El escritor como un proyecto intelectual

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El escritor Javier Cercas.

El escritor Javier Cercas. / Lluis Gene - AFP

Hace un tiempo los escritores en general decidieron prescindir de una opinión política pública. Se refugiaron en sus historias, sus narraciones, sus personajes, sus escritorios, sus investigaciones para construir nuevas relatos y pasaron por no tener ideas, más allá de las que les ofrecía la ficción. Estaba mal visto. O consideraron que no era prudente exhibir sus opiniones en relación con salvaguardar su literatura de intromisiones políticas. Pudo tener lógica. Afortunadamente, ya no. La sociedad ha cambiado. Un lector puede estar en las antípodas de un escritor en concreto y situarlo en el listado de no aceptables, pero soportar con normalidad intereses ideológicos diferentes.

Y es que la opinión política de aquellos que fabulan continuamente siempre es interesante. Es una suerte que aquella moda del auto silencio se haya roto y ahora, quien más, quien menos, considere oportuno opinar. Por el bien de todos. Y así, las reflexiones de autores como Arturo Pérez-Reverte, Javier Cercas o Luis García Montero, pertenezcan a un lado de la ribera o al otro, recordando a Sartre y De Beauvoir, o todo lo contrario, elevan el debate intelectual. No parece la sociedad española muy amiga de aceptar con interés la opinión contraria. Pero la literatura, los literatos que nos envuelven y, de alguna forma, nos representan, solucionan esas distancias. El escritor puede construir personajes que reflejen esa contrariedad. Así, sus percepciones y declaraciones en los cientos de entrevistas que ofrecen deben ser consideradas como de un valor de criterio a utilizar. Es fundamental que los escritores se mojen con la valentía del argumento, con la defensa de sus razones y con sus juicios normalmente ponderados. Los autores que construyen la literatura de los años 20 del siglo XXI son de una riqueza y pluralidad inmensa. Créanme.