducen los esquemas en los que se han socializado. 

Hace un par de décadas, la violencia contra las mujeres en el ámbito de la pareja era invisibilizada por las convenciones sociales, el miedo al escándalo y la hipocresía del entorno sociofamiliar. Sin embargo, la decisión de hacer público uno a uno el número de asesinatos de género permitió conocer la realidad y generar una mayor conciencia colectiva para que tanto las víctimas como su entorno se atrevieran a denunciar a los agresores. Aun así queda mucho trabajo por hacer para que esa lacra acabe desapareciendo. La educación de niños y jóvenes en la igualdad y el respeto es fundamental. También comunicar a la policía los casos de violencia próximos que se ocultan en numerosas ocasiones.

Tener datos de todas las víctimas de género hará que la sociedad sea más consciente de una realidad insufrible

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La decisión de añadir a esa estadística el resto de los feminicidios ayudará a percibir con mayor claridad cómo las actitudes machistas desembocan en una violencia que puede terminar atentando contra la vida de las mujeres. Conocer con datos inapelables que hay más víctimas de género que aquellas que padecen las agresiones de parejas o exparejas hará que tanto las fuerzas policiales como la judicatura y la sociedad en su conjunto sean más conscientes de esa insufrible realidad.

Debería servir también para acallar a aquellos que desde posiciones de la extrema derecha se empeñan en negar la violencia de género y pretenden diluirla bajo el concepto de violencia intrafamiliar, tan insuficiente como el de violencia doméstica para abarcar un fenómeno en el que el denominador común es la violencia de raíz patriarcal contra la mujer. Y también para sensibilizar a los que, necesitados de sus votos, tratan a veces de suavizar una realidad que es, a todas luces, insoportable.