CRÍTICA DE LIBROS

'Contenedor amarillo S.A.', de Alberto Vizcaíno López: separar no es reciclar

La basura es un síntoma de lo mal que fabricamos sin importarnos lo que pasa con la escasez de materias primas

El escritor Alberto Vizcaíno López.

El escritor Alberto Vizcaíno López. / ARCHIVO

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Marc Masmiquel

La ciencia ambiental no surge de algoritmos, ni es automática, procede de los investigadores y de su denodado trabajo. La realidad climática que tan mal afrontamos como sociedad necesita miradas sin tapujos, análisis sin pelos en la lengua. Ya es tarde para más greenwashing y economía circular falsa. Algunos campos de la ciencia atisban los abismos del espacio exterior, y otros se centran en la basura y lo mal que la gestionamos. La basura es un síntoma inequívoco de lo mal que fabricamos y producimos sin importarnos un rábano lo que pasa con la escasez de materias primas, y obsolescencia del deseo que nos movió a consumir algo que en realidad no deseábamos. El negocio capitalista, ya lo sabíamos. Si alguien puede sacar tajada de los envases, lo hará, ni lo dudes. Si se puede además vender la moto de exquisitez ambiental la venderá. Y eso es explícitamente lo que sucede. Alberto Vizcaíno López es licenciado en Ciencias Ambientales por la Universidad de Alcalá, consultor experto para empresas privadas y administraciones públicas, asesorando en el cumplimiento de legislación ambiental e indicadores de sostenibilidad. Alberto hace lo que debería hacer a un nivel estricto en todas las comunidades, pero no se hace. Mientras, la mayoría de los polímeros termoplásticos (los dichosos plásticos de origen fósil) no se reciclan, se separan y su mayoría (en torno a un 70%) son incinerados. Este experto disecciona el monopolio de Ecoembes en la recogida de envases, sus enormes carencias y el falso efecto que produce en la ciudadanía: que separar es reciclar. Y no es cierto, separar solo disuelve la percepción del problema. "Son muchas las organizaciones ecologistas, gobiernos regionales e investigadores medioambientalistas los que denuncian que el negocio de Ecoembes se basa más en librar a las empresas que forman parte de su accionariado de su responsabilidad de reciclar que en cumplir con Europa y cuidar el medio ambiente".

Es un hecho que vivimos en un modelo obsolescente de consumo basado en la obsolescencia de los productos. Economía lineal que explota sin miramientos los recursos limitados y los convierte en un problemón: toneladas de residuos que ya en su mayoría se queman y continúan agravando el problema del cambio climático. Pura estupidez orquestada por una inercia productiva que no ataja de raíz el problema. Hay soluciones, y casi siempre son locales: no va a venir nadie a salvarnos si no lo hacemos nosotros. Si se convirtiese a nivel local el problema de los envases en un espectro amplio de productos (por ejemplo, para filamentos para impresión 3D). La infecta contaminación por plásticos en el mar pone en riesgo los ecosistemas naturales y comemos microplásticos a mansalva. En el núcleo del modelo de gestión de residuos aparece un elemento que lleva décadas en el apostolado del reciclaje: el contenedor amarillo. Este investigador nos demuestra que es un fraude y es hora de hacer algo más que seguir disimulando. No hay envases para la estupidez y las excusas, y es hora de afrontar que Ecoembes es parte del problema. Alberto Vizcaíno pone los puntos sobre las íes. Ciudadano, exige a tus gobernantes que dejen de buscar excusas y por fin convirtamos lo que es un residuo en un recurso. El futuro está en juego, separar no es reciclar hay que hacer más.

'Contenedor Amarillo S.A.'

Alberto Vizcaíno López

Fuera de Ruta

320 páginas | 19 euros