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Después del 'calamar', llega la invasión del cómic coreano, que se cuela hasta en el móvil

El país asiático se ha convertido en una superpotencia en todo lo que tenga que ver con la cultura pop. Después de la música, los eSports, el cine y las series, le toca el turno a unas viñetas que además tienen un vínculo directo con la última tecnología

Viñeta de ’El Club de los libros prohibidos’, de Kim Hyun Sook, Ryan Estrada y Ko Hyung-Ju

Viñeta de ’El Club de los libros prohibidos’, de Kim Hyun Sook, Ryan Estrada y Ko Hyung-Ju / Sapristi Comics

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Alex Serrano

Es el arma secreta del poder blando de Corea del Sur y un activo que genera 107.000 millones de dólares anuales a la economía del país asiático. La cultura popular surcoreana crece sin parar, con una personalidad y una cuota de mercado cada vez mayores, y despegándose definitivamente de la sombra del manga y el anime, el cómic y la animación japonesas, dominadores en Asia y gran influencia del entretenimiento juvenil de finales del siglo XX e inicios del XXI en Occidente.

Su presencia se asienta en su status de superpotencia en eSports, las competiciones mundiales de videojuegos en línea, y en ese fenómeno arrollador que es la música englobada dentro de la etiqueta k-pop. También ha experimentado un crecimiento exponencial de su audiovisual, que ha pasado en poco más de una década de ser un fenómeno 'gafapasta' con directores como Kim Ki-duk a exportar blockbusters como Train To Busan (Yeon Sang-ho, 2016), ganar Oscars a pares con Parásitos, o conseguir que una serie como La estrategia del calamar se convierta en tema de conversación intergeneracional. La arrolladora k-wave u ola coreana es, más que nunca, una realidad.

Su penúltimo coletazo es el del cómic, que lleva tiempo gestando su aterrizaje en Occidente y que por fin parece haber llegado a España. “El cine coreano ya llevaba un tiempo dando sus frutos, las plataformas volviéndose majaras con series coreanas y un poco después ha llegado el cómic”, explica Octavi Botana, que añade que el auge de este tipo de tebeo “va en el carro cultural de toda la eclosión del entertainment coreano de los últimos tiempos, y me alegro mucho por ello, todo cuadra”.

Botana es el editor de Sapristi, sello de cómic de Roca Editorial que acaba de publicar El club de los libros prohibidos de Kim Hyun Sook, Ryan Estrada y Ko Hyung-Ju. Un mahnwa -así se conoce al comic procedente de Corea del Sur- ambientado en las revueltas estudiantiles contra el régimen militar coreano que gobernó el país durante gran parte de los años ochenta, y en el que Hyun Sook se inspira parcialmente en su propia historia. Esta novela gráfica se convirtió en un pequeño gran fenómeno en Estados Unidos, logrando un enorme éxito de ventas y cosechando una decena de premios de cómic y literatura para jóvenes adultos.

El responsable de Sapristi reconoce cómo su afición al cine coreano le llevó a interesarse por el mahnwa y cómo no dudó ante la posibilidad de hacerse con los derechos de El club de los libros prohibidos. Una labor nada fácil para un subsello de cómic de una editorial grande, en el que cada lanzamiento es también una apuesta personal. “Para un editor heterogéneo o no especializado en ningún género en concreto, como es mi papel, es difícil entrar en el mundo de las apuestas de manga y manwha”.

Botana considera que este título lo tiene todo para triunfar: “está basado en hechos reales, lo que le da garantía de veracidad, de documento histórico y de long-seller. Es una crónica sobre la rebelión estudiantil, y no hay nada menos aburrido que ser un estudiante rebelde”. El editor destaca que este manwha es, básicamente, “un tributo a la resistencia contra la opresión. Es emocionante, te invita a reflexionar sobre temas candentes como el machismo, las fake news, el desempleo, la brutalidad policial, la violencia del sistema o la literatura como arma arrojadiza. Y encima te saca una sonrisa”.

Páginas interiores de 'El club de los libros prohibidos'.

/ Sapristi Comics

Junto a la joven universitaria rebelde que protagoniza El club de los libros perdidos hay otros personajes que han aterrizado en España entre aromas de éxito. Está por ejemplo la misteriosa secretaria de una importante corporación que de la noche a la mañana decide dejar su puesto de trabajo y a su egocéntrico jefe de Qué le pasa a la secretaria Kim, de Jung Kyung-Yoon y Kim Myung-mi (Kitsuné). O también el joven aventurero que intenta ascender una torre repleta de monstruos y trampas para que le sea concedido todo lo que desea en Tower Of God, de Lee Jong-Hui (Panini). Tres protagonistas de otros tantos manhwas y tres éxitos, a su manera. Todos ellos, publicados en España durante el mes de noviembre y parte de un goteo insistente de cómics made in Korea en nuestras librerías, en las que empiezan a ser algo más que el complemento exótico de los catálogos de cómic japonés de las editoriales de cómic locales.

El manhwa tiene además sus propios "hechos diferenciales". Oh Jihoon, director del Centro Cultural Coreano en España, subraya que mientras los personajes principales de los cómics de Estados Unidos o de Japón “suelen tener alguna habilidad o capacidad sobrehumana, los cómics coreanos tratan historias que ocurren entre las personas comunes, y por eso consiguen un alto nivel de empatía”. Jihoon resalta cómo, aun tratando géneros fantásticos, estos tebeos “abordan temas que critican o ironizan problemas cotidianos reales. El Juego del calamar, aunque no proviene del manhwa, es un ejemplo representativo que refleja las características de la cultura popular coreana”.

El peso de la cultura pop en la diplomacia y el comercio internacional de Corea del Sur se hacen evidentes en este centro, que más allá de las típicas actividades habituales de este tipo de instituciones, cuenta con su propio responsable de eSports, por ejemplo. Y su director destaca también el compromiso de dar a conocer más el cómic autóctono. “Las obras de manhwa poseen una infinita creatividad y sirven de referencia para la creación de videojuegos, libros o la industria del audiovisual”.

Tebeos en el móvil

Hablar de cómic y Corea del Sur implica hablar, obligatoriamente, de su gran éxito, el webtoon. Un formato concebido para leer en smartphones y que sustituye al habitual del cómic occidental o del manga. En lugar de páginas con viñetas que se siguen de manera horizontal, aquí se trata de ir haciendo scroll a lo largo de viñetas organizadas en modo vertical infinito. El webtoon se puede leer en cualquier momento y lugar, en una era en la que una gran mayoría, pero sobre todo jóvenes y adolescentes, se desplaza sin parar y lleva siempre el teléfono encima.

Diversas plataformas explotan este formato, habitualmente gratuito, que ha conquistado a millones de personas y que cuenta con su propio star system. Utilizan herramientas de dinamización y participación a través las redes sociales más populares, y son abiertas. Es decir, autores jóvenes o poco conocidos pueden intentar triunfar con su propia serie de géneros como fantasía, romance, humor, superhéroes, deportes, terror o ciencia-ficción. La más popular, Webtoons, está disponible en castellano y cuenta con autores de todo el mundo, también españoles. “El volumen total del mercado de webtoons ronda los 1.122 millones de euros, de los cuales 748 millones de euros está dedicado a contenidos coreanos”, cuenta Oh Jihoon, quien añade que Corea “tiene más influencia en el mercado de webtoon que en el de cómic de publicación”.

Octavi Botana confirma cómo Webtoons “abrió el camino para que muchos fans empezásemos a descubrir a autores de Corea de los que nunca habíamos oído hablar”. La influencia de esta plataforma de cómic creada por el gigante online Naver, equivalente a Google en Corea del Sur, se explica no solo por su volumen de negocio directo, sino por cómo sus títulos más populares mutan y se multiplican.

Como cuenta el director del Centro Cultural Coreano, series como Sweet Home, Rumbo al infierno o Dr. Brain han llegado en versión animada a Netflix o Apple TV. En la primera, un chaval con tendencias suicidas intenta sobrevivir a un apocalipsis de monstruos. En la segunda, empiezan a aparecer en Seúl entidades sobrenaturales que revelan a personas que han cometido faltas graves cuándo morirán. Y en la tercera, un científico idea un método para hackear el cerebro humano y extraer recuerdos de él. Además, series de otras plataformas de webtoon como Solo Levelling, Tower Of God o Killing Stalking (Milky Way Ediciones) triunfan en España en su adaptación al formato físico, principalmente entre lectores de manga o cómic japonés.

Ha sido precisamente el crecimiento de editoriales especializadas en cómic japonés, con el consiguiente aumento de competencia a la hora de acudir al mercado de licencias para hacerse con los títulos más deseados, lo que ha hecho que muchos ojos se fijen en Corea del Sur. Un territorio aún poco explorado en materia de cómic, pero con el viento de cara gracias a la creciente popularidad de su audiovisual y, sobre todo, el pop coreano. Las primeras señales ya están aquí, y no van a ser, ni mucho menos, las últimas.

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