Inflación

Precios de los alimentos: la subida no ha terminado de llegar al consumidor

El encarecimiento de los costes de producción, del 40%, no se ha trasladado en su totalidad al precio final, que ha subido una media del 13,8%

Precios de los alimentos: la subida no ha terminado de llegar al consumidor
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Rosa María Sánchez

Las elevadas tasas de inflación perjudican en mayor medida a las familias más vulnerables, para quienes el consumo de productos básicos como los alimentos y la energía absorben la mayor parte de su presupuesto mensual. Según los datos del índice de precios de consumo (IPC) del mes de agosto, los alimentos acumulan una subida media del 13,8% en un año, con incrementos que llegan al 25,6% en la leche; el 24% en aceites; el 22,4% en huevos; el 21,7% en cereales y derivados y el 15,2% en el caso del pan. El pollo acumula una subida anual del 17,6% y el pescado, del 9,9%. Los alimentos para bebés ha subido el 17,7% en un año.

"Es difícil saber qué va a pasar en los próximos meses, pero lo cierto es que los precios no reflejan la subida de los costes en origen. Eso es muy claro", resume Andoni García, responsable Mercados Agrarios de la organización agraria COAG. Es una opinión coincidente con la de algunos de los responsables de la industria alimentaria consultados, de los sectores de aceite, leche, pan y huevos. La subida de los costes de producción de agricultores y ganaderos, que COAG cifra en una media del 40%, no ha llegado a los lineales de los supermercado y la duda es si acabará llegando o si, por el contrario, el impacto se repartirá entre los diferentes eslabones de la cadena alimentaria (productores, industria, distribuidores, comercio y consumidores). Lo que pase en los próximos meses con los precios de la energía y de las materias primas determinará, en parte, la capacidad de aguante de cada uno de esos eslabones.

Productores mejor retribuidos

Frente a otros episodios de inflación anteriores, los agricultores y ganaderos no se están quedando al margen de la subida de precios. Según los datos de COAG, los costes de los productores han subido en media el 40%, con incrementos que llegan al 150% en el caso de fertilizantes; al 90%, en carburantes o al 38% en alimentación animal. Por su parte la remuneración media que están recibiendo los productores se ha incrementado el 34%. No es tanto como la subida de los costes (40%) pero es una cifra que se acerca mucho y ello, según esta organización, es gracias a la reforma de la ley de cadena alimentaria, que entró en vigor en diciembre de 2021 con el objetivo -entre otros- de garantizar que los productores puedan repercutir sus propios costes. Según datos del Ministerio de Agricultura correspondientes a la última semana de agosto, el precio de la leche al ganadero es el 38,6% superior al del mismo periodo de 2021. El de la carne del pollo ha subido el 68%; la del cordero, el 10,28%; la de ternera ha subido el 31,9% y la de porcino, el 37%. Estas cifras generales, sin embargo, no impiden la realidad de sectores concretos que no están logrando afrontar el encarecimiento de los insumos y están sufriendo el cierre de explotaciones.  

Aceite de oliva: subida del 13,2%

En este sector, la ley de cadena alimentaria ya dio como resultado un incremento del 40% del pago a los agricultores, antes incluso del estallido de la guerra en Ucrania, explica el director de Asoliva, Rafael Pico. La segunda razón detrás del encarecimiento del aceite de oliva para el consumidor (13,2%, según el IPC de agosto) tiene que ver un con un aumento de la demanda de este producto después de que el estallido de la guerra en Ucrania provocara una escasez radical en la oferta de aceite de girasol y su consiguiente encarecimiento (más de un 71%). Exista una tercera razón, según Pico, que tiene que ver con la expectativa de una próxima cosecha muy reducida de aceituna, por la sequía. Esta expectativa está llevando a aumentar las compras ahora, con la consiguiente tensión adicional sobre los precios. Sin embargo, desde el punto de vista del director de Asoliva, aunque la cosecha vaya a ser menor, las tensiones en precios por este motivo deberían ser muy moderadas: "Hay aceite suficiente para que no falte en el mercado nacional ni para la exportación", tranquiliza Pico con datos. 

Huevos: subida del 22,4%

La directora de la Organización Interprofesional del Huevo y sus Productos (Inprovo), María de Mar Fernández Poza, señala el encarecimiento de la alimentación de las aves como primera causa del incremento del 22,4% de los huevos en el precio al consumidor, con datos de agosto. La tonelada de pienso ha pasado de un promedio de 252 euros entre 2018 y 2020 a 421 euros a finales de agosto. Y el pienso representa entre el 65% y el 70% de los costes de producción en este sector. Al encarecimiento de la energía que se consume en granjas y centros de procesamiento se suma un incremento del 50% de los embalajes. Y a todo esto hay que unir las nuevas exigencias del consumidor, a favor de un producto más sostenible: la diferencia entre criar las gallinas en jaulas o en suelo implica un mayor coste de hasta el 20%; la brecha se eleva al 50% si se habla de huevos camperos o ecológicos. La menor producción mundial, por efecto de la gripe aviar es otro efecto que añade presión a los precios. "El traslado de todos los mayores costes al precio final va con retraso. Durante meses ha habido un tapón, con subidas de precios que no se correspondían con las de los costes de producción y ahora ya se ha visto que no se podía mantener esa situación", explica Fernández Poza. "El problema es el decalaje entre el aumento de los costes de producción y cuándo se es capaz de trasladarlos al consumidor", añade.

El pan: subida del 15,2%

Los costes de producción del sector de la panadería están presionados por el encarecimiento del trigo y de la energía, sobre todo. "No podemos repercutir la subida en el precio final. Es un producto que se consume todos los días y no podemos hacerlo", apunta Eduardo Villar, presidente de la Confederación Española de Panadería, Pastelería, Bollería y Afines (Ceoppan) y vicepresidente de la Unión Internacional de Panaderos y Confiteros (UIBC). En su propia panadería, en La Rioja, apenas ha encontrado arrojo para subir la barra de pan de 1,15 a 1,20 céntimos (el 4,34%), si bien los datos del IPC arrojan una subida general del producto del 15,2%. Algunas panaderías han optado por reducir el peso de la barra de pan, en el fenómeno conocido como 'reduflación'. "No podemos trasladar al consumidor nuestros costes", insiste Villar y por eso, desde el sector se reclama ayudas del sector público para un colectivo que ya está empezando a movilizarse con protestas en algunas provincias, como este pasado viernes, en Jaén.

La leche: subida del 26%

En 2021, mientras que los precios de la energía y las materias primas ya presionaban el alza, el precio de la leche para el consumidor seguía a la baja. Solo a partir de septiembre de 2021 empezó una subida del precio de la leche que el mes pasado alcanzó una tasa del 26%, que aún va con retraso respecto al encarecimiento de los costes de producción, según explica Luis Calabozo, secretario general de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil). "La subida refleja por un lado el aumento de los costes de producción y el mayor precio de la leche pagada al productor, pero también una erosión de los márgenes, que ha frenado un incremento mayor", explica Calabozo. Con datos de la última semana de agosto, el precio del litro de leche pagado al ganadero había subido el 38,6% respecto al mismo periodo de 2021; por su parte, el precio al consumidor subió en agosto el citado 26%. Hay otros factores detrás de la subida del precio de la leche: el encarecimiento de los costes de producción ha llevado al cierre de granjas y al sacrificio de reses, creando la expectativa de una caída de la producción que ha contribuido a presionar al alza los precios. Con todo, Calabozo relativiza el impacto. Si el precio medio del litro de leche de marca blanca ha pasado en un año de 0,69 a 0,86 euros, el impacto para una familia media puede rondar los 41 euros al año (a partir de un consumo medio anual de 70 litros por persona), señalan desde Fenil. Con estas coordenadas, desde la industria láctea se insiste en la conveniencia de trasladar los costes al consumidor, para evitar el cierre de explotaciones: "El esfuerzo por garantizar el futuro acceso a esta materia prima nacional pasa por pagar ese precio", de 41 euros por familia. Con todo se subraya la necesidad de derivar al sector ayudas públicas que garanticen la actual capacidad productiva del sector.

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