Deshielo

El mayor iceberg del mundo, más grande que Mallorca, acelera su viaje fuera de la Antártida

Los científicos detectan un aumento de la velocidad con que se dirige hacia el Atlántico Sur

El iceberg ha empezado a acelerar su velocidad

El iceberg ha empezado a acelerar su velocidad / BBC

Joan Lluís Ferrer

Un inmenso iceberg, al que los científicos denominaron A23a, se separó de la costa antártica en 1986 y empezó a desplazarse por el agua. Sin embargo, rápidamente encalló en el mar de Weddell, convirtiéndose de hecho en una isla de hielo.

Con una superficie de unos 3.900 kilómetros cuadrados, el iceberg supera en tamaño a la isla de Mallorca (que tiene 3.640 kilómetros cuadrados) y está considerado el mayor del mundo.

Pero, tras años de plácida quietud, ha empezado a desplazarse a gran velocidad y ahora está a punto de adentrarse más allá de las aguas antárticas.

Los científicos se preguntan por qué, después de casi 40 años, el A23a ha empezado ahora a moverse, pero lo cierto es que no han sabido dar con una respuesta unánime.

El A23a empezó a desplazarse en 2020, según detectaron los científicos antárticos, pero lo cierto es que ha acelerado su movimiento en los últimos meses, impulsado por los vientos y las corrientes, y ahora está pasando por el extremo norte de la Península Antártica, informa la BBC.

Acabará en el Atlántico Sur

Como la mayoría de los icebergs del sector de Weddell, de donde procede, es casi seguro que el A23a será expulsado a la Corriente Circumpolar Antártica, la cual, a su vez, lo arrojará hacia el Atlántico Sur en un camino que ya se conoce como el "callejón de los icebergs".

Ubicación del iceberg A23a

Ubicación del iceberg A23a / BBC

Este es el mismo movimiento de agua -así como los vientos del oeste que lo acompañan- que el famoso explorador Ernest Shackleton aprovechó en 1916 para escapar de la Antártida tras la pérdida de su barco, el ‘Endurance’, al quedar atrapado en el hielo.

En realidad, con el tiempo, todos los icebergs, por grandes que sean, están condenados a derretirse después de internarse en el Atlántico.

Los científicos siguen de cerca el progreso de A23a. Si acaba llegando a Georgia del Sur, podría causar problemas a los millones de focas, pingüinos y otras aves marinas que se reproducen en la isla. Y es que el gran volumen de A23a podría alterar las rutas normales de alimentación de los animales, amenazando la supervivencia de las crías.

Los icebergs acaban derritiéndose al llegar al Atlántico

Los icebergs acaban derritiéndose al llegar al Atlántico / Agencias

Ahora bien, estas grandes masas heladas flotantes también juegan un papel positivo en el medio ambiente. A medida que estos grandes icebergs se derriten, van liberando el polvo mineral que se incorporó a su hielo cuando formaba parte de los glaciares que se movían sobre el lecho rocoso de la Antártida. Este polvo resulta ser una fuente de nutrientes para los organismos que forman la base de las cadenas alimentarias de los océanos.

"En muchos sentidos, estos icebergs dan vida; son el punto de origen de mucha actividad biológica", dijo a la BBC Catherine Walker, del Instituto Oceanográfico Woods Hole, que nació el mismo año que A23a. "Me identifico con él; siempre ha estado ahí para mí".

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Contacto de la sección de Medio Ambiente: crisisclimatica@prensaiberica.es

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