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¿Y si las subidas de tipos no sirven para reducir la inflación?

Imagen de archivo de la sede de la Reserva Federal, banco central de EE UU.

Imagen de archivo de la sede de la Reserva Federal, banco central de EE UU. / EFE/Shawn Thew

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El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, proclamó en Jackson Hole que el banco central tiene la “responsabilidad incondicional” de aliviar la inflación y puso toda su confianza en que el organismo conseguirá sus objetivos. Sin embargo, un documento publicado del mismo simposio sugiere que los bancos centrales solos no tienen nada que hacer salvo empeorar las cosas con subidas más agresivas de tipos de interés.

En el caso actual, la inflación está siendo impulsada en gran medida por el gasto fiscal en respuesta a la crisis de Covid, y el simple aumento de los tipos de interés no será suficiente para hacerla bajar, escribieron los investigadores Francesco Bianchi, de la Universidad Johns Hopkins, y Leonardo Melosi, de la Fed de Chicago, en una publicación el fin de semana posterior a la celebración del Simposio en Wyoming.

"Las recientes intervenciones fiscales en respuesta a la pandemia de Covid han alterado las creencias del sector privado sobre el marco fiscal, acelerando la recuperación, pero también determinando un aumento de la inflación fiscal", dijeron los autores. "Este aumento de la inflación no podría haberse evitado simplemente endureciendo la política monetaria".

La Reserva Federal, por tanto, puede reducir la inflación "sólo cuando la deuda pública pueda ser estabilizada con éxito mediante planes fiscales futuros creíbles", añadieron. El documento sugiere que, sin restricciones en el gasto fiscal, las subidas de tipos encarecerán el coste de la deuda y elevarán las expectativas de inflación.

En su discurso de Jackson Hole, Powell dijo que los tres principios clave que informan sus opiniones actuales son que la Fed es la principal responsable de la estabilidad de los precios, que las expectativas del público son fundamentales y que el banco central no puede ceder en la senda que ha trazado para bajar los precios.

Bianchi y Melosi sostienen que el compromiso de la Reserva Federal no es suficiente, aunque coinciden en el aspecto de las expectativas.

Por el contrario, afirman que los elevados niveles de deuda federal y los continuos aumentos de gasto del gobierno, contribuyen a alimentar la percepción pública de que la inflación seguirá siendo elevada. El Congreso gastó unos 4,5 billones de dólares en programas relacionados con Covid, según USAspending.gov. Esos desembolsos dieron lugar a un déficit presupuestario de 3,1 billones de dólares en 2020, un déficit de 2,8 billones de dólares en 2021 y un déficit de 726.000 millones de dólares hasta los primeros 10 meses del año fiscal 2022.

En consecuencia, la deuda federal se sitúa en torno al 123% del producto interior bruto, una cifra ligeramente inferior al récord del 128% de 2020, pero todavía muy por encima de todo lo visto al menos desde 1946, justo después del atracón de gasto de la Segunda Guerra Mundial.

"Cuando los desequilibrios fiscales son grandes y la credibilidad fiscal disminuye, puede ser cada vez más difícil para la autoridad monetaria (en este caso la Fed) estabilizar la inflación en torno a su objetivo deseado", según el documento.

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Además, el estudio concluye que si la Reserva Federal sigue subiendo los tipos, podría empeorar la situación. Esto se debe a que el aumento de los tipos significa que la financiación de los 30,8 billones de dólares de deuda pública es más costosa.

Como la Reserva Federal ha subido los tipos de interés de referencia en 2,25 puntos porcentuales este año, los tipos de interés del Tesoro se han disparado. En el segundo trimestre, los intereses pagados por la deuda total alcanzaron la cifra récord de 599.000 millones de dólares en una tasa anual ajustada estacionalmente, según datos de la Reserva Federal.

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