NEGOCIACIONES TRAS EL 23J

Feijóo pacta un gesto con Vox para recuperar pulso y tratar de mover del ‘no’ al PNV

El PP insiste en que la cesión de votos de Abascal sin pedir a cambio entrar en el Gobierno reactiva las posibilidades de un gobierno en solitario y corteja a los nacionalistas vascos con un sillón en la Mesa del Congreso

Feijóo 7 agosto

Feijóo 7 agosto / Elena Fernández

El PP quiere recuperar protagonismo y pulso político después de días en los que se ha instalado la idea de que la suma para una investidura de Alberto Núñez Feijóo es materialmente imposible. El líder del PP necesita agitar el tablero político para ir a una investidura tras su victoria insuficiente del pasado 23 de julio. Este domingo, Vox emitió un comunicado en el que deslizaba la posibilidad de dar sus votos al PP sin pedir a cambio entrar en un gobierno de coalición en España. “No seremos un obstáculo para evitar un Gobierno de destrucción nacional”, señaló Vox. Esa frase no es nueva pero en esta ocasión fue el PP el que rápidamente informó de que renunciaban a entrar en el Gobierno, algo que Vox no negó.

Tras ese movimiento fuentes del PP confirman que Feijóo volverá a tocar a las puertas del PNV, que dejó claro que no daría su apoyo si la ultraderecha formaba parte de la ecuación política. En realidad el rechazo de los nacionalistas vascos fue más allá: “El PP ha cruzado una línea roja al meter a Vox en las instituciones”, zanjaron un día después de las elecciones sin dar margen al PP a intentar una investidura.

Feijóo necesita sumar al PNV y Coalición Canaria, además de los votos de Vox y el diputado de UPN, para sacar adelante su investidura. De momento, ambos partidos nacionalistas han dicho ‘no’. Con más rotundidad la formación jeltzale, convencida de su cortafuegos a la extrema derecha en las instituciones. Si el PP quiere, como ha defendido hasta ahora, ir a una investidura necesita escenificar que tiene opciones matemáticas para que salga adelante y eso solo podía ocurrir si Vox aceptaba quedarse fuera. Feijóo se apresuró a considerar ese gesto como “un avance” y aseguró que buscará “un acuerdo amplio y constitucional”.

El PP ha ofrecido al PNV un acuerdo en la conformación de la Mesa del Congreso pero los nacionalistas vascos, hasta la fecha, han rechazado esa oferta, según han confirmado a este periódico fuentes próximas a la negociación. Desde el PSOE señalaron que ya sabían de esa oferta del PP al partido de Andoni Ortuzar pero se muestran tranquilos porque creen que al PNV no le interesa un acuerdo con la derecha cuando Bildu salió reforzado del 23J, con seis escaños, cinco por Euskadi y uno por Navarra. La formación abertzale le dio un 'sorpasso' al PNV en el País Vasco en las últimas municipales en número de concejales y se prevén autonómicas posiblemente en junio de 2024.

Un gesto pactado

El movimiento estaba pactado por Vox y el PP, ha podido confirmar este diario. Santiago Abascal y Alberto Núñez Feijóo se reunieron días atrás tras las elecciones generales del 23 de julio y poco después se cerró un cuarto gobierno de coalición de los dos partidos en Aragón, tras Castilla y León, la Comunidad Valenciana y Extremadura, que entregan cuatro vicepresidencias a los de Abascal. PP y Vox han concertado sus gestos en el plano autonómico y nacional.

Desde el PP están convencidos de que, tras el paso al lado de Vox, “el resto de partidos se ha quedado sin excusas”. Feijóo quiere volver a la escena política asegurando que es posible un gobierno en solitario del PP en España, “un gobierno libre frente a la opción de uno de coalición”, señalan desde Génova. La aritmética es endiablada para conseguir los 176 votos necesarios para lograr la investidura. Desde el equipo de Feijóo insisten en que en este momento el dirigente popular suma 171 síes garantizados (137 PP, 33 Vox y 1 UPN) “mientras que Pedro Sánchez tiene 50 menos”, aludiendo a los 121 escaños del PSOE. En el PP quieren instalar la idea de que Feijóo ya tiene más apoyos que Sánchez para ir a una investidura, que va de la mano de Sumar (31) y debe conseguir el apoyo de EH Bildu, ERC, Junts y PNV. “Sánchez no puede llegar a esa cifra si no cuenta con todos los nacionalistas e independentistas sin excepción”, insisten desde Génova.

El Rey debe llamar a un candidato a la investidura y la Constitución deja claro que deberá convocar a quien tenga más votos para ser presidente del Gobierno. Por eso Feijóo necesita volver a recuperar protagonismo y dar a entender que tiene opciones. El próximo 17 de agosto se constituyen las Cortes y se designará la presidencia y la Mesa del Congreso. En el Senado el PP tiene mayoría absoluta y ostentará el mando sin control. En la Cámara Baja, sin embargo, las alianzas que tejan los partidos serán clave para hacerse con la mayoría de la Mesa del Congreso.

El PSOE tratará de hacerse con el control de la mano de Sumar y ya ha ofrecido gestos a Junts o ERC, partidos de los que depende la investidura de Pedro Sánchez, ofreciéndoles un grupo propio en el Congreso como prolegómeno de un pacto. El PP y Vox también mantienen contactos y están concertados para tratar de hacerse con el control de la Cámara, un gesto clave en una legislatura que, si sale adelante, va a estar marcada por la inestabilidad. El PP tentará al PNV con algún sillón en la mesa, confirman fuentes populares.

Todo lo que ocurra en las próximas semanas en la política española para tratar de formar un Gobierno será un baile de parejas donde PSOE y PP tienen muchas posibilidades de estrellarse en más de una ocasión con un muro, pero ambos líderes necesitan ocupar el centro de la pista. El PP depende de Vox y el PNV como el PSOE depende de Sumar y Junts y ninguno va a tener fácil conseguir sus apoyos. En el caso de Feijóo porque el PNV ya ha dejado claro que no pactará con un partido que ha abierto las puertas de las instituciones a Vox y ya son cuatro los gobiernos autonómicos de coalición de PP y la extrema derecha, más un acuerdo en Baleares. En el caso de Sánchez porque ERC y Junts siguen sin apearse de condiciones fuera de la Constitución como es un referéndum de independencia para Cataluña o la amnistía a los encausados en el ‘procés’.